La sangre de la ballena en una de las fotos de la serie.

La sangre de la ballena en una de las fotos de la serie. Naturaliste Charters Whale Watching

La Jungla

Así devoraron 60 orcas a una ballena azul en poco más de media hora

En La Jungla. El animal acabó pereciendo entre decenas de orcas que la atacaron sin piedad en la costa australiana. 

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Las imágenes que resumen los más de 30 minutos de lucha encarnizada entre una ballena azul y unas 60 orcas están dando la vuelta al mundo. Ocurrió esta pasada semana en la costa occidental de Australia y la empresa de ecoturismo Naturalista Charters Whaale Eatching ha tenido el privilegio de estar allí para registrarlo. Se trata de un raro episodio que se ha visto en contadas ocasiones en el lugar y que han compartido en su Facebook

No es ni mucho menos común ver cómo una ballena azul, el animal más grande de la tierra, perece a manos de varias orcas, unas sesenta, según la empresa que estaba fotografiando a los animales en la bahía de Bremer, recoge WA Today. Se trata de la segunda vez que registra este tipo de comportamiento en poco tiempo mientras estaban realizando una visita guiada para turistas el pasado jueves. 

La bióloga marina Pia Markovic tuvo el privilegio de estar en el lugar y supo advertir que algo raro estaba pasando. "Al llegar pudimos ver la espuma blanca y salpicaduras en el horizonte. Cuando divisamos la ballena azul había cerca de diez orcas que se aferraban a ella", explicó al mismo medio. Aseguró que no le hicieron falta más pruebas para saber que ese comportamiento significaba que se está llevando a cabo una depredación por parte de los animales.

"A la ballena le faltaban algunas partes del cuerpo y eso había ocurrido antes de que llegáramos", dijo la bióloga. El ataque duró cerca de media hora, mientras la ballena llegaba a hundirse unos 15 metros para tratar de defenderse, al tiempo que iba perdiendo partes de su cuerpo hasta que, en un momento dado, "fueron a por la parte más vulnerable", explicó Markovic.

Eran sus órganos vitales. "Fue todo muy rápido y sangriento", destacó la científica. No obstante, a pesar de la advertencia de Markovic, ninguno de los turistas quiso perderse la experiencia. "Entendieron que es parte de la naturaleza, tiene que suceder, y son orcas y eso es lo que hacen... de todos modos no hubo ningún sonido, así que ayudó".

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