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Reportajes

La mafia del 'oro transparente': así se vende en China la angula del Cantábrico que pescan los furtivos, un negocio de 3.000 M

Pese al veto de la UE debido al colapso de la especie, la angula se vende abiertamente en portales como Alibaba y otros 'market place' chinos como productos procedentes de las rías del españolas a precio de oro.

En TikTok la enseñan a cocinar y grandes corporaciones del coloso asiático presumen de ellas.

Más información: La ‘vida’ de la angula tras la Navidad: grandes cocineros se rebelan contra el consumo masivo

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Mientras la Guardia Civil exhibe ante medio mundo las cifras de la lucha mundial que lidera contra el tráfico ilegal de angulas, en China se continúa vendiendo con una impunidad desvergonzada toneladas de esa especie protegida en plataformas mayoristas, redes sociales y catálogos de proveedores.

De acuerdo con una investigación de EL ESPAÑOL, sólo en Alibaba hay hoy más de 300 ofertas activas de "anguila europea congelada" lista para exportar, buena parte de la cual procede de ríos españoles.

Así lo recogen datos de organizaciones como Good Fish y Sustainable Eel Group, que han seguido el rastro del alevín desde las pesquerías del Atlántico hasta las granjas de Asia.

Varios cientos de anuncios activos promocionan descaradamente en Alibaba angulas europeas y españolas

Varios cientos de anuncios activos promocionan descaradamente en Alibaba angulas europeas y españolas

La sede en Hangzhou de la mayor plataforma mayorista online de China —la citada Alibaba— promociona obscenamente ese producto con anuncios descarados del estilo de "Envase al vacío de anguila congelada europea fresca premium a 1,70 euros el kilo en pedidos mínimos de 2.000 kilogramos".

No todos los anuncios proceden de empresas chinas: entre los proveedores hay compañías radicadas en Tailandia, Vietnam u otros países asiáticos que ofrecen el mismo pez protegido como si fuera una mercancía cualquiera o actúan como intermediarios.

En todo caso, una parte relevante de ellos se publica desde el coloso asiático o menciona expresamente que la anguila es "de origen europeo, procesada en China", a menudo con sellos de proveedor verificado o marchamos de confianza.

¿Pero qué es lo que acredita en realidad esa supuesta confianza? Esencialmente, lo que corrobora el sello es cómo el estado que preside Xi Jinping puede participar en un tratado internacional de protección de especies y, al mismo tiempo, tolerar y facilitar un comercio ilegal que vacía los ríos españoles.

O blanco sobre negro, el mismo pez que la Unión Europea incluyó en el apéndice II de CITES y en las listas rojas de la IUCN por su colapso poblacional en España, Francia o Portugal aparece ahora en Alibaba como un producto de exportación rutinario, etiquetado con el orgullo de quien exhibe una materia prima exótica.

Lo que esos anuncios ignoran con un desprecio casi protocolario es que la exportación de alevines de anguila europea está prohibida desde 2010 y que la propia UE aplica desde entonces una "política de exportación cero".

En teoría, ningún cargamento de ese tamaño debería poder salir de los cauces ibéricos sin levantar una alarma internacional. Pero China es diferente gracias a sus patentes públicas de corso.

En la otra punta del mundo digital de ese país, en Douyin —la versión local de TikTok—, hay incluso vídeos de cocina que explican cómo preparar las angulas procedentes de España.

Son producciones breves, aspiracionales, gastronómicas: un cocinero chino fríe alevines transparentes en una sartén mientras asegura: "Angula de España, ese pez que originalmente tiene el cuerpo completamente transparente y, al cocinarlo, se vuelve blanco".

En otro clip, la presentadora menciona que el producto procede "de las costas de España" e invita a los espectadores a "probar la auténtica angula española" en un restaurante local.

La versión china de TikTok menudean vídeos con consejos para cocinar angulas procedentes del Cantábrico y el Guadalquivir

La versión china de TikTok menudean vídeos con consejos para cocinar angulas procedentes del Cantábrico y el Guadalquivir

Ninguno de estos vídeos menciona que la exportación de ese alevín está prohibida desde hace dieciséis años ni que en teoría ningún pez de esas características debería haber salido de las regiones cantábricas que la plataforma menciona como reclamo.

