Roberto Verino posando para EL ESPAÑOL.

Roberto Verino posando para EL ESPAÑOL. Brais Lorenzo EL ESPAÑOL

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El imperio textil de Roberto Verino, 40 años vistiendo a mujeres "empoderadas" desde Galicia: factura 30 millones

Roberto Mariño continúa tras Roberto Verino después de más de 4 décadas al mando de la empresa, dejando un legado familiar que heredará su nieto.

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Elegante pero sugerente. Así es la firma española Roberto Verino. Con un especial gusto por la moda femenina, el diseñador declara que las mujeres "quieren estar y sentirse guapas, y no depender de nadie para lograrlo".

Roberto Verino es una marca de ropa femenina que inició su trayectoria en 1982, en una pequeña localidad de la Galicia profunda, y que hoy factura más de 30 millones de euros anuales.

El nombre real del diseñador es Manuel Roberto Mariño Fernández, un hombre muy familiar que nació el 3 de mayo de 1945 en la villa orensana de Verín (Galicia).

El diseñador siente un gran orgullo de su tierra: "Yo siempre he defendido el orgullo de mi origen, porque lamentablemente en España no hay orgullo de serlo, y más en los entornos rurales, donde yo nací, justo en la frontera con Portugal", señala en conversación con EL ESPAÑOL.

"A mí me llamaba mucho la atención que ellos estuvieran orgullosos de ser portugueses mientras que nosotros, que nos consideramos un país muy superior, no tenemos ese orgullo de ser españoles", añade.

Manuel Roberto Mariño Fernández.

Manuel Roberto Mariño Fernández. Brais Lorenzo EL ESPAÑOL

A los 17 años, Roberto Mariño –que siempre se ha considerado "una persona inconformista"– abandonó su pueblo natal para estudiar Bellas Artes en París, buscando "un mundo idílico y soñador" en la 'Ciudad Luz'. Allí encontró su pasión por la moda y descubrió su vocación por "favorecer a las personas" haciendo que "se vean guapas".

"Me di cuenta de que mi apellido se perdía porque no se pronunciaba 'Mariño', sino 'Marino'", cuenta. "Me pusieron 'El Verino' como mote peyorativo, pero lo vi como un modo de defender mis orígenes y lo convertí en mi apellido artístico", recuerda con satisfacción.

Durante sus años en la 'Ciudad de la Luz', el gallego diseñó varias colecciones para Billy Bonny, firma de moda francesa lanzada por el diseñador durante la década de los 60. "Allí aprendí el oficio y conseguí traer la marca a España con una licencia", relata. Desde entonces, el legado Verino no ha dejado de crecer.

Emprendimiento rural

Roberto recuerda que llevaba más de una década trabajando en la marca francesa cuando decidió "montar una empresa en España con intención de incorporar el sector textil en el ámbito rural". El diseñador anhelaba que las mujeres pudiesen tener un espacio en el que comprar su ropa "sin tener que abandonar su lugar de origen".

Sin embargo, emprender en el mundo rural –donde "no existía tradición textil ni de la moda"– no fue una labor sencilla. A pesar del "esfuerzo titánico", el diseñador considera que fue "una las locuras más maravillosas" que ha llevado a cabo en su carrera tanto personal como profesional.

Además, el gallego destaca que, a pesar de las complejidades, siempre tuvo el apoyo de su familia, así como el de la gente con la que ha trabajado: "A lo largo de todos estos años he observado la capacidad que tiene la gente de recordar lo que tú hiciste por ellos. Y ese amor que les diste te lo devuelven, eso se consigue con un poco de empatía y de afecto".

Verino empezó en España para "renacer de todo un aprendizaje que fue valiosísimo". En un momento en el que "los aranceles que había para las importaciones eran muy altos", Roberto logró continuar su carrera profesional en su villa natal importando "las materias primas francesas" aprovechando que en España "los salarios eran mucho más bajos".

El diseñador Roberto Verino.

El diseñador Roberto Verino. Brais Lorenzo EL ESPAÑOL

Apostó por una "visión más sencilla" centrada la "funcionalidad y calidad" porque, tal y como aclama Verino, "si no evolucionas, te quedas desfasado". El diseñador da una gran importancia a la "autoestima", que considera "clave para que las mujeres se sientan bien consigo mismas".

