Jonathan Andic, visiblemente serio, a la llegada al funeral de su padre, Isak Andic.
Dos versiones, un móvil y una geolocalización que no cuadra: la juez cita al hijo de Andic para que aclare su versión
La instructora quiere escuchar su versión tras los últimos informes policiales, mientras su entorno defiende que siempre colaboró y que este paso forma parte del procedimiento habitual para cerrar la investigación.
Más información: El cerco de los Mossos al hijo de Isak Andic: los metadatos de las fotos en el móvil, dos versiones inconexas y una pugna familiar.
La investigación por la muerte de Isak Andic entra en una nueva fase. El juzgado prevé citar en las próximas semanas a Jonathan Andic para que declare en sede judicial después de que los Mossos d'Esquadra hayan terminado un nuevo informe, ahora en manos de la juez instructora.
En él, según ha podido saber EL ESPAÑOL, el cuerpo policial alude a las "varias contradicciones entre el rastro de geolocalización de su teléfono móvil y las dos versiones que el hijo del fundador de Mango ofreció durante sus comparecencias ante los investigadores", una información ya publicada por este periódico.
Según fuentes cercanas a la investigación, el análisis del terminal ha abierto una línea de verificación de los movimientos del hijo del empresario en las horas clave del caso.
Isak Andic y su hijo Jonathan durante una presentación de la marca.
La geolocalización del dispositivo, siempre según estas fuentes, no encaja plenamente con algunos tramos del relato que Jonathan Andic facilitó en sus declaracione; lo que ha llevado a los investigadores a trasladar estas dudas al juzgado para que sea la autoridad judicial la que las contraste formalmente.
Desde el entorno del hijo del fundador de Mango, sin embargo, se insiste en que "la citación judicial no responde a un cambio de estatus procesal ni a un giro brusco en la investigación, sino al propio cauce ordinario del procedimiento".
Fuentes próximas a Jonathan Andic subrayan que siempre ha estado dispuesto a declarar de forma voluntaria, que entregó su teléfono móvil sin oponer resistencia y que, en el marco de las diligencias policiales, otras personas del entorno también han prestado declaración de manera voluntaria ante los Mossos.
Esa versión incide en que la comparecencia ante la jueza es un paso natural dentro de una investigación en curso y que el propio Jonathan Andic ha mostrado desde el inicio su disposición a colaborar para que se esclarezcan los hechos.
En su entorno defienden que no hay voluntad de ocultar información y que la entrega del teléfono fue precisamente una muestra de esa cooperación con los investigadores.
La policía, por su parte, ofrece la otra cara del mismo movimiento procesal. Fuentes policiales consultadas confirman que la citación judicial forma parte del procedimiento habitual cuando aparecen elementos objetivos —como los datos de geolocalización— que no terminan de encajar con un testimonio previo.
Tres mujeres caminan delante de la comisaría de los Mossos en Martorell, donde se realiza la investigación policial.
El objetivo, subrayan, no es prejuzgar los hechos, sino permitir que la autoridad judicial valore si las incoherencias detectadas tienen o no relevancia penal.
"Es el primer paso para que sea un juez quien determine si hay algo constitutivo de delito en relación con la muerte de Isak Andic o si, por el contrario, no hay indicios de ilícito penal", resume una fuente policial conocedora del caso.
La citación busca, por tanto, cerrar el círculo de comprobaciones abiertas tras el examen del teléfono y contrastar, bajo garantías judiciales, las versiones que hasta ahora se han manejado en sede policial.
Línea temporal del suceso
Isak Andic, fundador de Mango, murió el 14 de diciembre de 2025 tras caer por un desnivel de unos 150 metros mientras caminaba por el sendero de Les Feixades, en Montserrat.
Iba acompañado de su hijo mayor, Jonathan Andic, único testigo de los hechos. En un primer momento, la muerte se atribuyó a un accidente por resbalón en una zona sin barandilla.
En enero de 2026, el juzgado de Martorell acordó el archivo provisional de la causa tras recibir un informe preliminar de los Mossos en el que no se apreciaban indicios de intervención de terceras personas.
El terreno estaba húmedo y con piedras sueltas; el parte de los bomberos no halló signos de forcejeo ni presencia de otras personas en el punto de la caída.
Jonathan Andic declaró ante los Mossos en dos ocasiones. La primera, horas después del suceso, fue calificada por los investigadores como "breve" y "confusa".
En la segunda, ya con abogado y durante más de tres horas, volvió a incurrir —según fuentes policiales— en contradicciones sobre la secuencia de los hechos, su posición respecto a su padre en el momento de la caída y algunos detalles temporales.
En su primera versión, Jonathan aseguró no haber tomado fotografías ese día; en la segunda, reconoció que sí lo había hecho.
El análisis de su teléfono reveló varias imágenes tomadas durante la caminata, con metadatos de ubicación que no encajan plenamente con algunos tramos de su relato. Esos datos técnicos se han convertido en una de las piezas centrales de la investigación.
El punto exacto por el que cayó Isak Andic antes de fallecer, este miércoles.
Tras el accidente, Jonathan no llamó de inmediato al 112. Antes contactó con Estefanía Knuth, pareja de su padre, para comunicarle lo ocurrido. Solo después avisó a emergencias.
Los Mossos consideran que este orden temporal no es delictivo en sí mismo, pero lo analizan para reconstruir con precisión los minutos transcurridos entre la caída y la activación del rescate, así como la ubicación exacta desde la que se realizaron las llamadas.
Tras la segunda declaración, los Mossos solicitaron al juzgado investigar al hijo del fundador de Mango como presunto autor de un homicidio y pidieron acceder a los datos de geolocalización de ambos teléfonos y al volcado íntegro del móvil de Jonathan.
La jueza autorizó el análisis del terminal del hijo y la señal de los móviles; el teléfono de Isak Andic, dañado por la caída, fue enviado a laboratorios forenses.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha señalado que la investigación sigue residenciada en los Mossos y que, procesalmente, no se ha dirigido contra ninguna persona concreta.
La causa permanece bajo secreto parcial. Los últimos informes policiales insisten en incoherencias del relato y en la necesidad de agotar las diligencias técnicas.
Desde que trascendió la muerte del fundador de Mango, el caso ha estado marcado por una sucesión de diligencias discretas y por la reconstrucción minuciosa de las últimas horas del empresario.
En ese contexto, el teléfono móvil de su hijo se ha convertido en una pieza técnica clave: no por lo que dice, sino por lo que registra. Un rastro frío de datos que ahora obliga a poner frente a frente dos versiones y a comprobar hasta qué punto encajan con la realidad de los hechos.
La citación ante la jueza no implica, por sí sola, una imputación ni un señalamiento formal. Es, en palabras de los investigadores, un mecanismo para depurar dudas.
A partir de esa comparecencia, el juzgado deberá decidir si las contradicciones detectadas tienen recorrido penal o si, tras ser explicadas, se diluyen como parte del ruido propio de una investigación compleja sobre una muerte que, por ahora, sigue pendiente de una conclusión judicial definitiva.