La angula no es un simple aperitivo de lujo; es el alevín transparente de la anguila europea (Anguilla anguilla), un pez migrante que nace en el Mar de los Sargazos, cruza el Atlántico hasta las rías y ríos ibéricos, crece durante años en aguas dulces y luego vuelve al mar para reproducirse y morir.

Su ciclo vital es tan complejo como frágil, y la captura masiva en su fase juvenil ha sido una de las principales causas del colapso de la especie en Europa y en España, donde las poblaciones han caído más de un 90 por ciento desde los años setenta, según los grupos científicos que asesoran a la UE.

Que en Alibaba se anuncie "anguila europea congelada" como si fuera un ingrediente genérico, con precios de materia prima industrial y mínimos de dos toneladas, no solo revela la escala del negocio; también expone por qué deberíamos preocuparnos: detrás de esos paquetes de plástico hay ríos vacíos, redes ilegales y una cadena que convierte un pez protegido en un producto de consumo global.

Pero vayamos por partes y viajemos al origen de todo el entramado mafioso que conecta España y China. A menudo todo empieza en una noche de invierno en una ría del Cantábrico: linternas frontales sobre el agua, siluetas inclinadas que barren la corriente con sacaderas.

O en un estero del bajo Guadalquivir, entre caños de marisma y luces lejanas de factorías, donde las angulas suben desde la desembocadura y los hombres esperan a oscuras junto a las compuertas.

La normativa habla de cupos, licencias, vedas. Y en efecto, hay una parte de la pesca que entra en lonja, se declara y paga impuestos. Es la que penetra en el circuito legal y acaba en las escasas mesas españolas que aún pueden permitírselo.

Pero hay otra porción de las capturas que se entrega aparte, en bolsas discretas, a compradores que pagan en efectivo y no preguntan nombres.

Infraestructuras de la mafia de las angulas, halladas por la Benemérita durante un operativo

Infraestructuras de la mafia de las angulas, halladas por la Benemérita durante un operativo

Good Fish, en su reconstrucción de la cadena de valor, cifra lo que significa cambiar de lado: "los pescadores con licencia reciben entre 200 y 300 euros por kilo de angula", muy por encima del precio medio en el circuito legal, mientras que el producto "no declarado" puede salir del estuario por apenas 50 euros el kilo hacia los intermediarios que alimentan ya la maquinaria del tráfico.

Hasta donde permiten reconstruir los informes oficiales españoles y las causas judiciales, esas primeras bolsas cambian de manos entre pescadores con licencia —o mariscadores que completan el jornal— y compradores locales que actúan como primer escalón.

Ellos adquieren el alevín a pie de ría y lo concentran en viveros discretos, a menudo garajes o bajos comerciales de Asturias, Cantabria, Galicia o Cádiz donde la angula se mantiene viva en tanques oxigenados hasta reunir cantidades que ya justifican el siguiente salto.

En las operaciones ELVER y en la macroactuación de 2023 contra una red hispano-francesa, la Guardia Civil describe cómo ese primer escalón "no son solo compradores locales anónimos, sino pequeños empresarios de la zona —almacenes de pescado, sociedades limitadas de reciente creación— que usan su estructura para camuflar el salto de la angula al circuito negro".

El músculo policial corre a cargo del SEPRONA y, por encima de las patrullas de campo, una unidad discreta con sede en Madrid, la UCOMA, encargada de coordinar las grandes operaciones contra el tráfico de especies protegidas, en contacto directo con Europol y las fiscalías ambientales.

En las notas oficiales se habla de organizaciones "asentadas entre el norte de España y el sur de Francia" cuyos dirigentes "controlaban toda la cadena de suministro y distribución al margen de la administración". El entramado combina pescadores, gestores comerciales y mayoristas.

En los registros, esos concentradores aparecen como titulares de viveros clandestinos: garajes, naves o instalaciones vinculadas a sus empresas donde se han llegado a incautar lotes vivos y congelados, tanques, sistemas de oxigenación y documentación parcial que acredita cómo se sustraían del circuito legal toneladas de angula alevín y anguila adulta, según el Ministerio del Interior.

El negocio, a esa altura de la cadena, ya juega en otra liga: los intermediarios españoles, franceses y portugueses pagan entre 400 y 500 euros el kilo porque saben que lo revenderán como parte de una operación en la que el precio se multiplicará hasta 20 veces, según las estimaciones de Sustainable Eel Group.

