La Policía Nacional durante el operativo.
Prisión para el dueño de la 'pensión de los horrores' de Ceuta: hasta 740 euros diarios por hacinar a 74 migrantes
El detenido está también acusado de explotación laboral y lesiones, incluidas presuntas agresiones y mordeduras de perro a menores.
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Diez euros por pasar la noche bajo techo. Ése era el precio que debían pagar los inmigrantes que buscaban refugio en una vivienda de la barriada de El Príncipe, en Ceuta, convertida en una suerte de pensión clandestina de los horrores donde se hacinaban hasta 74 personas, entre ellas diez menores de edad.
El negocio se ha terminado, al menos de momento, entre rejas. El juez de Ceuta ha decretado este viernes el ingreso en prisión provisional del propietario del inmueble, detenido por la Policía Nacional en una operación contra una presunta organización dedicada a favorecer la inmigración irregular y aprovecharse de la situación de vulnerabilidad de quienes permanecen en la ciudad autónoma.
La decisión judicial llega después de que la Fiscalía solicitara su encarcelamiento por presuntos delitos de favorecimiento de la inmigración irregular, contra los derechos de los trabajadores, lesiones y explotación laboral de menores.
La vivienda, distribuida en varias plantas, se había convertido en un alojamiento improvisado donde decenas de personas dormían sobre colchones extendidos por el suelo.
Un techo por el que debían pagar diez euros diarios, pese a las condiciones de hacinamiento y precariedad.
🚔 Operativo policial en el barrio del Príncipe, en #Ceuta 📍 74 migrantes localizados en un inmueble, entre ellos 10 menores ⚠️ Vivían hacinados y en condiciones precarias, bajo intimidación, violencia y explotación 👮 Una persona detenida ➕info: https://t.co/DBuXNV603m https://t.co/MInzaaQsfV
— Policía Nacional (@policia) October 22, 2026
A ese precio, el propietario podía llegar a ingresar 740 euros diarios, más de 22.000 euros al mes. Una facturación potencial que ilustra hasta qué punto la crisis migratoria ha abierto nuevas oportunidades de negocio para quienes buscan lucrarse con la desesperación ajena.
Pero las sospechas policiales van mucho más allá del cobro por alojamiento.
Los investigadores han encontrado indicios de que algunos inmigrantes, incluidos menores, habrían sido utilizados para realizar diferentes trabajos aprovechando su situación de necesidad.
Además, las pesquisas apuntan a que varios niños podrían haber sufrido agresiones físicas, incluidas lesiones provocadas por mordeduras de perro, según recoge la agencia EFE.
En el interior del inmueble, los agentes localizaron a 54 hombres, diez mujeres y diez menores extranjeros no acompañados. Todos ellos permanecían en la vivienda a la espera de una oportunidad para trasladarse irregularmente a la Península, según la investigación policial.
El negocio que deja la crisis migratoria
El hallazgo de esta vivienda constituye una nueva derivada de la crisis migratoria que atraviesa Ceuta desde las entradas masivas de finales de julio.
Durante las últimas semanas, la Policía Nacional ha intensificado los dispositivos para desmantelar los asentamientos improvisados que habían proliferado en distintos puntos de la ciudad.
Los desalojos de playa Benítez y El Trampolín han provocado que parte de sus antiguos ocupantes busquen refugio en otras zonas, entre ellas El Príncipe, donde la presencia de inmigrantes se ha incrementado.
El problema, sin embargo, no desaparece cuando se desmantela un campamento.
En ocasiones, simplemente cambia de escenario y se dirige de las playas a los túneles, de los túneles a los garajes y de estos a viviendas clandestinas donde dormir tiene un precio.
Precisamente, la operación del pasado martes exigió un importante despliegue policial debido a la complejidad del entorno y a la peligrosidad atribuida al entramado investigado, cuyos presuntos integrantes acumulan numerosos antecedentes.
La Policía considera que la vivienda formaba parte de la infraestructura logística de una organización criminal que mantenía alojados a numerosos inmigrantes mientras aguardaban una oportunidad para facilitar su traslado irregular a la Península.
El operativo se suma a las actuaciones desarrolladas en los últimos meses contra las redes que ofrecen alojamiento clandestino, empleo irregular o traslados a la Península a cambio de importantes cantidades de dinero.
Mientras las fuerzas de seguridad tratan de recuperar el control de los espacios ocupados durante la crisis, las investigaciones apuntan también a quienes han encontrado en ella una fuente de ingresos.