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La Jungla

El traumático descubrimiento de un niño sordo: los pedos se pueden oír

En la Jungla. La enorme sorpresa de este chaval sordo ante el hecho de que los demás pueden escuchar sus gases demuestra lo diferente que se entiende el mundo cuando te falta un sentido

El hecho de que los pedos se puedan oír es algo completamente natural y rutinario para la mayoría de personas, que incluso hemos llegado a desarrollar un sexto sentido para comprender cuáles van a ser sonoros y cuales van a ser silenciosos antes de que el gas sea expulsado. Sin embargo puede no serlo tanto para alguien sordo. Y así, el descubrimiento de que los demás pueden oír el momento del desahogo puede ser un auténtico shock. Y eso es exactamente lo que le pasó a este chico de seis años.

La historia de tan sorprendente hallazgo la relató Anna Trupiano, una profesora de una escuela de Washington DC a cuya clase asisten varios alumnos, cuyas capturas fueron más tarde compartidas por la actriz Minnie Driver, momento a partir del cual se hicieron viral. Todo comenzó cuando uno de los chicos sordos se tiró una sonora ventosidad que hizo que el resto del alumnado se girase.

“¿Por qué me está mirando todo el mundo?”, preguntó el aliviado chaval. “Porque te han oído tirarte un pedo”, contestó la profesora, para desconcierto del chico. “¿Qué quieres decir?”, prosiguió la conversación en lenguaje de signos, ante lo que Anna le aclaró que la “gente que oye” puede oír esos huidizos gases. 

“¿Pero cómo? ¿se pueden oír todos los pedos?”, preguntó un segundo chico sordo, duda que dio pie a una divulgativa conversación sobre cómo se puede diferenciar los ruidosos de los ninja. “¿Sabes que a veces puedes notar que se mueve el culo cuando te tiras el pedo? Muchos de esos se pueden oír, pero si no lo notas, no”. Entonces el primer niño exigió indignado que dejasen de escuchar sus pedos, “no es bonito”, ante lo que la profesora tuvo que aclarar que todo el mundo se los tira, incluso ella o sus padres.

Ante la epifanía que supone descubrir que los pedos se oyen, otro de los alumnos sordos preguntó si las personas que oyen también pueden ver los pedos -y es que si el mundo es tan loco que los pedos se oyen, igual se ven y todo-, ante lo que otro alumno, también sordo, confirmó que sí, que había visto en la tele que se ve un gas verde. La profesora tuvo que pinchar la ilusión: eso no ocurre en la vida real.