El mercado negro de semen en España que opera a través de Telegram.

El mercado negro de semen en España que opera a través de Telegram. Arte E.E.

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El mercado ilegal del semen en España, de tarros por 150 € a ofertas gratis "de forma natural": "Quiero ayudarte a ser mamá"

Mujeres vulnerables entran a grupos de Telegram buscando fertilidad barata y terminan expuestas a prácticas clandestinas sin controles sanitarios.

Más información: El drama legal de los embriones congelados en España: "el limbo" de 100.000 potenciales vidas abandonadas y no reclamadas

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A las once de la noche, el grupo sigue activo.

En Telegram, los mensajes aparecen uno detrás de otro. Mujeres preguntando por clínicas de fertilidad en Madrid, recomendaciones de médicos, dudas sobre ovulación, tratamientos hormonales y congelación de óvulos.

Una cuenta comparte el precio de una fecundación in vitro. Otra responde con un emoji llorando.

"5.000 euros me pidieron".

El chat gira alrededor de una misma angustia: querer ser madre y no poder pagar el camino para conseguirlo.

Hay mujeres de treinta años. De cuarenta. Algunas tienen pareja; otras buscan una maternidad en solitario. Muchas llegan recomendadas por otras usuarias que dicen haber pasado por lo mismo.

Se hablan con confianza. Se cuentan frustraciones. Comparan presupuestos médicos.

"Yo ya gasté todos mis ahorros".
"A mí me dijeron que quizá necesite más de un ciclo".
"No puedo pagar eso otra vez".

Durante horas, el grupo parece un espacio de contención entre mujeres atravesadas por la ansiedad reproductiva. Hasta que alguien rompe el tono.

"Si alguien necesita donante, privado".

El mensaje aparece entre conversaciones sobre clínicas y análisis hormonales. Lo manda un usuario sin foto de perfil. Su nombre: "inseminacióncurrante".

Nadie parece sorprenderse demasiado.

Minutos después, otra cuenta escribe: "Hay varios donantes en el grupo".

Es ahí cuando la conversación cambia de dirección. Al escribirle por privado a uno de estos usuarios, el tono deja de parecer el de un foro sobre fertilidad y empieza a transformarse en otra cosa.

Lo primero que hacen es preguntar la edad.

"¿Cuántos años tienes?".
"¿Tienes pareja?".
"¿Ya intentaste clínica?".
"¿Qué método buscas?".

Después llegan las preguntas económicas.

"¿Cuánto puedes pagar?".
"¿Qué presupuesto tienes?".

Y finalmente la pregunta que más se repite:

"¿Natural o artificial?".

El "método natural" significa relaciones sexuales. El "artificial", inseminación casera con semen enviado o entregado en mano.

Muchos hombres aclaran desde el principio qué están dispuestos a hacer.

"Natural gratis".
"Artificial 150".
"Envío aparte".

Otros detallan incluso la logística.

"Se manda refrigerado".
"Va en tarro especial".
"Con hielo aguanta".

Algunos dicen que recomiendan comprar dos muestras "por si no funciona a la primera". Hablan de ovulación, de días fértiles y de probabilidades de embarazo como si fueran especialistas.

Pero no lo son.

Después de unas pocas preguntas, algunos usuarios invitan a entrar a otro grupo más cerrado: "Donantes de esperma". Ahí el clima cambia por completo.

Ya no predominan las conversaciones sobre maternidad o tratamientos médicos. Lo que aparece es una especie de mercado paralelo organizado alrededor de la venta informal de semen.

Más de 150 personas participan del grupo. La mayoría son hombres.

Cada vez que una mujer escribe preguntando si hay donantes en alguna ciudad de España, empieza una avalancha de mensajes privados.

"Hola, soy de Barcelona, pero puedo viajar".
"Estoy en el norte, ¿tú dónde?".
"¿Qué método prefieres?".
"Puedo desplazarme si es natural".

