José María Basoa y Andrés Martínez Adasme, detenidos el 2 de septiembre de 2024.

José María Basoa y Andrés Martínez Adasme, detenidos el 2 de septiembre de 2024.

Reportajes

Adasme y Basoa, dos de los cinco españoles liberados por Venezuela, fueron acusados de querer atentar contra Maduro

Los dos, presos desde septiembre de 2024, son bilbaínos. El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, aseguró tenían vínculos con el CNI.

Más información. Delcy Rodríguez libera a "un número importante" de presos políticos, entre ellos españoles, y da las gracias a Zapatero y Lula

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El Gobierno venezolano, a través de Jorge Rodríguez, ha liberado a cinco españoles apresados en Caracas, algunos de ellos acusados de querer atentar contra el exlider chavista Nicolás Maduro. Estos son José María Basoa Valdovinos, Andrés Martínez Adasme, Miguel Moreno Dapena, Ernesto Gorbe Cardona y Rocío San Miguel. 

Según ha anunciado el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, vuelan ya hacia España.

Su salida de prisión se enmarca en el anuncio del chavismo de excarcelar a "un número importante" de personas venezolanas y extranjeras, presentado como un gesto unilateral para avanzar en la búsqueda de la paz y la convivencia política en el país. En el caso de Basoa y Martínez, la liberación supone el desenlace provisional de un caso que había tensado las relaciones entre Madrid y Caracas durante meses.

Otro de los presos, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL, es una ciudadana con doble nacionalidad, la activista Rocío San Miguel. El ministro Albares ha podido hablar con todos ellos, y se preparan para viajar rumbo a España, asistidos por nuestra embajada en Caracas. Ha confirmado, además, que los otros dos presos liberados son Miguel Moreno Dapena, Ernesto Gorbe Cardona.

Miguel Moreno Dapena, periodista canario de 34 años, se encontraba recluido en la localidad de Guatire. Permaneció seis meses detenido. La detención se produjo por la Fuerza Armada Bolivariana, que alegó que la embarcación operaba en la Zona Económica Exclusiva del país y realizaba "investigaciones marítimas sin autorización", tal y como recoge el periódico La Provincia

En cuanto a Ernesto Gorbe Cardona, natural de Valencia y trabajador de una empresa murciana, fue detenido en diciembre de 2024 acusado de "tener vencida su visa" y de "extorsión policial", según apunta el diario Levante. Gorbe Cardona ya se prepara para viajar rumbo a España asistido por la embajada española en Caracas: "El Gobierno de España traslada su alegría a estos ciudadanos, sus familiares y amigos. El ministro Albares ha podido hablar con todos ellos personalmente", han señalado fuentes oficiales.

La activista hispanovenezolana Rocío San Miguel también ha sido liberada. Nacida en Caracas en 1966, trata temas de Seguridad, defensa y control ciudadanos sobre las Fuerzas Armadas de Venezuela. El 9 de febrero de 2024 fue detenida por funcionarios de seguridad venezolanos en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, junto con su hija y algunos familiares, en medio de acusaciones de delitos como traición a la patria, terrorismo y supuestos complots contra altos funcionarios.

​José María Basoa y Andrés Martínez fueron detenidos en septiembre de 2024 en Puerto Ayacucho, Amazonas, acusados por el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, de tener vínculos con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y de participar en un supuesto plan para atentar contra Nicolás Maduro.

Las autoridades españolas negaron desde el principio que fueran agentes del CNI y reclamaron reiteradamente acceso consular y garantías procesales, mientras sus familias insistían en que se trataba de un viaje turístico y denunciaban la falta de información sobre su paradero en los primeros días.​

Mantenimiento y obrero del metal

José María Basoa Valdovinos y Andrés Martínez Adasme son dos bilbaínos de 35 y 32 años que hasta su detención en 2024 llevaban vidas anónimas y discretas en sus barrios de Bilbao.

Basoa trabajó en instalación y mantenimiento de calefacción, gas, fontanería y climatización, con experiencia en empresas de Alemania y del País Vasco, además de algún empleo en el sector de estudios de mercado y logística en el extranjero.

Martínez, por su parte, era un obrero del metal que hacía trabajos de carpintería metálica, instalación de ventanas y pequeñas chapuzas, y seguía viviendo con sus padres en un edificio modesto de la capital vizcaína.

Sus conocidos los describen como dos amigos aficionados a los viajes, “dos chavales” que, según su entorno, se encontraron en el lugar equivocado en el momento más inoportuno.​ Ambos volaron desde Madrid a Caracas el 17 de agosto de 2024 y, tras recorrer parte del país, fueron vistos por última vez en Inírida, Colombia, el 2 de septiembre, rumbo a Puerto Ayacucho, ya en territorio venezolano.

Sin contacto

Sus familias denunciaron su desaparición tras perder el contacto a primera hora de aquella mañana y, días después, supieron que habían sido detenidos y acusados por el chavismo de participar en una conspiración “terrorista” vinculada al CNI, extremo que el Gobierno español y los allegados han negado reiteradamente. Desde entonces, su caso se convirtió en símbolo de la deriva represiva del régimen de Maduro y de la vulnerabilidad de los ciudadanos extranjeros atrapados en la lógica de las crisis diplomáticas.

En los últimos días, tras la operación de EEUU en Venezuela, el Gobierno español había intensificado la presión diplomática, con el ministro José Manuel Albares y el propio Pedro Sánchez exigiendo la liberación de los presos políticos con nacionalidad española y advirtiendo del peligro que suponía normalizar detenciones arbitrarias en Venezuela.

Exteriores ha confirmado ahora la excarcelación de ciudadanos españoles en el marco de las medidas adoptadas por el nuevo Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, entre los que RTVE identifica expresamente a Basoa y Martínez.

La liberación de ambos no implica necesariamente el cierre definitivo de sus causas judiciales en Venezuela, ya que en procesos similares se han aplicado fórmulas de libertad condicionada o medidas cautelares que mantienen abiertos los expedientes.

Sin embargo, el paso tiene un fuerte valor simbólico: por un lado, alivia la situación de sus familias en España; por otro, ofrece al chavismo una oportunidad para mejorar su imagen internacional y enviar una señal de distensión en un contexto marcado por la presión de Estados Unidos, la Unión Europea y distintos organismos de derechos humanos