El salón de la artista reproducido en la primera exposición de penes

El salón de la artista reproducido en la primera exposición de penes

La Jungla

Le enviaban fotos de sus penes sin conocerla y ella se las mostró al mundo

En La Jungla. Algunos desconocidos empezaron a enviarle fotos de sus penes para intentar 'ligar' con ella, pero su respuesta no ha podido ser mejor: montar una exposición.

Cuando dos personas usan las aplicaciones de mensajería o las redes sociales para mantener conversaciones subidas de tono y acaban enviándose imágenes de partes de sus cuerpos, con consentimiento mutuo, está muy bien. El problema es que en estos tiempo proliferan los envíos masivos de remitentes desconocidos que comparten contigo fotos de sus penes para intentar que les hagas caso. 

No hay que precisar que ello supone una enorme falta de respeto y una agresión, principalmente, hacia las mujeres. Querer dar respuesta a este problema empoderando a las víctimas es lo que ha hecho que la artista Whitney Bell diese una nueva vida a estas foto-pollas. Didn't ask for this: a lifetime of dick Pics es el nombre de la iniciativa que puso en marcha en 2016.

Bell recopiló las fotografías que le había enviado a ella y a mujeres de su entorno sin que las hubiesen pedido. "Contacté con mujeres que conozco y organizaciones feministas y estuve un tiempo en Chatroulette y Reddit hablando con los dueños de esas pollas", explicó en esta entrevista a Vice con motivo de su primera muestra.

En Reddit hablaba con ellos "para intentar entender por qué lo hacían, comprender la psicología detrás de estas fotos. Pero una vez abiertas las puertas de esa conversación, muchos de los tipos se limitaban a enviar las fotos, sin más". En esa primera cita con los penes enviados sin que nadie los pidiese, en abril de 2016, Bell recreó su hogar y, colgando de las paredes, las fotografías. 

"No están solas"

La idea era simbolizar la invasión de la intimidad que supone que te llegue una imagen de unos genitales desconocidos; pero lo cierto es que también recibió algunas críticas por ello. Decían que estaba siendo una respuesta "poco madura" a este tipo de agresiones y que la artista había conseguido banalizarlas. 

Sin embargo la respuesta del público fue contundente: más de mil personas visitaron la exposición, que incluía también algunas piezas de artistas feministas independientes. Al año siguiente, los penes de Bell volvieron a ver la luz. Fue en San Francisco, durante dos días en los que se mostraron 150 fotos que aportaron libremente otras tantas mujeres que las habían recibido por redes sociales. 

En paralelo, se creó la cuenta de Instagram @ByeFelipe, en la que se publican mensajes y fotos de contenido sexual que llegan a destinatarios que no las habían solicitado: 

"Esta exhibición no es un espectáculo de fotos de penes. Tampoco se trata de hacer que los hombres (propietarios de los órganos) sean exhibidos en su totalidad, se trata de darle a las mujeres la fortaleza y confianza para hacer frente a sus acosadores. Se trata de que ellas sepan que no están solas y que, desafortunadamente, a todas nos ha pasado, así que entendemos a la perfección lo que ocurre. No están solas y tienen la fuerza para empoderarse y recuperar el control en un mundo en el que al parecer, no importa su opinión", dice Bell. 

Bell posando con réplicas de penes

Bell posando con réplicas de penes

Además, por si fuera necesario explicarlo, la creadora quiere dejar claro que "a las mujeres nos gusta el sexo. Me encanta el sexo; lo que no me gusta es el acoso y la violencia. A menudo, las personas equiparan la violencia sexual y el hostigamiento con el sexo, pero el acoso no se trata de relaciones sexuales, se trata de poder".