La insistencia es constante. Algunos vuelven a escribir si no reciben respuesta. Mandan mensajes de madrugada, a primera hora de la mañana o entrada la tarde.

"¿Sigues interesada?".
"¿Tienes dudas?".
"Puedo ayudarte".

Hay hombres que aseguran que hacen esto "por altruismo". Que quieren "cumplir sueños". Que ayudar a mujeres a ser madres les genera "satisfacción personal".

Pero detrás de esa narrativa aparecen conversaciones mucho más oscuras. Varios ofrecen directamente relaciones sexuales programadas durante los días fértiles.

"No cobro natural".
"Solo hotel y traslado".
"Es más efectivo".

Uno explica que suele viajar cuando la mujer está ovulando y quedarse varios días "para aumentar posibilidades". Otro pregunta si ella controla bien su ciclo menstrual.

El lenguaje es frío, práctico, casi mecánico. Como si estuvieran organizando una entrega cualquiera.

Otros intentan adoptar un rol médico. Hablan de cánulas, espéculos y cuello uterino. Uno asegura que puede hacer él mismo la inseminación porque ya "tiene experiencia".

"Yo introduzco la muestra y localizo el cuello del útero", escribe. "Es más eficaz así".

En otra conversación, un supuesto donante propone incluso realizar una inseminación intrauterina casera. El mensaje llega con instrucciones precisas, términos médicos y la seguridad de alguien que intenta ocupar el lugar de un profesional sanitario.

"¿Quieres que intentemos con sonda intrauterina? Necesitaremos jeringas luer-lock con sondas intrauterinas, botes estériles para eyacular el esperma. Y yo puedo conseguir el espéculo y podemos hacer las inseminaciones los tres o cuatro días de la ovulación".

Después sigue explicando el procedimiento como si estuviera dando una consulta médica.

"Con la jeringa el esperma va a la vagina y luego tiene que subir por el cérvix hasta el útero. Si lo hacemos con sonda intrauterina todo el esperma te entra directo al útero y es más efectivo. ¿A ti te parece bien hacerlo así?".

No hay ningún título médico detrás de esos mensajes. Solo un hombre desconocido en Telegram.

Cuenta supuestos casos de mujeres a las que "ayudó" a quedar embarazadas. Explica procedimientos clínicos con una seguridad inquietante.

Algunos incluso piden fotos de las mujeres antes de continuar hablando. Otros envían imágenes propias.

"Así ves mis rasgos".
"Para que imagines cómo saldría el bebé".

En ciertos chats, los hombres enumeran características físicas como si fueran un catálogo genético informal.

Altura.
Color de ojos.
Nivel de estudios.
Origen étnico.

Uno se describe como "alto, deportista y universitario". Otro aclara que no fuma ni bebe. Algunos dicen tener hijos "sanos".

También aparecen capturas de supuestos análisis clínicos. Estudios de VIH, hepatitis o espermiogramas enviados como prueba de confianza.

Pero no hay manera de saber si son reales, actuales o pertenecen realmente a quien los manda.

Montaje realizado por la autora a partir de extractos de conversaciones reales.

Montaje realizado por la autora a partir de extractos de conversaciones reales. G.L.

La doctora Alicia Herencia, ginecóloga especialista en medicina reproductiva en Instituto Bernabeu, advierte que ahí está uno de los mayores peligros.

"En clínica, aproximadamente una de cada tres personas que quiere donar semen queda descartada por enfermedades de transmisión sexual", explica.

VIH.
Hepatitis.
Sífilis.

Además de los estudios infecciosos, los centros autorizados realizan controles genéticos obligatorios.

"En España se descartan alteraciones cromosómicas y enfermedades hereditarias frecuentes, como fibrosis quística", señala la especialista.

Nada de eso ocurre en estos grupos clandestinos.

"No existe control sobre antecedentes familiares ni sobre enfermedades genéticas", insiste Herencia.

