La cantante Malú, posando para EL ESPAÑOL.

La cantante Malú, posando para EL ESPAÑOL. Cristina Villarino

Reportajes

Malú: "Tengo cara de borde. La tengo así de toda la vida de Dios y no me la voy a cambiar, me da exactamente igual"

"Antes tenía miedo a una entrevista, ponía mucha barrera para que no se viera la vulnerabilidad de la persona que había detrás, porque tampoco la conocía" // "Ha habido muchos momentos muy bestias en mi carrera, lo que pasa es que antes hacía una entrevista y no hablaba de esto, no se ha sabido".

Más información: Pepe Viyuela: "Si un político nuevo me gusta y me pide que me una a su proyecto, lo haría. Me ilusiono con facilidad"

Publicada

Malú era una aprendiz cuando sacó su primer disco, y ya no sólo de cantante. Como todos a los quince años, circulaba por la vida con la L.

Pero ella saltó a la primera línea del oficio y de la fama y tuvo que gestionar sus requerimientos siendo tan bisoña, además de una tímida redomada. No halló mejor remedio que forjarse un personaje y contestar desde él.

Hoy dice que ya no, que una lesión terrible la obligó a parar y a mirarse bien y a quitarse los artificios. También se desprende la máscara de porcelana en la portada de su disco Quince (Sony Music), y lo intenta también durante esta charla.

Dice que está en paz en su presente, y sólo la solivianta que se le achaque tener mal carácter, porque dice no comerse a nadie. Entrar a un bar a pedir una botella de agua le da corte, pero adora cantar ante miles: la bella y feroz contradicción del artista.

Pregunta. Quince salió el 15 de mayo, y con 15 años lanzaste Aprendiz. En la canción Rota cantas “Ahora puedo ser todo aquello que nunca había permitido. No me cala el frío de lo mucho que luché conmigo”. ¿Qué cosas se permite ahora Malú que antes se tenía prohibidas?

Respuesta. Pues prácticamente todo. O sea, yo creo que al final fui creando un personaje para sentirme bien, para sentirme cómoda. Quizá el miedo, la inseguridad, hacía que me fuera escondiendo detrás de ese personaje.

No me permitía disfrutar, siempre todo era una exigencia extrema, un control tremendo. Y ha sido muy difícil aprender a soltar, ha sido muy difícil aprender a vivir las cosas como vienen, no pretender controlarlo todo.

Además, por mucho que yo sobrepiense hoy lo que va a pasar dentro de tres meses, va a pasar de un modo totalmente diferente a lo que yo he pensado. Y soltar eso yo creo que ha sido de las cosas más difíciles. Entonces, a día de hoy soy, y soy yo. Durante estos 28 años tenía mucho miedo a quitar a esa Malú de delante.

La cantante Malú durante la entrevista en un tablao flamenco.

La cantante Malú durante la entrevista en un tablao flamenco. Cristina Villarino

P. Por eso la máscara de la portada que deja ver tu cara, ¿no?

R. Exacto.

P. Sí, yo siempre te he escuchado que te has privado muchas cosas, desde saltar en paracaídas hasta tomar un vino dos días antes de un concierto. ¿Ahora sí has soltado las riendas?

R. A ver, sí, he soltado el control, el exceso de control. Evidentemente sigo teniendo la misma responsabilidad, me sigo cuidando, y sigo siendo consciente y consecuente, y coherente con lo que es mi profesión.

Pero yo tenía mucho miedo, tenía miedo a una entrevista, a lo que me preguntaran, ponía mucha barrera con tal de que no se llegara a ver la vulnerabilidad o la realidad de la persona que estaba detrás, porque tampoco la conocía tanto. O sea, la abandoné, la dejé allí y yo me puse a trabajar y me fui creando ese personaje.

La cantante Malú durante la entrevista.

La cantante Malú durante la entrevista. Cristina Villarino

P. Has soltado pero, por otro lado, has sido mamá hace unos años: ¿se tienen más miedos? Por el hecho de que alguien depende de ti a partir de ese momento.

