Orlando Cartagena, carpintero y presidente de la República de Annobón, que acusa a Obiang de canibalismo.

Orlando Cartagena, carpintero y presidente de la República de Annobón, que acusa a Obiang de "canibalismo". Cedidas

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Orlando Cartagena, el carpintero 'indepe' de Guinea que acusa a Obiang ante un juez de Catarroja de "canibalismo"

Orlando Cartagena, carpintero y presidente de la autodenominada República de Annobón, avanza que no tiene intención de retractarse, y se enfrentará al equipo jurídico del dictador en los tribunales españoles.

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El octogenario presidente ecuatoguineano Teodoro Obiang Nguema ha puesto a trabajar a un exjuez estrella español para reclamar un millón de euros a Orlando Cartagena, un carpintero annobonés que le acusó en las redes de practicar la brujería y el canibalismo.

Cierto es que Cartagena no es solo un empleado de una empresa de muebles de Catarroja (Valencia), sino también el presidente en el exilio de la autoproclamada República independiente de Annobón, una pequeña isla volcánica del golfo de Guinea que el 8 de julio de 2022 proclamó desde el exilio español su segregación de Malabo.

Esa declaración de independencia fue puramente simbólica y no ha cambiado el estatus jurídico de la isla ni menos aún su situación de facto, más allá de algunos reconocimientos parciales en foros y organizaciones internacionales.

Cabecera de la citación a Orlando Cartagena para el acto de conciliación, al que no acudirá personalmente Teodoro Obiang Nguema.

Cabecera de la citación a Orlando Cartagena para el acto de conciliación, al que no acudirá personalmente Teodoro Obiang Nguema.

Sin embargo, Cartagena y su partido se han atraído el odio no solo del Gobierno ecuatoguineano, sino también de cierto sector disidente de los fang, que es la etnia mayoritaria en el interior de Río Muni a la que pertenece Obiang, quien ve en la causa annobonesa un desafío a su poder omnímodo.

A través de su letrado —el exmagistrado de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez—, el dictador le ha solicitado a Cartagena que reconozca que es falso que come carne humana, "en especial bebés".

También que se retracte de injurias y calumnias en los medios donde difundió las frases; que le compense por los daños reputacionales y que asuma los 5.000 euros de costas judiciales.

De momento, el presidente de los independentistas anoboneses asegura que no tiene ni la más mínima intención de retractarse. "Solo sé que si lo hago, que no lo voy a hacer nunca, quedaría a merced de él", afirma.

El acto de conciliación está señalado para el 18 de este mes en la sala de vistas B del Tribunal de Instancia de Catarroja.

"Yo me enteré que me citaban para una demanda de conciliación el último viernes de enero, a eso de las once de la mañana", asegura Cartagena. "Dice que le debo un millón y que me pasee por todas las emisoras para decir que no practica el canibalismo. ¿Cómo podría pagar eso si no tengo ni para mí?".

Fragmento del escrito dirigido al juzgado de Catarroja en que el presidente guineano pide a través de su abogado, el exjuez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez, un millón de euros en concepto de compensación.

Fragmento del escrito dirigido al juzgado de Catarroja en que el presidente guineano pide a través de su abogado, el exjuez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez, un millón de euros en concepto de compensación.

"Lo que en verdad le ha molestado no es tanto lo que dije como la reivindicación histórica de Annobón que vengo formulando por mi condición de presidente del gobierno de la isla en el exilio", afirma el carpintero. "Le irrita que declarásemos la independencia sin la oposición de ningún Estado".

El partido de Orlando Cartagena —inscrito en España con el nombre de Ambô Legadu— ha logrado de momento hacerse oír en la ONU y lograr un asiento para su gente como miembro de la UNPO, la Organización de Naciones y Pueblos No Representados, que agrupa a minorías, territorios no reconocidos y gobiernos en el exilio que reclaman el derecho a la autodeterminación.

Discordia en redes

¿Qué dijo exactamente que ha perturbado tanto al dictador más longevo de África? La procuradora de Obiang, Laura Argentina Gómez Molina, cita un tuit ya eliminado de la cuenta @LagarOrlando, en X, y un vídeo de TikTok donde se publicó un fragmento de entrevista a Cartagena en la que sostenía que el dictador ecuatoguineano ejerce la hechicería y come carne humana.

El escrito añade que la entrevista íntegra está disponible en el canal de YouTube @AmboLegadu, la agencia de noticias anobonesa.

Según el escrito de citación de los representantes legales del tirano, la difusión de esas expresiones se ha multiplicado por el "contenido deliberadamente morboso y perturbador" de unas acusaciones que, por su naturaleza, "pretenden deshumanizar y criminalizar" a Obiang.

