Gabriel, de uniforme cuando recibió una condecoración de Protección Civil en Alcantarilla por evitar un suicidio. Al lado, una imagen suya tras recibir el golpe del repartidor con su casco.
El drama de Gabriel, el policía fuera de servicio al que un 'rider' le hundió un ojo con su casco: "No podré volver a patrullar"
Valentín Fernández, abogado de este agente con 35 felicitaciones públicas por sus servicios en el Cuerpo en Murcia y Alcantarilla, avanza que pedirá "pena de cárcel" para el repartidor. "Usó el casco integral como un arma".
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Gabriel suma 35 felicitaciones públicas desde que se subió a un zeta de la Policía Nacional en 2006. En todos estos años, le ha tocado perseguir a delincuentes, desenfundar su arma para atajar robos, participar en operativos antidroga... Tantas veces ha puesto su vida en peligro que jamás habría imaginado que un repartidor lo dejaría al borde de la jubilación, tras golpearle con el casco y hundirle el ojo izquierdo.
"Esta situación me ha dejado sin la valentía que tenía siempre", tal y como confiesa Gabriel en una entrevista en exclusiva con EL ESPAÑOL. "Me dio un leñazo sin mediar discusión alguna de tráfico". "Ese repartidor iba encendido a cazarme". "Me ha dejado muy tocado". "Estoy acudiendo a una psicóloga porque ya no conduzco por las noches ni suelo salir de casa".
Duele escuchar eso en boca de un policía nacional, con 19 años de servicio en Murcia y Alcantarilla, trabajando por la seguridad ciudadana, hasta que el pasado 22 de noviembre, estando fuera de servicio, se cruzó con un repartidor que conducía una escúter con el que tuvo un desencuentro vial que lo zanjó agrediéndole con su casco integral.
"Me tuvieron que someter a una cirugía para colocarme una placa de titanio y dos tornillos porque me rompió el suelo de la órbita del ojo izquierdo: la fractura fue muy grande". "Aún tengo problemas de visión". De hecho, un juzgado de la capital del Segura ha abierto una investigación contra el repartidor, de 18 años, tras ser detenido por agentes de la Policía Nacional y la Policía Local.
Un rider de Glovo agrede por una disputa a un Policia Nacional fuera de servicio
- ¿Cómo se cruzó con el repartidor aquel sábado 22 de noviembre?
- Gabriel: Yo estaba fuera de servicio. Mi madre se había comprado un coche nuevo, un Mercedes clase B, así que fui a verlo y me pidió que la llevase al Santuario de la Virgen de la Fuensanta a un acto religioso. Me pasé la salida de Patiño y me metí por la carretera de Santa Catalina. Al llegar a una raqueta para atravesar la Costera Sur, y seguir por la carretera de Santa Catalina, por el carril interior iba circulando un repartidor de Glovo que se saltó un ceda el paso.
- ¿Y qué ocurrió?
- Yo le toqué el claxon porque pudimos haber chocado por saltarse un ceda el paso con su moto. No me esperaba esa maniobra suya. Atravesé la Costera Sur y seguí por la carretera de Santa Catalina hacia La Fuensanta. Pero entonces, el repartidor me persiguió con su moto, rebasó mi coche, empezó a hacerme aspavientos y a cerrarme el paso para que me detuviera.
Así lo recoge la denuncia que Gabriel presentó en Comisaría y a la que ha accedido este diario: “Acercándome a la raqueta que cruza la Costera Sur, llegó un motorista que debía hacer un ceda el paso, por lo que le pité a los efectos de evitar un accidente, siendo adelantado por el ciclomotor que me cerró el paso”. “Me indicó que parara en la avenida de Santa Catalina, frente a una tienda".
La raqueta por donde circulaba Gabriel, al volante del Mercedes de su madre, y donde un repartidor supuestamente se saltó un ceda el paso.
- ¿Al final detuvo su coche?
- Gabriel: Mi madre tiene 75 años, iba de copiloto, y empezó a decirme que parase por si acaso nos habíamos rozado en la raqueta, aunque yo no había notado nada. Cuando me bajé del Mercedes, vi que el repartidor tiró al suelo su mochila amarilla con el pedido, y vino a por mí con el casco en la mano. Mi reacción fue intentar mantener la distancia de seguridad, pero me pegó con el casco integral sin mediar discusión alguna.
Aunque el golpe me dejó KO y notaba cómo la sangre me caía por la zona del ojo, mi reacción fue agarrarlo porque no sabía ante qué tipo de persona me encontraba. Luego llamé al 112 y llegaron dos patrullas de la Policía Nacional, una de la Policía Local y una ambulancia.
- ¿Cómo reaccionó su madre al ver que agredían a su hijo?