Hoy, Roberto Verino es considerada una de las firmas de moda más reconocidas y prestigiosas de España, que acumula una facturación de 30.375.005 euros anuales, según los últimos datos de ventas al cómputo de 2024.

Reivindicación femenina

Tras sus inicios en la capital francesa –también conocida como 'Ciudad de la Moda'–, Mariño lanzó su primera colección en España bajo la firma Roberto Verino en 1982, año en el que nace la marca, en un contexto en el que las mujeres adquieren una mayor independencia y reivindicación femenina.

"Yo en aquel momento era muy joven y España estaba entrando en una fase en la que las mujeres se estaban convirtiendo en protagonistas", recuerda el diseñador. "Con el cambio de la actitud femenina es cuando se da el lanzamiento de mi marca", sentencia.

"Las mujeres de aquel entonces me han dado la vida. Era el caldo de cultivo que yo necesitaba: tener consumidoras fieles y en el tiempo, que entendieran que lo que yo hacía era lo que les convenía".

Verino entiende que el periodo de la transición (década de los 80) permitió que "las mujeres entendieran lo importante que era la libertad". No sólo las libertades convencionales, sino también las económicas, permitiéndoles "decidir lo que les apetecía vestir".

A todo ello se suma la incorporación de la mujer al sector laboral, "compartiendo espacios con los hombres". El traje, que hasta el momento había sido la vestimenta por excelencia del género masculino, ahora también pasaba a ser parte del armario femenino. "Puse mucho empeño en hacer los mejores trajes femeninos que puedan existir", asegura el diseñador.

Roberto Verino mostrando sus diseños.

Roberto Verino mostrando sus diseños. Brais Lorenzo EL ESPAÑOL

La 'Mujer Verino'

La firma se conforma de un equipo de más de 400 personas, de las cuales el 90 % de la plantilla de la firma son mujeres.

Para Roberto, una 'Mujer Verino' es una "mujer inteligente, que sabe lo que le viene". "Una mujer que sabe sentirse bien consigo misma". El modisto sostiene que el papel de la mujer "no puede depender del punto de vista masculino".

Se trata de "una mujer que entiende cuál es su papel en la vida". "Una mujer que entiende cómo tener ilusión para enfrentarse al día a día en la ocasión que sea".

Asimismo, pone énfasis en la "sensualidad" femenina y sostiene que las mujeres tienen "la obligación de sentirse guapas y estar guapas", y estar orgullosas por ello. De igual modo, para Verino, "una mujer tiene que invertir en una buena prenda y no malgastar".

En definitiva, la firma está diseñada para mujeres "empoderadas e independientes" que siguen las tendencias, pero sin alejarse de sí mismas.

Algunos de los diseños de Roberto Verino.

Algunos de los diseños de Roberto Verino. Brais Lorenzo EL ESPAÑOL

Moda como estilo de vida

Roberto defiende "el trabajo bien hecho", motivo por el que trabaja la sastrería "con un rigor casi de artesanía". Y añade: "Ahora todo se centra en buscar lo último en la moda y lo último nunca acaba de satisfacer. Es un círculo vicioso, perverso".

El diseñador entiende la moda como un "estilo de vida" vinculado a buscar la autoestima de las personas, "lo que de verdad les hace sentir bien". Por ello, busca en el vestir que sus consumidores puedan "enfrentarse a los problemas cotidianos con ilusión y con energía".

Verino da una gran importancia al bienestar: "Quiero que las personas puedan sentirte bien al vestir y tener la capacidad de mirarse al espejo y verse bien, de transmitir su imagen a través de la moda".

Para el modisto gallego, la clave de un buen trabajo es que las cosas se hagan "pensando en un objetivo que busque ayudar a hacer felices a las personas".

En 1978 incluyó la moda masculina a la firma al considerar que se estaba viviendo una "situación bastante paradójica". "Los hombres les exigíamos a las mujeres que estuviesen guapas como si eso no fuera con nosotros".

