Arezoo Mojaverian (c) y Nilufar Saberi (d) durante las protestas contra el régimen iraní en España; en las otras imágenes, vista de varios cuerpos acumulados en una morgue y coches en llamas durante los altercados con la Guardia Revolucionaria de los ayatolás.

Arezoo Mojaverian (c) y Nilufar Saberi (d) durante las protestas contra el régimen iraní en España; en las otras imágenes, vista de varios cuerpos acumulados en una morgue y coches en llamas durante los altercados con la Guardia Revolucionaria de los ayatolás. Arte / E.E.

Reportajes

Arezoo y Nilufar, disidentes de Irán: "Hay tiradores, se habla ya de 12.000 muertos y obligan a pagar por recuperar los cuerpos"

"No queremos una intervención militar de Estados Unidos, pero sí que se use la tecnología para neutralizar a los dirigentes del régimen", señalan a EL ESPAÑOL miembros de la diáspora iraní en España.

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Las palabras de Arezoo Mojaverian, Nilufar Saberi y Fariba Ehsan brotan con una mezcla de decepción, enfado y angustia contenida. No saben qué va a pasar en Irán en los próximos días, pero creen que el régimen de los ayatolás caerá. Para ellas, ya no hay marcha atrás.

Las multitudinarias protestas contra la teocracia de Alí Jamenei, líder supremo, secundadas por gran parte de la diáspora iraní en el mundo, han dejado al menos 2.000 muertos, según la ONG HRANA.

Sin embargo, medios afines a la disidencia aseguran que los asesinados por el régimen son más. Muchos más. "Ya se habla de 12.000 en sólo dos días", sentencia Saberi, portavoz de la plataforma en apoyo de la lucha de las mujeres iraníes Mujer Vida Libertad, afincada en Madrid.

Imágenes de las calles de Teherán en llamas tras las protestas.

Imágenes de las calles de Teherán en llamas tras las protestas. Reuters

Por su parte Ehsan, presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos, radicada en España, teme por la vida de algunos de sus familiares. "Llevábamos cuatro días sin saber nada de ellos. Hoy, por fin, hemos contactado. Nos dijeron que están bien, pero que los heridos se acumulan en los hospitales. No pueden ni atenderlos. Falta sangre. Falta material. No paran de llegar muertos".

Tampoco pueden salir de sus casas por temor a las represalias. "Las fuerzas de seguridad están en la calle pegando tiros al aire para generar terror. Apenas puedo hablar de la angustia", confiesa al otro lado del teléfono con la voz entrecortada.

"Es una película de terror espantosa", añade Saberi. "Resulta imposible conocer las dimensiones reales de la masacre que ha tenido lugar estos últimos cinco días. Los tiradores han disparado a civiles desarmados desde lo alto de los edificios, desde helicópteros, con drones; están obligando a las familias a pagar por recuperar los cadáveres de sus seres queridos. Te cobran la bala, como ocurría al principio de su repugnante revolución islámica. Es pura barbarie".

Nilufar Saberi conoce lo que implica la palabra represión. Lleva en España desde 1980, después de que sus padres, ambos artistas, fueran amenazados por el régimen de Jamenei por dedicarse a un sector que, a ojos de los ayatolás, era "corrupto". En 2009, tras las protestas masivas contra la elección del presidente Mahmud Ahmadineyad bautizadas como 'Movimiento Verde' u 'Ola Verde', comenzó su activismo desde Madrid.

Allí cofundó la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos, de la que fue vocal, secretaria y presidenta hasta 2014. En 2025, montó Mujer Vida Libertad junto a un grupo de mujeres que se habían manifestado contra el embajador de Irán en España, Reza Habib.

El diplomático fue invitado por la Agrupación Republicana del Ateneo de Madrid para impartir una conferencia. "Nos juntamos más de 30 mujeres y protestamos contra el acto bárbaro de darle un micrófono a un criminal. Así nacimos. De la pura indignación".

Indignación. Es la misma palabra que utiliza esta semana para describir la poca información que sale de Irán. El escaso material filtrado en las redes sociales (en parte gracias al uso clandestino de Starlink) muestra un paisaje desolador: cadáveres ensangrentados, miembros de la Guardia Revolucionaria disparando a manifestantes desarmados, bolsas de plástico apiladas en las morgues, familiares devastados por la pérdida de sus seres queridos, la mayoría de ellos jóvenes.

Porque son los estudiantes, junto a los comerciantes, los que han asaltado las calles, hartos de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y de la situación económica derivada, en última instancia, de las sanciones internacionales.

Imágenes de las protestas contra el régimen de los ayatolás frente a la embajada de Irán en Londres (Reino Unido).

Imágenes de las protestas contra el régimen de los ayatolás frente a la embajada de Irán en Londres (Reino Unido). Reuters

"El último golpe ha sido la subida imparable de los precios", remarca Arezoo Mojaverian, exprofesora iraní residente en España desde 2011 y que, anteriormente, en 2009, participó en las protestas de la Ola Verde. Hoy es integrante de la asociación La Voz de Irán.

"En el Gran Bazar de Teherán [uno de los corazones de la economía iraní] empezaron a cerrar muchas tiendas. En Irán los precios no son fijos. Un comercial hoy no puede vender su producto o mañana debe comprarlo más caro de lo que lo ha vendido. Así comenzó todo. A esa indignación se sumó la de los estudiantes universitarios; luego, la del pueblo".

Al malestar económico se le añadió, además, el profundo resentimiento por la muerte de Mahsa Amini, la joven de 22 años arrestada, torturada y asesinada por la policía religiosa islámica por no utilizar correctamente su hiyab.

