Belén Rueda, actriz española.

Belén Rueda, actriz española. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

Reportajes

Belén Rueda: "A los hombres no les dicen que qué feos están por ser más viejos, sino que pasan a ser 'señores interesantes'"

"La mayoría de mujeres de mi edad no trabajan, o no han seguido trabajando como antes. Y, sin embargo, los hombres de mi edad, sí" // "El ictus me enseñó a decir no, a gestionar el estrés y a no autoexigirme tanto".

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Belén Rueda (Madrid, 1965) es mucho más que una actriz de éxito. Es algo así como la Meryl Streep patria, con todo lo que ello implica. Y es que, a pesar de lo burdo de la comparación, Belén, al igual que aquella, exprime emociones tan punzantes que termina convirtiendo en eternas, en inmortales. En historias que, aunque no sean nuestras, nos dejan huella.

Ahora estrena El vestido (Jacob Santana), una película de terror donde vuelve a interpretar a una madre luchadora, una mujer rota por una separación y atravesada por el miedo de perder a su hija. El terror cotidiano. El que habla de lo mundano y se vuelve brutal. El que nace de lo más profundo de la mente para "avisarnos de algo muy real".

Un terror no paranormal al que Belén miró a los ojos, como nunca, cuando su hija pequeña, con sólo 11 meses, falleció a causa de una cardiopatía. "Cuando murió mi hija sentí mucha rabia, vi el terror de verdad… piensas que es muy injusto", explica la actriz en una entrevista con EL ESPAÑOL.

La actriz Belén Rueda.

La actriz Belén Rueda. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

Un infierno que compartió con el padre de sus hijas (el productor Daniel Écija), cuya relación intentó salvar cuando parecía que todo se rompía. Pero descubrió que, a veces, romper también es salvar. "Es curioso porque con un amigo o amiga te das varias oportunidades, pero con una pareja, con la que has compartido lo más grande, no", reflexiona.

La ganadora del Goya por Mar Adentro (Alejandro Amenábar, 2004) mira sin rabia el paso del tiempo. Se siente afortunada por su exitosa y boyante carrera. "La mayoría de mujeres de mi edad no trabajan, o no han seguido trabajando como antes. Y, sin embargo, los hombres de mi edad, sí", asegura.

Belén no duda en denunciar el juicio constante sobre las mujeres. La edad como condena para muchas. La belleza como examen perpetuo. "A los hombres no les dicen que qué feos están porque han envejecido, sino que ya pasan a ser 'señores interesantes'", dice.

Ahora, la intérprete habla más claro que nunca. El ictus que sufrió hace unos años, y el cual quiso ocultar durante un tiempo por miedo al estigma, le enseñó a contar su verdad sin miedo. También le enseñó a decir "no". A no forzar el cuerpo. A no vivir al límite. A marcar algo más de distancia entre sus personajes y ella, con los cuales conecta "hasta el dolor". Dejar huella pasa factura.

Belén Rueda: La mayoría de mujeres de mi edad no trabajan.

Belén Rueda: "La mayoría de mujeres de mi edad no trabajan". Nieves Díaz EL ESPAÑOL

PREGUNTA.– Vuelve al cine de terror, una vez más. ¿Qué se puede contar sobre la condición humana a través de este género?

RESPUESTA.– El terror alberga lo más maravilloso y, a su vez, lo más terrible. Maravilloso porque te lleva a comprender a alguien que no está bien psicológicamente metiéndote en los entresijos de su mente. Y también te da la oportunidad de sufrir las situaciones extremas a las que lleva a las personas, y eso es terrible también. Todo lo que ocurre dentro de nuestra cabeza tiene una parte abstracta. Y eso nos lleva a entrar en lo más profundo de nuestra mente para superar ese miedo.

P.– Sin embargo, a veces, el terror también se ve representado en algo tan mundano y concreto como una ruptura sentimental. Como en esta película.

