Formación profesionalizadora y energía sostenible: claves del plan de empleo tras la DANA
Fundación Naturgy impulsa en la Comunidad Valenciana un plan integral destinado a más de 40.000 personas afectadas por la DANA. Uno de los ejes principales es la formación técnica para el empleo, con el objetivo de reconstruir el tejido social y favorecer oportunidades laborales.
Con paso firme y la mirada puesta en el futuro, la Comunidad Valenciana sigue impulsando la recuperación en las zonas más afectadas por la DANA. Los efectos de este grave episodio aún se dejan sentir y, por ello, proliferan las iniciativas destinadas a restablecer la normalidad y aplicar soluciones sostenibles “que perduren en el tiempo”. Ese es, precisamente, el objetivo de Fundación Naturgy con Sumando Energías por Valencia, un plan concebido para beneficiar a más de 40.000 personas afectadas, en colaboración con entidades sociales e instituciones locales.
Uno de los ámbitos donde más se requiere apoyo e impulso de iniciativas es el empleo. La formación técnica se ha convertido en una herramienta clave para reactivar sectores que debieron empezar de nuevo. Por ello, la entidad ha puesto en marcha este proyecto, fruto de la alianza con Sedigas (Asociación Española del Gas), con el propósito de ofrecer itinerarios formativos que respondan a la demanda real de profesionales en el sector energético.
“Este no es un plan más de la Fundación Naturgy”, explica su directora general, María Eugenia Coronado. “Es una propuesta integral que busca dar respuesta a las necesidades que dejó la DANA, construida a partir de la experiencia y el conocimiento acumulados por la fundación durante 30 años, y puesta al servicio de la comunidad”.
Como señala Coronado, buena parte de ese bagaje proviene de “nuestros ojos y oídos en el territorio”, gracias a los cuales se detectan las necesidades reales de cada zona. Así se diseñó este acuerdo de colaboración, con visión de futuro, que aborda uno de los problemas más urgentes tras la DANA: la inestabilidad laboral derivada del desastre.
Es importante destacar que no se trata de cursos genéricos, sino de formación específica para que el alumnado adquiera competencias concretas, supere exámenes de certificación y obtenga habilitaciones profesionales. No se encuadran como Formación Profesional reglada, sino como formación profesionalizadora orientada a obtener acreditaciones previstas en los reglamentos de Seguridad Industrial y, en concreto, en el Reglamento de Gas. En un sector donde la seguridad y la calidad son innegociables, contar con profesionales acreditados no es un valor añadido: es una condición imprescindible para operar.
Vicente Casal, formador y director del centro donde se imparten los cursos, afirma que “lo aprendido ofrece a los alumnos una oportunidad real de iniciar una carrera en el sector energético, avanzando gradualmente mediante la especialización en distintas áreas como la instalación, reparación, inspección o mantenimiento de equipos y materiales”.
La apuesta por fomentar el empleo en este sector responde a una demanda creciente de perfiles técnicos, añade Casal: “Es un ámbito en pleno desarrollo que ofrece excelentes oportunidades laborales y de promoción profesional. El sector necesita ampliar sus plantillas y requiere la incorporación de nuevos técnicos. Gran parte de la población desconoce las posibilidades reales de crecimiento que ofrece”.
Un modelo formativo práctico y acreditable
Uno de los aspectos que más contribuyen a la empleabilidad es la metodología. En general, las sesiones formativas combinan teoría y práctica al 50%, lo que facilita el aprendizaje aplicado. Además, el seguimiento es continuo: se realizan controles individuales, tanto teóricos como prácticos, para evaluar el progreso y asegurar que los participantes están preparados para los exámenes de certificación.
Este proyecto ofrece tres tipos de cursos con un itinerario recomendado: comenzar por el de Instalador de gas tipo B, que permite obtener el carné profesional y ejercer en el mercado, y avanzar hacia acreditaciones más especializadas. En concreto, se orienta al alumnado hacia dos perfiles especialmente demandados: Agente de Puesta en Marcha de Aparatos de Gas (APMR) e Inspector de puesta en servicio, inspecciones periódicas y operaciones domiciliarias (PAD 1-2).
Curso de instalador de gas.
Un elemento diferencial es la rápida incorporación laboral, como explica Eusebio Alberto Hernández Martín, técnico de certificación de una de las formaciones de Sedigas: “Estas acreditaciones no requieren un período de prácticas en empresas, pues son habilitantes desde el primer día. Sin embargo, suele ser habitual que durante los dos primeros meses los nuevos profesionales trabajen bajo la supervisión de personal experimentado”.
Selección con foco social y empleabilidad
El programa prioriza a colectivos con mayores dificultades de acceso al empleo, como detalla Hernández Martín: “Personas desempleadas o en proceso de reciclaje profesional, jóvenes, grupos afectados por la DANA y población en riesgo de exclusión social”. También resalta la importancia de contar con una adecuada comprensión lectora y, preferiblemente, cierta experiencia laboral previa y un fuerte compromiso con la formación.
La colaboración entre Sedigasy Fundación Naturgy transmite una idea clara: cuando la formación se alinea con la normativa, la certificación y las necesidades reales del sector, se convierte en un mecanismo eficaz de empleabilidad. En territorios golpeados por emergencias, este vínculo entre capacitación y demanda no solo cubre vacantes, sino que crea oportunidad y reconstruye vidas.
Un plan integral para construir futuro
Esta iniciativa centrada en el empleo se suma a los otros tres ejes de actuación de la iniciativa Sumando Energías por Valencia:
Sumando Energías por las Personas busca restituir, en la medida de lo posible, los daños materiales y mejorar la calidad de vida de quienes se vieron más afectados por las inundaciones, mediante soluciones sostenibles y eficientes desde el punto de vista energético.
Curso de instalación fotovoltaica.
Ejemplos de ello son la rehabilitación de viviendas, la instalación de placas solares en centros de atención a personas en situación de vulnerabilidad o las acciones de voluntariado para apoyar a las comunidades. “Se trata de poner a las personas en el centro, llegar y escuchar a las comunidades”, afirma Sara Casas, responsable de Cambio Climático y Medio Ambiente de Cruz Roja Española. En su opinión, el voluntariado es un motor clave de la recuperación: “El voluntario pertenece a la comunidad y actúa como puente entre entidades sociales y privadas; sabe interpretar necesidades y transformarlas en soluciones. La colaboración público-privada es esencial para lograr los objetivos”.
Sumando Energías por la Educación alcanzará 130 centros educativos de 38 municipios afectados por la DANA, instalando placas fotovoltaicas en al menos 40 escuelas para generar ahorro energético que se reinvertirá en necesidades educativas, emocionales y comunitarias. También se realizarán auditorías energéticas con un enfoque pedagógico y se creará un Consejo Energético Escolar con participación de alumnado, familias y personal docente. Los 40 centros educativos con instalaciones solares se integrarán en la red Efigy Schools, con talleres, actividades digitales, Corners de la Energía y educadores permanentes, durante un año. Además, varias escuelas se unirán a las iniciativas Efigy Girls, para promover vocaciones STEAM entre niñas de 9 a 13 años, y al Certamen Tecnológico Efigy, orientado a estudiantes de 3º y 4º de ESO sobre retos de eficiencia energética.
El tercer eje de esta estrategia es Sumando Energías por el Medio Ambiente, un programa que incluye estudios y foros de interés general en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia, con el fin de promover el debate sobre los desafíos energéticos y medioambientales surgidos a raíz de la emergencia.