Tampoco hay trazabilidad.

La legislación española limita la cantidad de nacidos vivos por donante para evitar riesgos futuros de consanguinidad. En Telegram, en cambio, un mismo hombre puede ofrecer semen a decenas de mujeres sin que exista registro alguno.

"Ese control desaparece completamente", explica la médica.

A eso se suma otra cuestión: el transporte.

Muchos hombres ofrecen enviar el semen refrigerado a distintas ciudades de España. Hablan de mantener las muestras a cuatro grados con hielo o acumuladores térmicos.

Algunos hacen envíos por mensajería. Otros prefieren entregarlo en estaciones de tren o cafeterías.

"Yo te lo doy fresco", escribe uno.
"Más posibilidades".

Pero la especialista pone en duda incluso la viabilidad biológica de esas muestras.

"Me parece muy improbable que mantengan movilidad suficiente para lograr un embarazo", afirma.

La especialista explica que en las clínicas las muestras son procesadas bajo condiciones específicas de temperatura y conservación. Se utilizan medios especiales y protocolos sanitarios que aquí no existen.

También alerta sobre el riesgo de contaminación durante los traslados debido a que puede haber infecciones bacterianas o pérdida total de calidad seminal.

Aun así, dentro de la aplicación de mensajería muchos hombres hablan como si manejaran conocimientos médicos avanzados. Recomiendan posiciones después de la inseminación, tiempos de reposo o técnicas "más efectivas".

Uno asegura que las probabilidades aumentan si él mismo realiza el procedimiento. Otro aconseja repetir varias veces durante la ovulación.

Todo circula entre perfiles anónimos, sin supervisión sanitaria y en un contexto donde muchas mujeres llegan emocionalmente vulnerables.

Porque en casi todas las conversaciones aparece el mismo miedo: no llegar a tiempo.

"Tengo 42".
"Ya no puedo esperar".
"La clínica me pide otra vez miles de euros".

En ese escenario, algunos hombres parecen detectar rápidamente la desesperación. Y ahí la línea entre ayuda y aprovechamiento empieza a volverse peligrosa.

La oferta de "inseminación natural" es, para la doctora, una de las cuestiones más alarmantes: "Me parece una locura", dice sin rodeos.

La médica recuerda que incluso dentro del sistema legal existen riesgos difíciles de controlar.

"Ya con donantes regulados puede escaparse alguna enfermedad no detectable. Con donantes clandestinos, el riesgo es inaceptable".

También subraya que las probabilidades de éxito son mucho menores de lo que prometen en Telegram.

Según explica la experta, en el caso de la inseminación artificial casera, es muy difícil dar una tasa de éxito concreta, porque influyen distintos factores.

"Esta técnica solo se recomienda en perfiles muy específicos: pacientes jóvenes, con un estudio básico de fertilidad completamente normal. Aun así, incluso en el mejor de los escenarios posibles, estaríamos hablando de tasas de éxito en torno al 15%, y probablemente inferiores en la mayoría de los casos", especifica.

En los grupos, sin embargo, algunos hombres venden la idea de un proceso simple y efectivo.

Como si bastara un encuentro, un frasco o una jeringa. Como si no existieran riesgos médicos, emocionales o legales.

Porque aunque estas prácticas se mueven en una zona difícil de controlar, la reproducción asistida en España está regulada y sometida a protocolos estrictos cuando se realiza en clínicas autorizadas.

El problema es que Telegram queda fuera de ese circuito.

Y allí, detrás de nombres falsos y chats privados, funciona un mercado clandestino donde el deseo de ser madre termina convertido en oportunidad para desconocidos que ofrecen semen por catálogo, por envío o por relaciones sexuales programadas.

Un mundo donde la maternidad se negocia entre mensajes efímeros, promesas imposibles de verificar y hombres que juegan a ser ginecólogos desde una aplicación de mensajería.