R. Pero fíjate que yo nunca he tenido esa sensación. Para mí automáticamente mi cuerpo cambia directamente y se gira, la prioridad absoluta entra en ese momento, y es cuidar y proteger.

Y realmente en mi vida también siempre he sido muy cuidadora, muy protectora, muy de los míos. Entonces esa es una rienda que nunca voy a soltar.

P. En Rota también cantas “Si pudieran verme como me miro ahora, entenderían que soy otra”. ¿Cómo te gustaría, por ejemplo, que te mirara tu hija Lucía de aquí a unos años?

R. Entiendo que todas tenemos como referencia a nuestras madres, ese pilar. Con que ella sea feliz en su vida y se sienta apoyada por mí, me sentiré orgullosa.

P. En toda una vida dedicada al oficio habrás tenido muchísimas compensaciones, pero también momentos duros. ¿Cuál ha sido el más difícil?

R. Ha habido muchos momentos duros en mi carrera. Lo que pasa es que antes hacía una entrevista y no hablaba de esto. Lo que me haya pasado o dejado de pasar no se ha sabido, ni siquiera nunca nadie ha podido ni imaginárselo. Ha habido cosas muy bestias.

Una de las cosas que sí que se supo y que han sido más complejas emocionalmente para mí fue cuando tengo la lesión de ligamentos y me tienen que operar y tengo que cancelar una gira entera.

Yo nunca había parado, y ahí me obligó a parar de golpe, y es donde me di cuenta de que necesitaba hacer un reset, ver dónde estoy, quién soy, cómo estoy, qué hago aquí.

A mí me empieza a cambiar todo porque durante demasiado tiempo Malú había sido protagonista de mi vida: pasaba mucho más tiempo con ella que conmigo misma.

Malú y la periodista María Paredes.

Malú y la periodista María Paredes. Cristina Villarino

P. Cuando estamos muy malitos se nos despiertan miedos, pero también anhelos.

R. Totalmente.

P. Hablabas de las cosas que se han contado. De las que no se han contado, ¿quieres contar alguna?

R. No, yo creo que... Habría que hacer un ejercicio de sentarse y decir a ver, vamos a empezar por el principio, pero realmente también es innecesario. Yo creo que hay muchas cosas que se saben en el escenario: las cuento, las canto…

P. En el otro lado de la balanza están las compensaciones. En Quiero volver le cantas a eso, ¿no? ¿Qué sientes cuando estás ante…? ¿Cuál ha sido el máximo de personas frente a las que has llegado a cantar?

R. Hicimos una vez una historia que había como 100.000 personas. Es muy guay. Es muy bonito.

P. ¿No te sientes un poco marciana, en el sentido de que muy poquitas personas en el mundo hacéis algo así? No debe de ser fácil explicarle a alguien lo que se siente… Y no sé si eso aleja las relaciones.

R. Es muy difícil explicar esa sensación. Pero realmente, fíjate que yo siempre he sido la persona más tímida del mundo y me da una vergüenza horrible entrar en un bar y decirle ‘¿me das una botella de agua?’, o simplemente ir al baño, me muero antes de que eso pase. Tengo que entrar con tres, que si no, no puedo.

O sea, me muero de la vergüenza. Y en el escenario no me pasa, pero no me pasa desde la primera vez que me subí con 15 años. La sensación, obviamente, no se puede explicar, pero lo que sí te puedo decir es que lo necesito para vivir, para mi bienestar emocional, para mi oxígeno.

P. Tienes fama de tener mucho carácter, pero yo tengo que decirte que hice la primera entrevista para la tele contigo, hace 21 años, y fuiste muy agradable. En cualquier caso, ¿cuándo crees que es necesario sacar el carácter en tu profesión y en tu vida personal?