Sobre esa base, la defensa del presidente sostiene que Cartagena actúa con "plena consciencia de la falsedad de sus manifestaciones" y encuadra sus palabras como posibles delitos de calumnias con publicidad e injurias graves con publicidad.

En realidad, lo que dijo Cartagena en las redes sociales es solo la última vuelta de tuerca de un relato de antropofagia que su entorno y la oposición llevan años construyendo en abierto y, fundadamente o no, dando por cierto, con nombres, apellidos y una iconografía macabra que va mucho más allá de una frase en Instagram o en X.

Orlando Cartagena, carpintero 'indepe' de Guinea.

Orlando Cartagena, carpintero 'indepe' de Guinea. Cedida

Desde entrados los noventa, opositores como Severo Moto han acusado al déspota africano de devorar partes de sus enemigos, con historias que han encontrado eco ocasional en prensa internacional, donde se ha escrito que el presidente se come los testículos o el cerebro de rivales para ganar poder o prolongar su vida.

Esa narrativa se alimenta también de una larga bibliografía —académica y militante— sobre brujería fang, sacrificios y uso ritual de restos humanos en el interior de Río Muni, que sirve de sustrato cultural para discursos que conectan violencia política, ordalías y canibalismo.

En ese ecosistema, las palabras de Cartagena encajan más como clímax de un relato que como un exabrupto aislado o una falsedad deliberadamente formulada y divulgada.

O dicho de otro modo: cuando el disidente afirma en la entrevista que ahora está bajo la lupa que el autócrata "practica la brujería y come carne humana" no está abriendo un melón nuevo, sino apropiándose de una línea de acusaciones que su propio boletín ha dirigido antes contra el régimen.

Para sus adversarios del clan de Mongomo, esas imágenes son libelos racistas; para Cartagena y los suyos, son la forma más brutal que han encontrado de describir un sistema en el que —según ellos— niños desaparecen, se mutilan cadáveres y se usa el miedo al "comer fresco" como instrumento de control político.

Canibalismo en Guinea

Sea como sea, no hay una sola prueba forense contemporánea, pública y verificable que acredite que los fang —como grupo— hayan practicado canibalismo en Guinea Ecuatorial.

Lo que sí existe es un corpus entero de textos coloniales, etnográficos y judiciales que construyó esa imagen para justificar la dominación sobre ellos, y que hoy la oposición recupera y resignifica.

Desde finales del XIX, misioneros, funcionarios y viajeros españoles escriben sobre los fang como "antropófagos", pero la historiografía reciente ha demostrado que aquello fue, en buena medida, una deformación interesada de prácticas alimentarias y rituales.

Luis Pérez Armiño, en su artículo Del bosque fang a la olla caníbal. Alimentación y justificación ideológica de la dominación en la Guinea española, explica que el canibalismo ocupó "un lugar central" en el imaginario construido por la metrópoli, presentado como pilar de las teorías que legitimaban la acción civilizadora de España sobre los territorios coloniales.

En ese relato, determinadas formas de sacrificio, manipulación de restos humanos o uso ritual de la sangre se reetiquetaron como "antropofagia" para trazar una frontera nítida entre los salvajes y la civilización cristiana, sin que mediara una constatación forense moderna que probara la ingesta de carne humana.

En paralelo, la administración y la misión católica fabricaron una imagen de la brujería fang como matriz de todos los males: se la describía como un sistema de poder maligno, centrado en la noción de evú, responsable de enfermedades, accidentes y muertes súbitas.

Autores como James Fernández, Laburthe-Tolrá o Mbana han mostrado después que ese sistema simbólico servía a los propios fang para explicar el infortunio, pero fue leído por los colonizadores como prueba de una "maldad intrínseca" y, en algunos textos, como coartada para asociarlos a la antropofagia.

Expansión del mito

En el ámbito francés se construyó un discurso parecido.

A finales del XIX, en Gabón, la Société antiesclavagiste francesa popularizó el sintagma "cannibales fang" en panfletos y crónicas que denunciaban sacrificios humanos, tráfico de esclavos y supuestos banquetes de carne humana en el interior del bosque, sin aportar tampoco evidencias científicas.

Portada de una vieja publicación francesa del Siglo XIX donde se presentaba a la tribu de Obiang, los fang, pahuin o pamue, donde se les presentaba como antropófagos de acuerdo al imaginario colonial. No hay pruebas forenses de ello. Solo afirmaciones que se repiten en el tiempo aludiendo siempre a fuentes indirectas.

Portada de una vieja publicación francesa del Siglo XIX donde se presentaba a la tribu de Obiang, los fang, pahuin o pamue, donde se les presentaba como antropófagos de acuerdo al imaginario colonial. No hay pruebas forenses de ello. Solo afirmaciones que se repiten en el tiempo aludiendo siempre a fuentes indirectas. Journal des voyages

Ese material circuló luego por toda Europa y acabó contaminando la mirada española sobre los fang que cruzaban la frontera hacia la Guinea española escapando de impuestos y trabajo forzoso.

