Reportajes

Un único récord en las Olimpiadas de los Esteroides, la cita que prometía batir todos los registros con 'trampas' legales

Los 'juegos mejorados', celebrados en Las Vegas, dejaron un pobre registro frente a su premisa de desafiar los límites del deporte.

Más información: Atletismo, halterofilia y MMA, la cima del dopaje: la pirámide de las trampas con India y Rusia a la cabeza y 12 casos españoles

Publicada
Actualizada

Los Enhanced Games -'Juegos Mejorados' en castellano- se han convertido en unas olimpiadas de los esteroides que han captado la atención por la peligrosidad que supone normalizar e introducir el dopaje en una competición deportiva.

Esta cita deportiva que se ha celebrado en Las Vegas en la madrugada del domingo al lunes ha desatado una enorme polémica, a pesar de que la organización defiende que los deportistas están sujetos a un exhaustivo control médico para garantizar su salud y minimizar los riesgos que esto puede conllevar.

La competición contó con decenas de atletas de élite que utilizan este tipo de sustancias para intentar batir récords mundiales en diferentes modalidades como atletismo, halterofilia o natación.

Unos objetivos ambiciosos a cambio de poner en riesgo y en juego la salud de los deportistas que han participado en ellos consumiendo dopantes.

Eso sí, el premio es más que atractivo. En total se repartieron unos 25 millones de dólares en metálico a los ganadores.

Además, los récords mundiales que se batieran en algunas pruebas prometían una bonificación de hasta 1 millón de dólares. Este tipo de incentivo interesa a atletas como el velocista estadounidense, Fred Kerley.

Un único récord

La puesta de largo de los Enhanced Games acabó dejando un balance mucho más modesto de lo prometido: solo se batió un récord del mundo, el del 50 libre masculino en natación, gracias al griego Kristian Gkolomeev, que paró el crono en 20.81.

El resto del programa en la piscina se quedó lejos de las mejores marcas históricas, con victorias para nombres conocidos como Hunter Armstrong, Cody Miller, Emily Barclay o Ben Proud, casi siempre a varias décimas de los registros que figuran en las listas mundiales.

Tampoco en la halterofilia ni en las pruebas de fuerza se materializó la anunciada revolución: Hafthor Bjornsson, 'La Montaña' de la serie 'Juego de Tronos', no logró mejorar su propia referencia de peso muerto y la jornada terminó sin nuevas plusmarcas en la tarima.

En el tartán, el foco mediático estaba puesto en Fred Kerley y el estadounidense respondió ganando con autoridad los 100 metros, pero sin acercarse realmente al 9.58 de Usain Bolt que le habría dado otro millón de dólares de bonus.

Fred Kerley, en su rueda de prensa de los Enhaced Games.

Fred Kerley, en su rueda de prensa de los Enhaced Games. Reuters

Kerley cruzó la meta en 9.97, suficiente para llevarse los 250.000 dólares del triunfo por delante de Emmanuel Matadi (10.05) y del resto de finalistas, pero muy lejos de la revolución cronométrica que vendía la organización para justificar unos Juegos donde el dopaje está permitido.

También en el 100 femenino las marcas fueron discretas, con la barbadense Tristan Evelyn imponiéndose con 11.25 y dejando la sensación de que, más allá del reclamo polémico y del enorme dinero en juego, el rendimiento deportivo no estuvo a la altura del ruido generado.

Testosterona y otras sustancias

Los fármacos que utilizan en esta competición tienen que ser legales y tienen que estar aprobados por la Administración Federal de Medicamentos (FDA). Aunque algunas sustancias que son prohibidas por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) sí que se pueden usar en esta competición.

En concreto, se trata de la testosterona o de la hormona del crecimiento humana. Unos esteroides anabólicos androgénicos que conllevan grandes riesgos para la salud física y mental.

Por eso, tanto el Comité Olímpico Internacional (COI) como la AMA se han posicionado en contra de estos juegos olímpicos con esteroides ya que los consideran una acción peligrosa e irresponsable.

Además, aseguran que los deportistas que participen en estos juegos se enfrentan a un gran riesgo para la salud y a un daño para su reputación.

Por eso, amenazan que los que formen parte de ellos cometerán una violación de las normas antidopaje y quedarán vinculados con esta práctica para siempre.

Y, es que, los expertos en salud advierten de que este tipo de prácticas pueden causar accidentes cerebrovasculares y daños cardiovasculares extremadamente peligrosos para los participantes.

Desafío a los límites

Este proyecto ha captado la atención de grandes inversores estadounidenses como el multimillonario Peter Thiel y Donald Trump Jr. que han mostrado interés por esta nueva competición fundada por los emprendedores Aron D'Souza y Maximilian Martin.

Para los organizadores este evento es una forma de llevar al límite el rendimiento humano, con el que tratan de batir récords en todas las modalidades que se compiten.

Y defienden esta modalidad de competición ya que para ellos muchos atletas usan el dopaje en otros eventos deportivos haciendo trampas para tratar de mejorar su rendimiento pero ocultándolo a la gente.

Una opinión controvertida y cargada de polémica que cuenta con grandes críticas dentro de los deportistas de élite de los Juegos Olímpicos que consideran que esto atenta directamente contra el deporte de competición.

"No queremos que los niños tengan que decir: 'Para ganar una medalla olímpica tengo que inyectarme todos los días una droga potencialmente peligros", reivindica Travis Tygart, director ejecutivo de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA), según recoge la BBC.

Sin embargo, la velocista Shania Collins asegura que ellos están siendo "francos, honestos y transparentes desde el principio", según declaró a la BBC. Así, esta deportista considera que el simple hecho de que admitan que se han dopado ya les da más credibilidad que a otros atletas que participan en otros juegos y que hacen uso de estas sustancias, pero no lo reconocen.

Millones en juego

Otro de los grandes problemas de este tipo de competiciones y, en concreto, de los Enchaced Games es que se mueven millones de dólares.

Se trata de demasiado dinero en juego que ninguno de los inversores que apoyan esta competición está dispuesto a poner en riesgo.

Además, los propios organizadores, Enchaced Group, han empezado a cotizar en la Bolsa de Nueva York, algo que pone en entredicho, una vez más, la integridad moral de esta competición.

Al final lo que está en juego y el gran debate que se está generando con este tipo de juegos es que podrían ir mucho más allá y convertirse en un campo de pruebas con el dopaje que afecte a la integridad y salud de los deportistas y ponga en riesgo al resto de competiciones a nivel mundial.

Algo que provocaría directamente un cambio cultural mayor impactando en la forma en la que se ha concebido el deporte hasta este momento.

Todavía más cuando deportistas reconocidos están participando en esta competición que se está celebrando en Las Vegas.

En total son 40 atletas de élite los que se dieron cita en esta competición sin precedentes usando sustancias de dopaje para poder colgarse una medalla batiendo récords mundiales que llevan al cuerpo humano al límite.

Lucha contra el dopaje

Esta batalla no va a ser fácil de ganar para los fundadores de los Enchaced Games, ni para que cambie la percepción social con el dopaje y el consumo de este tipo de sustancias.

Desde las agencias de control de dopaje de los deportistas no van a cesar en su compromiso para que los deportistas compitan de manera limpia. Por eso, continuarán mejorando sus métodos de detección de estas sustancias prohibidas volviéndolos más sensibles.

Los métodos que más se utilizan para tratar de frenar este tipo de prácticas y que parece continuarán son los análisis de orina, sangre y el pasaporte biológico que monitoriza variables biológicas para detectar la utilización de sustancias prohibidas que producen variaciones a lo largo del tiempo.