R. ¿Tú no te has dado cuenta? Mira, en la industria de la música, a todas las mujeres que más o menos les va bien se les dice que tienen mucho carácter. Qué curioso. Yo pocas veces lo escucho de los hombres. Entonces, vamos a quitar ya la gilipollez, de verdad, del carácter y del no carácter.

Yo soy una mujer como cualquier otra, con las ideas claras, que sé lo que quiero y que peleo por ello. Ni me como a nadie, ni mato a nadie. Tengo más sentido del humor probablemente que muchísimos de mis compañeros y soy bastante más bromista que muchísimos de ellos.

Malú hablando en la entrevista.

Malú hablando en la entrevista. Cristina Villarino

Pero como soy mujer y saco los pies del tiesto, quizá no siendo un meme de Mickey Mouse, pues ya tengo yo más carácter. Yo no he tenido mal carácter en mi vida. También te digo una cosa. ¿Tengo cara de borde? Sí, la he tenido toda mi vida y no me la voy a cambiar.

P. ¿Crees que tienes cara de borde?

R. Tengo cara de borde. Yo tengo la cara así de toda la vida de Dios. Yo me he visto a veces en fotos que he estado seria y digo ‘joder, Malú, qué cara de borde tienes’. Pero es que me da exactamente igual.

Mira, eso no nos lo van a quitar a las mujeres. La mayoría de las mujeres compañeras ahora que están teniendo un éxito maravilloso, que están todas en primera línea de las listas, que no hay cosa que me parezca más fascinante, se les dice… “Tiene un carácter”.

¿Qué es tener un carácter? Explícame qué es tener un carácter. ¿Mal carácter? O decir las cosas claras. Creo, sinceramente, que es un sambenito que tenemos las mujeres con cierto éxito. Sin más. El asunto es que llevo 28 años escuchando lo mismo, lo escucho de todas mis compañeras, y me pone de mal humor. Y no lo escucho de ninguno de mis compañeros.

La cantante Malú durante la entrevista.

La cantante Malú durante la entrevista. Cristina Villarino

P. En la canción Aquí cantas “seguimos igual que siempre. Tú en otra parte del mundo. Hay cosas que nadie sabe, y tú adivinas en un segundo”. ¿Qué es la amistad en este momento de tu vida?

R. Para mí Aquí es una canción de amor y de reencuentro muy universal. De tu gente, tu familia, tus amigos, tus hijos. Incluso cuando te tienes que ir de tu país y de repente te toca volver. Y sí, vives mucho mejor en el nuevo, pero tú vuelves a tu casa con tus cosas, con tu gente, con tus abuelos, con tu familia. Y ahí es donde está tu felicidad y es donde tú te sientes a salvo.

P. Llévanos por un momento con tus palabras a ese lugar feliz, por ejemplo, de tu infancia. ¿Con quién estarías y dónde?

R. Yo, con mis abuelos. Me encantaría poderme reencontrar con mis abuelos, poder volver a ese piso en Sevilla, a su casa, y volver a verme en esa situación de sentada en el sofá, con la mesa camilla, mi abuelo en la mecedora que se sentaba siempre y mi abuela haciendo caracoles.

P. Tus padres se conocieron cerca de donde estamos, en el tablao Las Brujas, en Noviciado. ¿Qué crees que tienes todavía, más allá obviamente de la música, de ellos? Tanto de tu padre como de tu madre.

R. Bueno, todo. Tengo el ADN a todo lo que da. Genética a fuego. Yo creo que al final, esa crianza, el haberme criado en arte, en música, entre músicos, entre artistas… O sea, la forma de vida, ¿no?

Cuando había trabajo, pues estábamos todos muy bien. Cuando no había trabajo, pues había que apretarse un poco más, pero seguíamos cantando y bailando. Y yo creo que eso es una forma de vivir muy bonita.

P. ¿Y en cuanto a rasgos así personales?

R. Sí, bueno, el famoso, “ten cuidadito, ¿eh? Ten cuidado”. Pero oye, con todo mi equipo. El “bueno, venga, te dejo. Vale, pero ten cuidado, cariño, que está lloviendo”. Soy muy pesada con la protección y con darle de comer a mi gente.