Alevines de angula, listos para enviar a Asia

Alevines de angula, listos para enviar a Asia

A partir de ahí aparecen los intermediarios regionales que compran esos lotes y los colocan en manos de traders con un pie en Europa y otro en Asia, asumiendo la logística internacional de vuelos y fronteras.

El caso del comerciante malasio Gilbert Khoo, documentado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, ilustra bien ese peldaño: entre 2015 y 2017 canalizó 6,5 toneladas de angula europea "originada en España", almacenada en un depósito del Reino Unido y reenviada a China etiquetada como "otros productos del mar".

Los documentos europeos han dejado atrás hace tiempo la palabra "furtivismo". En una de las notas de Europol sobre la Operación Lake se afirma que la investigación "ha puesto de manifiesto que varios grupos de delincuencia organizada dirigen el comercio", con ciudadanos de la Unión encargados de obtener la angula en las pesquerías y "nacionales asiáticos" gestionando las rutas de salida del continente y los envíos como carga.

Europol estima que "los beneficios ilegales derivados del tráfico de angulas pueden alcanzar los 3.000 millones de euros al año", lo que convierte este comercio en "una de las actividades más lucrativas para las redes criminales". Solo la droga proporciona hoy márgenes comparables: kilo a kilo, "la angula europea se ha vuelto tan valiosa como la cocaína".

El capítulo dedicado a la especie en el World Wildlife Crime Report de 2020 precisa que "son transportadas en vehículos privados a través de varios Estados miembros antes de ser embarcadas en vuelos de larga distancia hacia Asia", lo que dificulta atribuir el origen real de las capturas.

En ese punto, el pez que salió de una ría asturiana o de un estero del Guadalquivir ya ha pasado por las manos de al menos tres figuras españolas: el pescador que completa el jornal, el pequeño empresario que monta el vivero en un bajo comercial y el intermediario que coordina furgonetas y maletas.

Lo que ocurre después —el embarque en Lisboa o Madrid, la escala en Estambul o Doha, la llegada a Hong Kong— ya es responsabilidad de otro segmento del entramado mafioso.

Europol habla ya de hasta 100 toneladas de angulas traficadas anualmente en los últimos informes. De lo que no hay ninguna duda, según Good Fish, UNODC y Sustainable Eel Group, es que buena parte de ellas se esquilman en España, que es uno de los grandes epicentros del suministro ilegal a Asia.

Vídeos del TikTok chino muestran el procesado en granjas de engorde de angulas procedentes de España, Portugal y Francia

Vídeos del TikTok chino muestran el procesado en granjas de engorde de angulas procedentes de España, Portugal y Francia

Los informes internacionales dibujan tres destinos principales para el pez tras dejar la Península. Una parte llega a Asia y se consume tal cual, como angula juvenil de altísimo precio en mercados y restaurantes que la ofrecen como delicadeza estacional, igual que se hacía en Europa antes del desplome de la especie.

Otra fracción entra directamente en el circuito de la industria: las granjas de engorde de China, Japón, Corea del Sur o Taiwán que, de acuerdo con el World Wildlife Crime Report de UNODC, "dependen de la captura de angulas salvajes para abastecer los estanques de acuicultura".

La tercera vía es la más rentable y la más difícil de rastrear: las angulas europeas se mezclan en esos estanques con otras especies, se engordan y, años después, salen al mercado como filetes etiquetados simplemente como "anguila de acuicultura" o "producto chino", muy lejos del estuario asturiano o andaluz donde empezó su viaje.

En efecto, esas mismas angulas salidas de nuestras cuencas regresan nuevamente a España en forma de kabayaki, un preparado japonés de anguila hecho a partir del pez fileteado, ensartado en brochetas, asado a la parrilla y barnizado con una salsa espesa de soja, mirin y azúcar. Lo convierten en láminas brillantes listas para servir sobre un cuenco de arroz.

La clave de parte de este contrabando —lo que los informes técnicos repiten como un mantra— es que ninguna de las grandes especies comerciales de anguila se reproduce hoy de forma viable a escala industrial: ni la europea, ni la japonesa, ni la americana.

Eso significa que todas las granjas asiáticas de engorde dependen de angulas salvajes capturadas en ríos y estuarios, y ahí Europa —España, Francia, Portugal— se convierte en la cantera forzosa.

La angula española y, en general, la europea, además, ha tenido un peso desproporcionado en esa historia: Sustainable Eel Group recuerda que durante años pudo representar hasta la mitad del input de alevines en las granjas chinas a pesar del veto de la UE.