R.– Exactamente, porque de lo mundano nace el terror más brutal. Esa ruptura deja a mi personaje con la autoestima por los suelos, económicamente fatal, con el miedo de que le quiten la custodia de lo que más quiere en ese momento, como es su hija, la cual, encima, sufre bullying. Todo eso que ocurre muchas veces en nuestro entorno produce muchos miedos. Y un ruido extraño en nuestra casa cuando no estamos sanos mentalmente siempre lo identificamos como algo paranormal, cuando no tiene por qué ser así. Puede ser nuestra mente avisándonos de algo muy real.

P.– Aquí vuelve a hacer de madre que debe tomar decisiones, ¿cuál ha sido la decisión más difícil que ha tenido que tomar como madre sin saber si era la correcta?

R.– Tantas… Tenemos tan inculcado por norma social que las familias deben ser constituidas por un padre, una madre y unos hijos, que cuando te separas crees que estás rompiendo algo. Y a lo largo de los años he descubierto que lo mejor era separarme, pero en esos momentos pensaba que no…

La actriz española Belén Rueda.

La actriz española Belén Rueda. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

P.– ¿Han cicatrizado ya las heridas?

R.– Por suerte, tengo una relación estupenda con el padre de mis hijas. Y con el tiempo he descubierto que, en primer lugar, te llevas bien con él por tus hijas, pero también reconoces que esa persona es muy importante en tu vida. Yo con el padre de mis hijas he vivido lo mejor, que ha sido tener a mis hijas, y lo peor, la muerte de una de ellas.

Cuando murió mi hija sentí mucha rabia, vi el terror de verdad… piensas que es muy injusto, y ese dolor tan inmenso lo compartí con él. Y es curioso, porque con un amigo o amiga te das varias oportunidades, pero con una pareja, con la que has compartido lo más grande, no.

P.– Hay mucha gente que aguanta relaciones por miedo a afrontar la pérdida, aunque conviva con el terror. Es casi una virtud saber reconocer que no hay salvación posible.

R.– Sí, y es importante saber que hay personas que son tóxicas y hay relaciones tóxicas. Y hay personas que no funcionan contigo pero sí con otra persona. O puedes tú mismo no fluir con alguien, pero sí con otra persona. Mi hija pequeña, que ha estudiado psicología, me dice: "Mamá, tú es que siempre intentas encontrar el lado bueno, y hay personas malas". (Ríe) Y tiene razón, pero para llegar a esa conclusión hay que conocer a las personas primero.

P.– ¿Qué valores espera que sus hijas conserven de su madre?

R.– Bueno, hay valores que aprenden de los padres y que luego transforman y evolucionan. Pero creo que el valor de la empatía es primordial. Y tener empatía también implica saber reaccionar ante las personas. Muchas veces reaccionamos de manera exagerada, con odio, con rencor…

El rencor es lo peor que existe en este mundo, porque es un valor que le das a los demás y que te hace efecto a ti solo. Esa otra persona sigue viviendo sin acordarse de ti y tú sigues con el runrún de seguir odiándola. ¿Y para qué? Si te estás haciendo daño a ti mismo. Creo que es muy importante ver a las personas con sus defectos y con sus virtudes, y cuando tengas esa información, ya decidir si quieres que sigan o no en tu vida.

Belén Rueda: Creo que es muy importante ver a las personas con sus defectos y con sus virtudes.

Belén Rueda: "Creo que es muy importante ver a las personas con sus defectos y con sus virtudes". Nieves Díaz EL ESPAÑOL

P.– Hablando de defectos y virtudes, vayamos al físico: ¿Hasta qué punto a las actrices se les mide más por su físico que a los actores cuando se llega a cierta edad?

R.– Es algo muy curioso, porque a los tíos no se lo preguntan. No les dicen que qué feos están porque han envejecido, sino que ya pasan a ser 'señores interesantes'. Hace dos años, Julia Roberts hizo una película después de mucho tiempo sin haber trabajado en cine. Y, cuando volvió, la mayoría de críticas eran: "está muy mayor". Jamás he oído que le digan eso a un hombre. Quizá le pueden decir que está más gordo, pero no viejo…

P.– En general, ¿cree que las mujeres están más expuestas al juicio mediático y al debate público que los hombres?

