Max Morgan estuvo tres horas sin poder salir del agujero.

Max Morgan estuvo tres horas sin poder salir del agujero.

La Jungla

Este niño claustrofóbico se quedó atrapado tres horas por culpa de su madre

En la Jungla. La madre de este pequeño tuvo la peor idea posible cuando le pidió que se metiese en un agujero para sacarle una foto igual que cuando tenía dos años.

Todos fuimos instigados por nuestros padres para que ellos pudieran sacarnos fotos ridículas en nuestras más tierna infancia. Las mismas que ahora desempolvan a la mínima cada vez que tienen visitas en casa. Pero, eso sí, nunca buscaban ponernos en peligro.

La madre de Max Morgan, un niño de siete años que vive en Birmingham, no fue muy prudente buscando el escenario ideal para sacarle una foto a su pequeño. Mientras visitaban una finca victoriana situada al norte de la ciudad, quiso hacerle la misma fotografía que tomó cuando él tenía dos años.

La pésima idea de su madre lo mantuvo tres horas atrapado.

La pésima idea de su madre lo mantuvo tres horas atrapado.

Hasta aquí todo normal. El problema es que la imagen en cuestión obligaba a Max, que padece claustrofobia, a introducirse dentro del agujero de uno de los monumentos. Lo que seguramente iba a ser "un minutito de nada" se convirtió en tres horas de pánico hasta que los equipos de emergencias consiguieron sacarlo de allí.

Obviamente el tamaño de Max era mucho mayor ahora que cuando tenía dos años, de modo que el niño no podía salir del hueco. Jana Morgan, la madre fotógrafa, afirmó que van a menudo por la zona y le pareció gracioso tener la misma instantánea con cinco años de diferencia.

Los equipos de emergencia tuvieron que cortar la piedra, que databa del siglo XIX.

Los equipos de emergencia tuvieron que cortar la piedra, que databa del siglo XIX.

Cortando una piedra del siglo XIX

Tras varios intentos de la madre y los empleados de la finca para rescatar al pequeño, no les quedó más remedio que poner el incidente en conocimiento de los servicios del emergencias. Según el relato que recoge The Telegraph el problema surgió por la existencia de dos diámetros distintos en la piedra y porque el pequeño tenía las rodillas flexionadas.

Finalmente, los rescatadores tuvieron que cortar la piedra para sacarlo. Se trata de cantería original del palacio de Westmister, destruido en 1834. "Max estaba perdiendo la sensibilidad en los dedos de sus pies. Además, es claustrofóbico, así que entró en pánico”, explicó su madre al mismo medio.

Más calmado y liberado, Max fue llevado en ambulancia hasta el hospital.

Más calmado y liberado, Max fue llevado en ambulancia hasta el hospital.

Cuando terminó el rescate, Max fue trasladado a un centro médico para su evaluación, aunque afortunadamente solo tenía algunos hematomas y ninguna herida grave.