En los archivos de la Guinea española hay, además, referencias a juicios por brujería, asesinatos rituales y profanación de cadáveres, en los que la acusación de canibalismo aparece más como categoría moral que como un tipo penal sustentado en peritajes rigurosos.

Los estudios sobre justicia colonial en Fernando Poo y Río Muni muestran cómo el Patronato de Indígenas y los tribunales aplicaban leyes especiales a los fang, y cómo la sospecha de antropofagia se usaba para agravar penas o justificar, por ejemplo, trabajos forzosos y deportaciones a plantaciones, sin que, de nuevo, se aporten informes médicos modernos.

Es decir: hubo procesos donde se habló de "antropófagos" ante jueces españoles, pero lo que tenemos hoy son expedientes que repiten estereotipos coloniales, no autopsias que demuestren una práctica masiva y documentada. Y es justamente ese pasado el que regresa ahora.

Lo interesante aquí es que las acusaciones actuales de canibalismo lanzadas por parte de la oposición guineana no aportan tampoco un solo elemento probatorio respecto a aquel imaginario colonial: se mueven en el mismo terreno de rumores, relatos de oídas y fotografías descontextualizadas que se interpretan a través del prisma de la brujería fang.

Un buen ejemplo de ello son los artículos aparecidos en distintos medios opositores.

'Comerciantes de carne humana'

En abril de 2024, el propio portal oficial del partido de Orlando Cartagena publicó un largo texto titulado Antropofagia, la horrible práctica de la Primera Dama de Guinea Ecuatorial y el régimen fang en el que se presentaba como hecho probado que Constancia Mangue de Obiang practica el canibalismo junto a miembros del círculo presidencial.

En abril de 2024, el medio oficial de la oposición anobonesa, vinculado al partido de Orlando Cartagena, ya denunció oficialmente las prácticas canibales de la primera dama del presidente, Constancia Mangue.

En abril de 2024, el medio oficial de la oposición anobonesa, vinculado al partido de Orlando Cartagena, ya denunció oficialmente las prácticas canibales de la primera dama del presidente, Constancia Mangue. Ambo Legadu

El artículo afirmaba que, en un operativo conjunto en la frontera entre Camerún y Guinea Ecuatorial, las fuerzas de seguridad habrían interceptado a "comerciantes de carne humana" que transportaban bolsas con restos de hombres, mujeres y niños, y que esos restos tenían como "destino final" a la primera dama, lo que —se decía— "sugiere una conexión directa con el régimen gobernante".

Como refuerzo, el texto incorporaba un audio atribuido al opositor exiliado Nve Elo en el que se hablaba abiertamente de antropofagia y se aseguraba que Obiang y su entorno consumen carne humana como parte de rituales de brujería para alargar la vida y reforzar el poder.

El reportaje iba acompañado de varias imágenes presentadas como "pruebas": un cráneo humano colocado sobre una superficie, varios sacos de rafia y bolsas plásticas manchadas, y fotografías de personas mutiladas y cadáveres extendidos en el suelo.

Un reportaje de la “agencia estatal de noticias de Anobón”, Ambo Legadu, publicado en 2024 mostraba, entre otras, esta fotografía, como prueba de las supuestas prácticas caníbales de la esposa de Obiang, Constancia Mangue. En realidad, todo lo que se aprecia es una bóveda craneal redondeada (calota) con la apariencia típica de humana y sin ninguna relación con la antropofagia.

Un reportaje de la “agencia estatal de noticias de Anobón”, Ambo Legadu, publicado en 2024 mostraba, entre otras, esta fotografía, como prueba de las supuestas prácticas caníbales de la esposa de Obiang, Constancia Mangue. En realidad, todo lo que se aprecia es una bóveda craneal redondeada (calota) con la apariencia típica de humana y sin ninguna relación con la antropofagia. Ambo Legadu

Sin embargo, el propio texto no explica de forma verificable qué son ni de dónde proceden esas imágenes.

No identifica el lugar ni la fecha de las fotos, no precisa si el cráneo procede de una morgue, de una exhumación o de un ritual, no documenta el contenido real de los sacos más allá de lo que sugieren los pies de foto, y no aporta informes forenses que vinculen los cuerpos fotografiados con un caso concreto de antropofagia.

Claramente, esas imágenes podrían corresponder a escenas de guerra, violencia política, criminalidad común o contextos funerarios.

A menudo se recurren a imágenes como éstas, publicada por Ambo Legadu. Podrían provenir de exhumación, profanación, reliquia ritual, pero en ningún caso prueban antropofagia.

