Montaje de Alberto, panadero.

Montaje de Alberto, panadero. iStock

Sociedad

Alberto, panadero, cambia Barcelona por un pueblo de 500 habitantes en Cuenca: "Me veo aquí en 15 años"

Este profesional de la panadería optó por huir de la presión de la ciudad, alejarse de su familia y montar un nuevo negocio en Saelices.

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Las claves

Alberto, panadero, decidió dejar Barcelona para mudarse a Saelices, un pequeño pueblo de 500 habitantes en Cuenca.

En el pueblo montó una panadería, logrando una mayor calidad de vida y sintiéndose más feliz y tranquilo.

El cambio fue motivado por dificultades para sacar adelante su negocio en Cataluña y el deseo de alejarse del estrés urbano.

Aunque vive lejos de su familia, cuenta con su apoyo y recomienda perder el miedo a mudarse a zonas rurales.

La sociedad cada vez opta más por irse a vivir a la ciudad, donde hay más oportunidades laborales y está todo más cerca. Por eso, se está produciendo un éxodo rural hacia las urbes con el problema añadido de que no hay suficiente oferta de vivienda, factor clave del encarecimiento de los precios.

Sin embargo, hay excepciones de gente que está harta del ruido de la metrópoli y que decide coger el camino inverso para irse a vivir al campo. Este es el caso de Alberto, un panadero que decidió abandonar Barcelona para empezar de nuevo en un pequeño municipio de 500 habitantes en Cuenca.

Se marchó hace 2 años a Saelices, donde ha pasado de los atascos, el ruido, el exceso de gente en las calles y el estrés a la calma, la armonía y el silencio. Es cierto que él no vivía en pleno núcleo urbano, pero ha notado el cambio porque ya estaba "viciado al ambiente de la ciudad".

Alejado de su familia

Allí ha montado una panadería y su vida ha cambiado a mejor: "Tengo más calidad de vida y me imagino mi vida aquí dentro de 10 o 15 años. De hecho, le suelo decir a la gente de aquí que no me echan ni con agua caliente".

La decisión de cambiar su rumbo radicalmente también tuvo que ver con las trabas que estaba encontrando para sacar a flote su negocio en Cataluña. "Tenía una panadería propia pero no llegaba a un acuerdo con los dueños, así que tuve que ampliar el radio y tuve suerte de encontrar el anuncio en Cuenca", comenta en un vídeo en la cuenta de TikTok de Proyecto Arraigo.

No obstante, no es oro todo lo que reluce. Ahora vive a miles de kilómetros de su familia y de sus hijos, por lo que es duro gestionar la distancia. En todo caso, ellos apoyaron su decisión y ya lleva dos años alejado de los suyos.

"Tuve miedos y dudas antes de venirme aquí, lo primero la distancia, la familia, tengo dos hijos... La primera consulta la hice con ellos y la verdad es que me sentí apoyado", revela Alberto.

Finalmente, recomienda que se le pierda el miedo a irse a vivir a zonas rurales, ya que él es mucho más feliz. Si se encuentra un trabajo, todo empieza a fluir y es más fácil conectar con la naturaleza y la esencia de las cosas. "No tiene nada que ver con vivir en una ciudad", concluye el panadero.