La proximidad de la Autovía Norte a los domicilios de los vecinos de Cañada Hermosa

La proximidad de la Autovía Norte a los domicilios de los vecinos de Cañada Hermosa

Reportajes

El calvario de Lorena pidiendo pantallas acústicas al Ministerio para la Autovía Arco Norte: "Mi casa es una jaula sonora"

Esta camarera reside junto a su familia en Cañada Hermosa (Murcia), a 50 metros de la autovía, y denuncia que a diario sufren una "pesadilla de ruido" tras expropiarles 4.000 metros de terreno para construir la citada vía.

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Lorena ha empezado 2026 como terminó 2025: reclamando unas pantallas acústicas para poder aislarse del ruido de la Autovía Arco Noroeste y descansar por las noches.

Esta empleada del sector hostelero reside en Cañada Hermosa, una pedanía de Murcia, "a escasos 50 metros de la Autovía Arco Norte". Lorena cuenta que para las obras de esa infraestructura "nos expropiaron más de 4.000 metros de terreno" y ahora se ha convertido en una "pesadilla de ruido incesante" con la que convive a diario toda su familia "porque no hay pantallas acústicas".​

Todo empezó hace cinco años, cuando las obras de la Autovía Arco Norte irrumpieron en su vida y en la de otras dos familias que también residen al lado de esta infraestructura. Esta vía parte del anillo de la circunvalación MU-30, para aliviar el tráfico de la A-30 y la A-7, pero su construcción "nos traía camiones entrando y saliendo a cualquier hora", generando nubes de polvo que llegaban a las casas y vibraciones que causaron "grietas" en fachadas y en el suelo.

"Llevamos aguantando ruido, polvo y ahora el tráfico constante", relata Lorena, con un tono cargado de frustración, debido a que ha solicitado por escrito a la Dirección General de Carreteras del Estado que instalen pantallas para absorber el ruido de coches, camiones y motos.

Lorena recuerda que el Ministerio de Transportes invierte millones en pantallas acústicas en distintos puntos de la red estatal de carreteras, pero las tres familias que residen cerca de esta autovía se sienten "excluidas" y "marginadas" por residir en una zona poco poblada donde no llegan esas medidas.​

La casa de Lorena está a unos metros de la Autovía Arco Norte en la pedanía de Caña Hermosa (Murcia).

"Las noches son peor que los días. Me despierto a las 2 o las 4 de la madrugada por la maquinaria que trabaja en la autovía sin respetar ningún horario", según explica Lorena.

"Las ventanas las tengo cerradas todo el día por el polvo; mi hijo es asmático y limpiamos el porche sin parar". Esta falta crónica de sueño está afectando a su salud mental, por lo que esta camarera recibe tratamiento médico por "una depresión" que repercute en su rendimiento laboral.

El estrés acumulado por convivir con el trasiego diario de los vehículos también afecta al marido de Lorena, a su hija adolescente y a su hijo pequeño: "Mi​ casa es una jaula sonora".

El Ministerio adjudicó en 2024 varios contratos, por valor de 3,4 millones de euros, para instalar 2.117 metros de pantallas en los tramos B y C, cumpliendo los Objetivos de Calidad Acústica (OCA) con fondos europeos Next Generation. Incluso colocaron barreras frente a casas vacías o en medio de campos deshabitados, lo que Lorena resume con ironía: "Pantallas para que se apoyen los pájaros".

Pero el departamento del ministro Óscar Puente no actuó justo donde residen estas tres familias, a pesar de que el alcalde pedáneo de Cañada Hermosa, Salvador Cerón, se lo pidió por escrito el pasado 16 de junio de 2025: ​​

El motivo de esta carta es solicitar la instalación urgente de pantallas acústicas en el tramo de la Autovía Arco Norte que discurre junto a la vivienda del Señor ‘X’, ubicada en la calle Nuestra Señora de los Ángeles. Esta vivienda constituye su residencia habitual y se encuentra muy cercana al trazado de la autovía, lo que ha provocado niveles de ruido que afectan a su calidad de vida, descanso y bienestar”.

“Hemos constatado que en otros tramos cercanos de la misma infraestructura se han instalado pantallas acústicas, atendiendo a criterios de protección para los residentes. Sin embargo el tramo que afecta directamente al Señor ‘X’ ha sido excluido de dichas medidas, sin que hasta la fecha se haya ofrecido una justificación razonada para esta omisión”.

Una niña discapacitada

El pedáneo se ha pronunciado por los tres hogares damnificados porque están pegados a la vía. Además de la familia de Lorena, hay vecinos con cinco hijos, entre ellos una niña en silla de ruedas por discapacidad, cuya situación se ha visto agravada porque no hay una pasarela peatonal y debe cruzar un puente, expuesto a vehículos, para llegar al bus escolar. ​

Los problemas de ruido son la guinda a una expropiación de terrenos que fue traumática para los afectados de esta historia, ya que perdieron miles de metros para que pasara la autovía, pero confiaban en que les instalarían pantallas para absorber el ruido que afectaría a sus viviendas. 

La proximidad de la vía a las viviendas de los vecinos

La proximidad de la vía a las viviendas de los vecinos

"Estamos a 50 metros y nos marginan porque somos pocos en esta zona rural", se lamenta Lorena porque el tiempo pasa, las obras avanzan y siguen sin pantallas acústicas para el Arco Norte. "Incumplen la ley".​​

La obra de la autovía estaba prevista para dos años, "se alargó a cinco" y "está a punto de finalizar sin medidas para nosotros". De momento, el escrito del alcalde pedáneo sigue sin respuesta alguna  y Lorena teme que tengan que recurrir a la vía legal porque eso demoraría el proceso aún más.

"Me derivan de uno a otro; no dan nombres ni soluciones". Este panorama de "abandono" multiplica "la indignación" de estas tres familias de Cañada Hermosa que han visto sus puertas asfaltadas convertidas en grava, calles destrozadas por maquinaria y un puente inadecuado que corta accesos peatonales, por culpa de los trabajos de la Autovía Arco Norte.

"La obra no termina como debería; nos han dejado peor que antes", se queja Lorena.​ La última esperanza de esta camarera y sus vecinos es darle visibilidad mediática a su caso. "Somos rurales, pocos, y por eso pasan; pero una niña discapacitada, asma infantil y depresión adulta merecen atención".

Instalar pantallas es factible porque su coste palidece frente a las inversiones ya realizadas.​ El ruido no discrimina por densidad poblacional y "afecta a derechos fundamentales como la salud y  el descanso". Dar eco a Cañada Hermosa es concienciar sobre marginación rural en grandes obras públicas. "Nuestras familias no piden privilegios, solo lo prometido tras expropiar nuestras tierras".​​