Yolanda Díaz charla con María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados.

Yolanda Díaz charla con María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados. Eduardo Parra / Europa Press

Sociedad

Hacienda cambia las normas en el 2026: plantea una reducción de impuestos a las empresas que superen el salario mínimo

El Gobierno propone deducciones fiscales en el Impuesto de Sociedades a aquellas empresas que suban los salarios por encima del SMI.

Más información: El Gobierno ofrece a la CEOE deducciones a empresas que suban salarios o contraten por encima del SMI

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Las claves

Hacienda propone desde 2026 una deducción fiscal progresiva en el Impuesto sobre Sociedades para empresas que aumenten salarios por encima del SMI y mantengan el empleo.

Las empresas podrán deducirse entre el 25% y el 100% del coste salarial de la subida del SMI, según el porcentaje de plantilla afectada y el incremento de sueldos.

Para acceder a la deducción, las empresas deben aumentar la plantilla media con salarios superiores al SMI y mantener los incrementos salariales y el empleo al menos hasta 2028.

El incentivo exige que los gastos de personal superen el 70% del total y que la base imponible no quede negativa tras la deducción; el incumplimiento obliga a regularizarlo con intereses.

El Ministerio de Hacienda ha diseñado un incentivo fiscal con el objetivo de atraer a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) a sumarse al acuerdo para subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 3,1% en 2026.

La reducción fiscal propuesta por Hacienda es progresiva y podría llegar a compensar hasta el 100% de la subida del SMI en el Impuesto sobre Sociedades.

No obstante, para que esto sea así es preciso que se comprometan a mantener el empleo y elevar los sueldos de la plantilla por encima del SMI.

¿En qué consiste la propuesta?

Para beneficiarse de esta deducción, las empresas deben, en primer lugar, aumentar la plantilla media con salarios por encima del SMI al final de 2026 frente al inicio del año.

No obstante, hay dos maneras de conseguir dicho objetivo: subir el sueldo de los trabajadores que cobren por debajo del SMI o contratar nuevo personal con salarios superiores a 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas.

En las plantillas de menos de 100 trabajadores, el cambio debería afectar al menos a un trabajador; en plantillas mayores, al menos a dos.

Por otro lado, la empresa deberá mantener el empleo, es decir, no reducir plantilla; y los incrementos salariales hasta, por lo menos, 2028.

Además, los gastos de personal deberán ser superiores al 70% del total de gastos de la empresa y la base imponible en el Impuesto sobre Sociedades no puede quedar negativa después de aplicar la deducción.

Si la empresa incumple alguna de estas condiciones, podría perder el derecho a la deducción o verse obligada a regularizar lo deducido con intereses de demora.

¿Cuánto se pueden deducir?

La deducción mínima se sitúa en 0,25 euros por cada euro de incremento del Salario Mínimo Interprofesional que la empresa pague en bruto. De esta manera, las empresas que cumplan con dichos requisitos se podrán deducir un mínimo de 129 euros por trabajador.

Ahora bien, si las mejoras salariales son aplicadas a más del 15% de la plantilla, esta deducción por empleado aumenta a 518 euros.

Por otro lado, este incentivo es progresivo. Así, si la plantilla con sueldos por encima del mínimo sube menos del 5%, la empresa se deduce un 25%.

Asimismo, si aumenta entre el 5% y el 10%, la empresa se podrá deducir hasta un 50%. Si el aumento es igual o superior al 15%, se podrán deducir hasta el 100% del coste salarial correspondiente a la subida del SMI.

Con esto, la idea de este incentivo es mitigar el impacto en las empresas de los costes de la mano de obra, ofreciendo cubrir fiscalmente una parte o su totalidad de dicho coste extra. Siempre y cuando la empresa responda con más empleo y salarios por encima del mínimo y lo mantenga.