Parezco la bruja de Hansel y Gretel, estoy todo el día cebando a mi gente. Cada vez que llega alguien, “¿estás comido o no has comido? Porque ahora mismo te pongo yo de comer”. Es verdad que ahí reconozco que mi madre me ha poseído a veces. Yo decía “cómo puedes ser tan pesada”, y ahora yo soy igual.

P. Del amor romántico, ¿qué ha aprendido Malú desde que estaba en prácticas, por así decir, con aquel Aprendiz?

R. Yo creo que lo que más he aprendido es la importancia del amor a uno mismo, sinceramente. Creo que es algo a lo que le damos muy poco valor y siempre estamos a la espera de encontrar esa sensación en otra persona. Y cuando eres plenamente consciente de que esa sensación la puedes tener contigo mismo, probablemente seas muchísimo mejor contigo, con otra persona y con el universo en general.

Malú posando durante la entrevista.

Malú posando durante la entrevista. Cristina Villarino

P. No sé si todavía a los amigos, o a los potenciales amores, los miras de reojillo a ver si tenéis compatibilidad según el signo del horóscopo.

R. Lo miro mucho menos, pero sigo siendo muy pesada con los signos. A ver, no tanto como antes, porque tuve mi época obsesiva compulsiva con eso, pero sí, lo miro inevitablemente porque me parece divertido. Es verdad que muchas veces hay muchos rasgos en común con las personas del mismo signo.

P. Han pasado 28 años y quince discos, has cantado hasta para 100.000 personas, pero hubo un profesor que en el colegio te dijo que no te dedicaras a la canción…

R. Él lo detesta ese momento, era mi profesor de música del cole, y está convencido de que eso no fue así, dice que en la vida hubiera hecho eso. Pero lo hizo, y lo hizo con la peor que lo podía haber hecho, porque el resto de la clase ahora son empresarios, abogados, médicos...

La única que le salió cantante fui yo. Le digo: “Pusiste el ojo fatal”. Le da mucho coraje, pero cada vez que lo veo se lo digo. Y lo digo en todas las entrevistas, para que se avergüence. (Malú lo dice riendo, aún conserva buena relación con él).

La cantante posando para EL ESPAÑOL.

La cantante posando para EL ESPAÑOL. Cristina Villarino

P. Tus canciones han sido siempre muy melódicas, pero en concierto eres muy cañera, y terminas los shows con la canción Como una flor convertida a puro rock.

R. Y además es que llevo haciendo eso 28 años. Yo creo que no he terminado los conciertos de otra forma nunca. De hecho, ya se asume que lo acabo así. Y no me apetece cambiarlo porque me gusta... Yo soy una persona de tradiciones.

Creo que es una gran fiesta, una gran celebración. Y sí, es verdad que nosotros en directo somos muy cañeros, me gusta pasármelo bien y montar shows dinámicos. Al final has pagado tu entrada y has ido a un lugar en el que el objetivo es que te olvides de todo lo que pasa fuera.

P. Esa letra, la de la canción Como una flor, es del año 98, del primer disco, y con ella ya estabas reivindicando la igualdad, en este caso de las personas que nacen en un cuerpo con el que no se identifican, de una manera muy anticipada a toda la ola que ha venido después.

R. Sí, era un cambio que estaba surgiendo muy bestia en esa época.

P. Fuiste valiente en ese momento. ¿Te pasó algún peaje?

R. No. Si es verdad que había sitios donde no se permitía usarla, pero yo creo que era un momento de un movimiento muy importante. Y todo sumaba.

P. ¿Qué le pides a los próximos quince años?

R. Yo... Seguir así. Yo me siento en paz. Con ganas. Con ganas de escenario. De contar y de cantar, más tranquila y más feliz que nunca en mi vida. Y con que me dejen así… Estoy feliz.