En 2022, el caso desató una furibunda ola de protestas, esencialmente encabezadas por mujeres. La represión, pese a su dureza, ascendió a 500 muertos.

"Cada dos, tres o cinco años hemos tenido crisis: las ejecuciones, las masacres de estudiantes, la economía; hay muchos motivos para que la gente salga a la calle. Empezamos con miedo porque sabíamos que arriesgábamos nuestras vidas. El gobierno no ha parado, pero tampoco las chicas y las mujeres que han seguido luchando. Muchas de ellas sin su velo".

Trump: "La ayuda está en camino"

"La ayuda está en camino", sentenció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este martes tras ser conocedor de la masacre cometida en las calles de Irán. El mensaje estaba plagado de incertezas, pero la intención era más que evidente: apoyar las protestas y forzar un cambio de régimen.

"Patriotas iraníes. ¡Seguid protestando! ¡Tomad el control de las instituciones! Tomad nota de los nombres de los asesinos y de los represores. Pagarán un precio muy alto. He cancelado todas las reuniones con representantes iraníes hasta que cese el asesinato sin sentido de manifestantes", escribió el mandatario republicano en un post de Truth Social, rematando con un MIGA, siglas que significan Make Iran Great Again.

La misma mañana del martes, Estados Unidos anunció que, con efecto inmediato, cualquier país que mantuviera relaciones comerciales con la República Islámica de Irán pagaría un arancel del 25% sobre todas las operaciones comerciales realizada con el país.

Un mensaje que iba dirigido especialmente a China, Brasil, Turquía y Rusia, socios comerciales de Teherán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este martes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este martes. Evelyn Hockstein Reuters

"Ninguna potencia es el ángel salvaguardia de ningún pueblo, pero esperamos que todas las naciones, no sólo Estados Unidos, apoyen la lucha del pueblo iraní", considera Nilufar Saberi.

"Bajo ningún concepto queremos una intervención militar donde la población pueda salir dañada. Pero sí pueden usarse las nuevas tecnologías para neutralizar al régimen; métodos militares selectivos", añade. "Si se cargan a Jamenei, ni un solo iraní, puedo asegurarlo, se va a ofender. Sólo los islamistas".

"Obviamente no queremos guerra", añade Morajavi. "Nadie quiere que Estados Unidos mantenga el país. Podemos manejarlo nosotros mismos, sin intervenciones; pero sí necesitamos el apoyo de Trump, de todo el mundo, para acabar con el régimen".

La solución, coinciden ambas fuentes, así como tantas otras de la diáspora iraní en la Unión Europea y el continente americano, pasa por un hombre: Reza Pahlaví.

Él es el hijo mayor del último sha de Irán, Mohammad Reza Pahlaví, quien fue derrocado por la Revolución Islámica en 1979. Vive exiliado desde su adolescencia, principalmente en Estados Unidos.

"En estos 45 años siempre he enfatizado el poder del pueblo iraní como el principal factor de cambio y nunca he contado con la intervención de ninguna potencia extranjera. El destino del pueblo iraní está en sus propias manos", aseguró Pahlaví en una entrevista con EL ESPAÑOL.

"Las demandas del pueblo son claras: pide el fin del régimen teocrático y un futuro basado en la libertad y en los derechos humanos. El régimen ahora es más débil que nunca, y el coraje del pueblo iraní, en particular de las mujeres y de los jóvenes, está inspirando al mundo. Estamos a las puertas de un cambio fundamental".

En caso de que el régimen de los ayatolás cayese por culpa de las protestas, Pahlaví se ofrece como solución a la crisis política. Ha delimitado un plan para los primeros 100 días de cambio llamado Emergency Phase y "más del 80% del país", aseguran las fuentes consultadas, "estaría de acuerdo en que fuese el delegado de la transición".

El hijo del último Sha de Irán, Reza Pahlavi, durante una rueda de prensa en París.

El hijo del último Sha de Irán, Reza Pahlavi, durante una rueda de prensa en París. Reuters

Por supuesto, hay diferencias sobre cuál sería el modelo ideal que debería seguir Irán en caso de que los ayatolás cayeran. "Se debate entre una monarquía parlamentaria, como en España, o una república. La inmensa mayoría de los iraníes está dividido entre esas dos opciones, aunque creemos que la monarquía parlamentaria pesaría más".

Fariba Ehsan, sin embargo, mira la estrategia de Estados Unidos y una hipotética entrada en el poder de Pahlaví con recelo.

"Trump es una persona imprevisible. La semana pasada dijo que él no era una alternativa potente y que estaba negociando con Irán. No lo sabemos. Mucha gente se está posicionando a favor de Pahlaví. Por ira. Por rabia. ¿Es factible? En Irán hay kurdos, árabes, turcos; cada uno con su posición y sus derechos. Volver a una monarquía, al régimen de un sha, sería un retroceso".

Y añade: "No queremos una invasión militar ni echar más leña al fuego. No podemos permitirnos que Estados Unidos bombardee nuestro país. La alternativa es liberar a todos los presos políticos de las cárceles y que Reza Pahleví sea una persona más de un grupo que lidere el cambio hacia una democracia". Para ella, "las próximas 48 horas serán cruciales".

"Estamos seguros de que este régimen caerá", concluye Saberi. "En las luchas anteriores teníamos reclamos. Igualdad. Derecho a la vida. Libertad. Pero se nos ha privado de absolutamente todo. Ya no. Ya no queremos nada de este régimen. El único propósito es sacarlos del poder. Los islamistas no encontrarán una orilla en el océano de sangre iraní que llevan derramando desde hace décadas".