A menudo se recurren a imágenes como éstas, publicada por Ambo Legadu. Podrían provenir de exhumación, profanación, reliquia ritual, pero en ningún caso prueban antropofagia. Ambo Legadu

Pero el salto que da el artículo —de "restos humanos" a "práctica sistemática de canibalismo de la primera dama"— se basa exclusivamente en testimonios de oídas y en la interpretación política de las fotografías.

El digital Radio Macuto sigue una lógica muy similar en su pieza de opinión En Guinea Ecuatorial la juventud y la infancia ya no son la esperanza del mañana, sino la comida del hoy: canibalismo y antropofagia, fechada el 18 de abril de 2024.

En ella se denuncia que "todas las semanas" aparecen cuerpos de niños desmembrados y afirma que cuadros locales del partido guardan "cadáveres en frigoríficos" para rituales de brujería.

Portada del medio de oposición Radio Macuto, con un artículo de opinión sobre supuestas prácticas de antropofagia entre las élites guineanas.

Portada del medio de oposición Radio Macuto, con un artículo de opinión sobre supuestas prácticas de antropofagia entre las élites guineanas.

El texto introduce expresiones como "vamos a comer fresco" para sugerir una jerga interna de consumo de carne humana y sostiene que la élite fang consumiría carne de menores por la creencia de que así prolongan su vida y se mantienen en el poder.

Pero, otra vez, se trata de una acumulación de relatos anónimos, escenas de violencia real y fotografías duras que se interpretan a través del prisma del viejo imaginario colonial sobre el fang caníbal, sin que medie ninguna verificación forense.

En el fondo, se trata de una especie de sacamantecas ecuatoguineano: un relato de terror hecho de miedos, desapariciones y violencia muy reales, pero recubierto de un canibalismo ritual que funciona al modo de una alegoría.

¿Significa eso que Cartagena podría haber cometido delitos de calumnias e injurias? Esa es exactamente la tesis de la parte querellante.

Aparato judicial español

Por el contrario, la defensa del opositor cree que la pregunta clave es otra: ¿tiene sentido poner el aparato judicial español al servicio de un jefe de Estado con un larguísimo historial de represión para silenciar a un carpintero de Catarroja que repite lo que lleva décadas circulando en la diáspora guineana?

A juicio del anobonés, la querella que prepara Obiang parte de una ficción básica —que el tirano conserva intacta una reputación que habría que proteger con un millón de euros de indemnización— y convierte en problema penal lo que, en realidad, es un conflicto político y moral sobre cómo nombrar a un régimen que lleva casi medio siglo en el poder, sostenido en la corrupción, el miedo y un tristísimo récord de violaciones de derechos humanos.

"No he conocido a nadie que haya reconocido que come carne humana, no tengo acceso a ese entorno tan poderoso pero escucho y leo todo lo que está en la prensa y hago un seguimiento de lo que dice su propia gente y es increíble la cantidad de personas que afirman que este señor practica el canibalismo", afirma el líder independentista.

"No sé a quién se comen, y cómo lo hacen, pero si lo dicen debe ser por algo".

En su opinión, lo que se juega en Catarroja ya no es solo la letra de los artículos 205 y 208 del Código Penal, sino el alcance real de la protección constitucional española a quien retrata a un dictador.

Cartagena cree poder sostener, con cierta solidez, que no ha "inventado" un crimen, sino que ha amplificado un discurso político ya existente, que su blanco no es el honor de un particular sino la denuncia de un régimen, y que en una democracia europea no puede ponerse al mismo nivel el derecho al honor de un autócrata y el derecho a la palabra de quien lo señala.

Orlando Cartagena, carpintero 'indepe' de Guinea.

Orlando Cartagena, carpintero 'indepe' de Guinea. Cedida

"Obiang no me denuncia por lo que he dicho sino por ser quien soy, por mi peso político", dice.

De acuerdo a esa lectura, la ofensiva judicial del dictador contra él encaja en una doble lógica: neutralizar a quien encarna la causa de Annobón y, al mismo tiempo, advertir a cualquiera que pretenda salirse del guion del régimen o de una oposición que, según el líder independentista, nunca ha querido mirar de frente el problema annobonés.

Annobón es una isla volcánica minúscula: unos 17 kilómetros cuadrados de roca basáltica en el golfo de Guinea, a más de 330 kilómetros del continente africano, con una población que oscila entre los 3.000 y los 5.000 habitantes según las fuentes.

Fue territorio colonial español, se integró luego en la Guinea Ecuatorial independiente y hoy es, en la práctica, una provincia insular gobernada desde Malabo donde casi todo —comida, combustible, funcionarios, militares— llega en barco o avión cuando el régimen quiere que llegue.