Mikelo Signes, subido en el podio como campeón del mundo.

Mikelo Signes, subido en el podio como campeón del mundo. Cedida

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Miguel Signes, el valenciano campeón del mundo de Tai Chi que da clase a pensionistas y jubilados: "Te quita la ansiedad"

Apodado 'Mikelo', el multipremiado maestro se dedica a impartir clases a las que asisten alumnos buscando mejorar su salud.

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Nacido en Denia, a sus 51 años Miguel (conocido como Mikelo) Signes, es ahora oro en Tai Chi. Se le conoce así porque los maestros chinos no sabían pronunciar su nombre correctamente. A lo largo de su vida ha hecho muchos deportes (infantil de fútbol, atletismo, rugby, squash...), pero siempre de pequeño le gustaron mucho las películas de Jackie Chan.

"Cuando salía del cole me comía el bocata viendo todas esas películas", explica el dianense. Fue en el año 99 cuando se decidió a comenzar en el Tai Chi y el Kung-fu. "Kung-fu son movimientos más rápidos, la parte de Tai Chi son movimientos más lentos, más conscientes, entonces con el tiempo me centré de lleno en las artes marciales chinas"

El alicantino comenzó a competir a nivel autonómico y nacional en 2004. Estuvo varios años ganando competiciones tanto autonómicas como nacionales. Ya en el 2014, un maestro de Guadalajara le dio la oportunidad de formar parte de una selección que él quería hacer para ir al mundial de Taiwan de ese año.

A la izquierda Mikelo Signes sosteniendo la bandera de España, a la derecha, en el centro con alumnos.

A la izquierda Mikelo Signes sosteniendo la bandera de España, a la derecha, en el centro con alumnos. Cedida

En el 2014 Mikelo se consagraba en su primer campeonato sorprendiendo a todos. "Sin presión y con sorpresa conseguí oro, plata y bronce. Oro en mano vacía en estilo Chen, luego en espada bronce y dos espadas plata. Luego volví a España, competí un año más y lo dejé. Volví de nuevo a competir hace unos años", explica Mikelo.

En su vuelta a las competiciones consiguió los campeonatos de España y de nuevo, otro compañero maestro en Taiwán, le brindó la oportunidad de volver al mundial en 2025.

"Me quise poner a prueba 11 años después para ver si podía volver a lograrlo y volví a conseguir lo mismo del 2014. Oro en mano vacía, plata en dos espadas y bronce en espada".

Un hito que le ha dado mayor satisfacción por su parte, puesto que "el nivel ha subido muchísimo desde hace 11 años a ahora". Una competición que está llena campeones de potencias en la disciplina como son China y Singapur.

Mikelo Signes con sus tres medallas.

Mikelo Signes con sus tres medallas. Cedida

Su preparación no es individualizada o por su cuenta: "Yo tengo clase todos los días aquí en La Marina Alta y tengo 3 o 4 clases cada día y me preparo dando clases a mis alumnos. Lo único que hago es preparar las rutinas del campeonato, que son rutinas que tienen un tiempo y lo que hago es repasar estas rutinas que voy a presentar".

Es por eso que se prepara física y mentalmente nutriéndose de esas clases que le da a sus alumnos. El dianense lleva ya 26 años y siempre ha seguido el mismo modus operandi.

Sus inicios se dieron con el maestro Pep Arlandis, quien le introdujo en todo y con quien ha ido a muchos lugares. "Hemos traído maestros a hacer cursos y nosotros hemos ido también fuera".

Mikelo estuvo en 2008 entrenando en Wuhan y fue creando su manera de hacer las cosas cogiendo un poco de cada maestro.

Los mayores desafíos del campeonato residen en que asiste mucha gente de varios países. En su categoría estaba la gente de Singapur y el actual campeón del mundial de Kung-fu de China.

Un arte marcial interno

Estaban también algunos competidores rusos que siempre dan competencia. Al ser proclamado campeón mundial se sintió así: "Volver otra vez a estar en ese podio y volver a conseguirlo 11 años después con esa presión y desafío de mi parte fue una experiencia súper bonita, el hecho de estar ahí con la bandera de España, representando a la comunidad valenciana y a mis alumnos".

La modalidad de mano vacía es la más extendida porque "hay mucha gente a la que trabajar con armas se le complica" por lo que se centra en hacer movimientos sin armas.

Es una modalidad que se basa en el cuerpo en la que se combinan posturas, desplazamientos y técnicas suaves y circulares para mejorar la estructura corporal, el equilibrio, la coordinación y la energía.

Lo que diferencia o hace especial al Tai Chi frente a otras disciplinas, para Mikelo sería lo siguiente: "El trabajo interno, se trata de proyectar de lo interno a lo externo, entonces todo el trabajo que tú haces es a través de la respiración, de la conciencia interna y que luego eso se refleje en tu parte externa".

A lo que añade "que no es un arte marcial externa" y matiza en que existen ciertas complicaciones en la práctica:

"La respiración, conocer cada articulación de tu cuerpo, la coordinación del espacio, hacia delante, hacia atrás, es muy complicado porque tienes que tener muy bien trabajados esos dos aspectos".

Mikelo Signes compitiendo en la especialidad de doble espada.

Mikelo Signes compitiendo en la especialidad de doble espada. Cedida

Además, matiza en que "si es demasiado interno se pierde la parte externa y no queda bien. Al revés, "si es demasiado externo se pierde la parte interna y se pierde lo que es el espíritu". Los alumnos que tiene en nómina Mikelo experimentan múltiples beneficios.

"Con todos los alumnos que tengo se trabaja la parte terapéutica, no tengo alumnos que vayan a competir, la mayoría es gente pensionista, jubilados, amas de casa, gente joven también... Es una disciplina que atrae a muchas personas de la tercera edad por lo que puede aportar a la salud".

"Nosotros trabajamos la parte terapéutica, la que te aporta el Tai Chi a nivel de trabajo articular, antiestrés, quitarte la ansiedad, muy bueno para fibromialgia, artrosis... Yo enfoco más estas clases para eso, a nivel competitivo ya es para mí", comenta Mikelo.

Son muchos los alumnos en las clases, puesto que Mikelo cogió muchos pueblos con pocos alumnos. "Pedreguer eran siete, ahora son 40 y Moraira eran cinco y ahora somos 35. Pero eso ha sido más por el boca a boca, por la experiencia y por estar trabajando cada día aquí".

Mikelo explica que la competición "no te aporta tanto" a la hora de promoverse. Aunque actualmente con las redes sociales si "se extiende un poco". Pero al final Mikelo se debe más al boca a boca y a que le conocen de muchos ayuntamientos.

El campeón mundial no va a cambiar mucho en su modo de actuar. Todo va a seguir más o menos igual: "Seguir con mis clases como siempre, las competiciones ir como si todo siguiera igual, es más a nivel satisfactorio mío".

De hecho, para 2026 tiene algunos campeonatos, pero reducirá mucho la carga competitiva, puesto que no realizará competiciones nacionales o autonómicas.

"Las que voy a hacer son algunas competiciones internacionales, pero en plan para disfrutar yo y visitar sitios y tomármelo más de esa manera. Creo que el título sirve de cara a redes sociales, pero yo no cambio nada, sigo con mis cosas", concluye el dianense.