- Ella empezó a gritar y le preguntó al repartidor: '¿Tú no tienes madre?' 'Es que no piensas cómo se sentiría tu madre si ve que te pegan delante de ella'. '¡Por Dios santo!'
La supuesta agresión queda refleja en la denuncia presentada por Gabriel en Comisaría: “Pude observar que era bastante agresiva la forma de actuar del conductor de la moto, para evitar una agresión mantuve la distancia con esta persona, y el conductor del ciclomotor respondió golpeándome con el casco que portaba en su mano derecha. Tuve que cogerle para evitar una agresión ilegítima”.
El relato de este agente que desde 2024 estaba destinado en la Oficina de Extranjería, queda documentado con el testimonio prestado por su padre y las fotos que aportó con su ojo hundido y amoratado. Una de esas imágenes se la tomaron en el Hospital Virgen de La Arrixaca donde su parte médico refleja que ingresó en urgencias con un "hematoma en región orbitaria del ojo izquierdo", "cefalea con mareo" y "visión borrosa".
Gabriel, ingresado en La Arrixaca tras ser agredido por un repartidor el 22 de noviembre.
Este diario ha podido saber que el repartidor, de 18 años, y con antecedentes siendo menor de edad, en su declaración culpa a este policía nacional que estaba fuera de servicio de todo lo sucedido. De hecho, acusa a Gabriel de saltarse un ceda el paso, a pesar de que hasta en las imágenes de Google Maps consta que la señal estaba pintada sobre los carriles por donde circulaba este 'rider' con su escúter -modelo Yamaha-.
Gabriel tiene por delante una larga temporada en el dique seco, tras someterse a una cirugía maxilofacial. "Me mareo cuando estoy sentado más de veinte minutos, hay días que me duele mucho la cabeza y tengo tocada la agudeza visual porque veo doble los subtítulos de la televisión, por poner un ejemplo", según explica este agente, de 47 años.
- ¿Qué pronóstico le ofrecen los médicos?
- No podré volver a patrullar ni a estar operativo en la calle. Me han explicado que no puedo recibir otro golpe en la zona donde tengo la placa de titanio. Volveré a la Policía Nacional para estar en una oficina, si la vista me lo permite porque actualmente estoy diagnosticado de diplopía: visión doble. Mi intención es recuperarme lo mejor posible.
Para ello tiene previsto viajar a Santiago de Compostela a la Clínica Moreiras del doctor José Vicente Pérez Moreiras: un médico que es un referente internacional en oftalmopatía, orbitopatía y en enfermedad ocular tiroidea. "Es la experiencia más dura que he vivido", admite Gabriel
Tal afirmación la verbaliza un agente que ha salvado vidas y que fue condecorado por Protección Civil en Alcantarilla, por evitar el suicidio de un hombre, pero que se confiesa sobrepasado por las secuelas físicas y mentales que le ha causado el ataque de un 'rider', de 18 años. "Ya no me veo en la calle", sentencia.
Valentín Fernández, abogado del despacho Legamur, representa a este policía: "Estamos ante un proceso penal, por un delito de lesiones agravado. El repartidor usó un casco integral como objeto contundente, como un arma, dejando a mi cliente con una visión borrosa, a la espera de su evolución durante los próximos seis meses".
Valentín Fernández, en su despacho Legamur, este lunes, reunido con el agente Gabriel.
- ¿Cuál será su línea de trabajo como acusación particular?
- Valentín Fernández: Vamos a pedir una pena de cárcel para el repartidor. Este delito de lesiones está penado de 2 a 5 años, pero hay que determinar cómo queda la capacidad de visión de mi cliente y cómo afecta eso a su carrera profesional. Además, al haber usado un casco integral para golpearlo de forma contundente, la condena de prisión se podría elevar por encima de los 6 años.
- ¿Pedirá alguna indemnización?
- También reclamaremos una responsabilidad civil por las lesiones sufridas por mi cliente: le hundió el ojo. Todo ello, a la espera de que acabe su proceso de rehabilitación que nos han dicho que será de seis meses, como mínimo, siempre y cuando no tenga que volver a ser intervenido. Estamos hablando de una indemnización elevada, al menos, 100.000 euros.
Para Gabriel el dinero es lo de menos porque sabe que no podrá volver a subirse a un zeta ni tendrá la opción de ingresar en ninguna unidad operativa de la Policía Nacional. El presunto ataque de un 'rider' le ha condenado a seguir en un despacho hasta que llegue su jubilación, como el del Servicio de Extranjería al que llegó en 2024.
- ¿Qué reflexión saca un agente con casi dos décadas de servicio?
- Gabriel: Confío en la Justicia, aunque sea desolador lo que he vivido. A veces pasan cosas y tienes que comértelas. Mis compañeros con los que patrullaba antes, sabían que lo daría todo como su binomio, pero ahora le tengo miedo al cuerpo a cuerpo.