En los mercados y restaurantes asiáticos, sin embargo, la anguila española casi nunca aparece con nombre propio. En los comedores de gama alta donde se sirve cocina japonesa en China, los chefs trabajan hoy con tres especies —japonesa (Anguilla japonica), americana (A. rostrata) y europea (A. anguilla)—, pero en la carta se habla de "unagi" o de "anguila importada", una etiqueta lo bastante vaga como para esconder cualquier mezcla.

Anguilas halladas en instalaciones de los mafiosos, listas para ser exportadas ilegalmente

Anguilas halladas en instalaciones de los mafiosos, listas para ser exportadas ilegalmente

La jerarquía en el imaginario foodie asiático es clara: la japonesa es la más fina y cotizada, la americana se ha consolidado como alternativa rentable y la europea queda relegada a un papel casi invisible, más valiosa por su disponibilidad que por su prestigio culinario.

O si se quiere de otro modo, en la mesa, la anguila europea es la hermana pobre; en la granja, es gasolina. Para un restaurador de Shanghái que vende un bol de "anguila japonesa" a precio de lujo, la especie que importa es la que figura en la pizarra; para la granja de Fujian que llena sus estanques, lo que cuenta es tener millones de cuerpos finos y transparentes capaces de engordar rápido y abaratar el coste medio de cada kilo de kabayaki.

La anguila europea, en ese esquema, no es el ingrediente estrella, sino el relleno rentable: el pez que en Europa se protege como oro biológico se convierte, al otro lado del mundo, en la parte barata de un plato de "anguila japonesa". Lo que el comensal nunca sabrá es que ese supuesto pez nipón empezó su vida en el Nalón o en el Guadalquivir.

Lo que desnuda por completo al Gobierno chino es la normalidad con la que su propio ecosistema digital y empresarial trata el comercio del producto, una normalidad incomprensible fuera de un marco de impunidad.

Así, por ejemplo, EL ESPAÑOL ha acreditado que, cuando la empresa china Tiandao Technology —uno de los grandes grupos de la anguila con sede en Fujian— explica a sus accionistas qué cría en sus granjas, enumera sin rodeos "anguila japonesa, anguila americana, anguila europea y otras anguilas de agua dulce", para inmediatamente matizar que "actualmente las principales especies cultivadas son la japonesa y la americana", en una sesión de preguntas y respuestas recogida por portales financieros chinos.

Ese "principalmente" actúa como cortina lingüística: no dice en ningún momento que hayan dejado de trabajar con la española, francesa o portuguesa, solo las relega a un discreto segundo plano al tiempo que presume de decenas de granjas en Fujian y de una posición de liderazgo en la exportación de filetes y kabayaki a Europa, Estados Unidos y otros mercados asiáticos.

Un análisis del comercio de ese pez entre Europa y Asia concluye que "la entrada de anguilas declarada oficialmente en China no es suficiente para abastecer la producción reportada de anguila de acuicultura", por lo que ese hueco "se está llenando con angulas no declaradas, en gran medida europeas".

Sustainable Eel Group estima que solo para abastecer las granjas de Fujian y Jiangxi harían falta del orden de 200 millones de alevines europeos por temporada —unos 67.000 kilos de angula.

No se trata sólo de granjas privadas desperdigadas. En la propia web del Museo Digital de Ciencia y Tecnología de China, en una nota fechada en diciembre de 2015 a la que ha tenido acceso este diario —cinco años después de que se implantara el veto europeo—, se presenta como proyecto ejemplar un ensayo de la provincia de Hunan para "desarrollar la acuicultura de anguila utilizando aguas geotermales".

En dicho proyecto se introdujeron 800.000 alevines de anguila europea, se engordaron hasta producir 121 toneladas de pescado y se obtuvieron beneficios millonarios, todo ello sin una sola mención a que esa especie está protegida ni a la prohibición que pesa sobre la importación.

El dinero ayuda a entender por qué nadie suelta la presa. El mismo informe de SEG reconstruye la escalera de precios de la angula europea: el kilo que un pescador con licencia puede vender en una ría asturiana por apenas 50 euros cuando cruza al circuito opaco salta a los 4.000–7.000 euros por kilo cuando lo compra un distribuidor en Hong Kong.

Tras pasar unos años en un tanque de engorde, puede llegar a generar incluso 20.000, una vez se transforman las anguilas en filetes listos para servir en la mesa.