R.– Sí, y esto lo vemos no sólo en actrices. A iconos como Britney Spears, o Miley Cyrus, o Amy Winehouse se las persigue en sus adicciones. Y cuando entra un hombre en esto, se le respeta. Como a Heath Ledger, que todos estábamos de acuerdo en que había que respetarlo. Entonces, ¿dónde está la línea?; y no digo que no haya que respetarlos a ellos, sino que habrá que respetar a todo el mundo.

P.– Ese cumplir años del que hablábamos y su juicio permanente sobre las actrices, ¿afecta a la hora de encontrar papeles?

R.– Claro que sí, lo vemos constantemente. La mayoría de mujeres de mi edad no trabajan, o no han seguido trabajando como antes. Y, sin embargo, los hombres de mi edad, sí.

P.– En su caso, sin embargo, llegó al cine con casi 40 años y no ha parado de trabajar. ¿Por qué esa diferencia con respecto a muchas otras?

R.– Sí, es verdad, pero no es lo habitual. Y no sé por qué yo, porque si lo supiera patentaría la fórmula (sonríe).

Belén Rueda, actriz española.

Belén Rueda, actriz española. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

P.– ¿Pero cuál cree que ha sido la clave del éxito de Belén Rueda?

R.– Pues es complicado… Pero mira, recuerdo que en Mar adentro, la primera película que hice, le preguntaba a Amenábar: "¿Por qué yo?". Y me decía: "Porque eres real, porque transmites verdad". Y hay una cosa muy tramposa en esto, y es que la verdad no es lo que me salga, sino haber trabajado mucho una escena para que después no tenga que recurrir a pensar qué estoy haciendo, sino que me salga de una manera natural. Y eso siempre lo he intentado tener muy presente a la hora de actuar.

P.– ¿Siente que a los 60 años ya no hay por qué demostrar a nadie tanto lo que vale?

R.– Pues me pasa que he llegado a un tope en el que decido que no me afecten tanto las cosas. Y me pasa trabajando: cuando estoy haciendo un personaje y llega alguna secuencia emocionalmente dolorosa, y dicen "corten", a veces no consigo salir de ahí. A eso lo llamo haber entrado en un lugar malo. Y me afecta demasiado, y me lo llevo a casa y lo paso mal un día o dos. Entonces, intento que eso me pase lo menos posible, porque me afecta a mi vida personal.

P.– Y su entorno, cuando esto ocurre, ¿lo llega a entender?

R.– No, no lo entienden. Para ellos has ido a trabajar, has interpretado y punto. Y es normal que no lo entiendan.

La actriz Belén Rueda.

La actriz Belén Rueda. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

P.– ¿Cómo describe ese "lugar malo" del que habla?

R.– Es un lugar que conecta el dolor del personaje con el tuyo propio personal. Un lugar de dolor, de pérdida, muy reales con tus experiencias. Y me entra una tristeza muy profunda que no sé muy bien cómo expresar.

P.– Dijo que su mayor miedo tras el ictus fue la sensación de vulnerabilidad y la posibilidad de que los demás la trataran de manera diferente. ¿Qué le enseñó aquello sobre sí misma?

R.– A aprender a decir "no" y a gestionar el estrés. El ictus fue una llamada de atención que me enseñó a no llevar mi cuerpo al límite y a no autoexigirme tanto. Además, durante un tiempo no quise contar públicamente que había sufrido este problema de salud por miedo a que afectara a mi carrera profesional. No quería que me estigmatizaran, pero finalmente decidí contarlo para también así concienciar.

P.– ¿Le ha afectado siempre mucho el juicio de los demás?

R.– Es muy curioso porque desde la posición que tengo ahora, desde la experiencia que me ha dado mi carrera, te permites contar determinadas cosas porque sabes que tienen la trascendencia que tienen que tener en ese momento. Pero cuando estás empezando en esto, y yo me acuerdo mucho de mis comienzos, intentas todo el rato no crear mucho ruido. Y el ictus me cambió esa perspectiva.