"Cambiar de corbata era cambiar de modelo o de uniforme. Y eso era todo", dice. Por ello, comenzó a incorporar modelos masculinos en sus desfiles, sumándose a un contexto en el que los hombres también empiezan a interesarse por la moda.

El objetivo de Verino era que los hombres "entendieran que tienen la obligación de esforzarse y cambiar hábitos ancestrales por propuestas más deportivas o atrevidas en cuanto al color o la forma".

Roberto Verino.

Roberto Verino. Brais Lorenzo EL ESPAÑOL

Roberto busca hacer un trabajo "auténtico, sencillo y funcional". Asimismo, se mueve por pasiones, por ello se considera "empresario a la fuerza".

"Cuando haces algo que de verdad te gusta lo haces sin mirar lo que representa desde el punto de vista económico". Por eso, sostiene que es necesario lograr un equilibrio entre la vena artística y el punto empresarial.

Verino señala que le tocó encargarse de ambos papeles porque no tenía quién le gestionase la parte empresarial, aunque tiene claro que prefiere el ámbito artístico. "Yo soy empresario porque no me queda más remedio, pero no porque me guste ser empresario", confiesa.

Un legado familiar

A pesar de haber pasado casi toda la vida fuera de su villa, Mariño no olvida sus raíces. "Mi padre nos decía 'hay que evitar perder el norte'", recuerda. "En nuestro país, en Galicia, la moda ha sido un motor de innovación social, industrial y económico fundamental y transformador".

Manuel Roberto Mariño Fernández.

Manuel Roberto Mariño Fernández. Brais Lorenzo EL ESPAÑOL

Roberto es el tercero de cuatro hijos. Y, aunque su padre era comerciante de calzado, la pasión por la moda no le viene de familia. Lo que sí es herencia familiar es la eterna juventud y la valentía de su abuela materna, quien murió a los 98 años tras ser ejemplo de salud e ilusión para sus allegados y a quien Mariño toma como ejemplo a seguir.

"Para mí esa capacidad de pensar en positivo y contribuir en el día a día fue algo muy constructivo. Fue para mí un ejemplo de cómo enfrentarse al futuro llena de salud", declara.

El gallego tuvo dos hijos: José, quien se dedica a la arquitectura y está alejado del negocio, y María Cristina, a quien traspasó la firma en agosto de 2021 al nombrarla directora, aunque ya llevaba más de dos décadas trabajando en la empresa.

Sin embargo, esta falleció apenas un año después, el 31 de julio de 2022, a los 52 años por una enfermedad de leucemia detectada pocos meses antes de su fallecimiento. Esto supuso "difíciles momentos" para la familia y, en especial, para Roberto Mariño, que tenía una relación muy estrecha con su hija, única mujer a la que diseñó el traje de novia en toda su carrera profesional.

Roberto Verino junto a su hija Cristina.

Roberto Verino junto a su hija Cristina. RRSS

El diseñador se siente guiado e inspirado por ésta, quien le transmitía optimismo y felicidad. Hoy, asegura que su nieto Iago es quien le ha dado la vida que le faltaba al perder a su hija, "dando ilusión a la empresa y continuando con el legado".

"A mí me ha venido Dios a ver con mi nieto, y gracias a ello sigo con las pilas puestas, con la ilusión intacta y con las ganas de seguir", señala Verino con especial cariño. Gracias a ello, el diseñador pretende continuar, como dice su nieto, "400 años más".

Iago Jover, nieto de Roberto e hijo de María Cristina, a sus 22 años es el principal heredero de la empresa, nombrado director de desarrollo de la firma. "Es un honor y un placer poder aprender tanto de la familia y poder seguir sumando, compartir y seguir haciendo crecer", declaró en otra entrevista reciente con este diario.

Iago Jover, nieto de Roberto Verino y director de desarrollo de la firma.

Iago Jover, nieto de Roberto Verino y director de desarrollo de la firma. Cedida

El joven es graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Leiden en Países Bajos. Y ha creado el 'Proyecto 40x10' de 'Roborto', un avatar de IA diseñado especialmente para la firma, convirtiéndola en marca pionera en moda virtual y experiencias inmersivas digitales. "Tenemos mucho que aportar y por lo que seguir peleando", señala.

Sin duda, un legado familiar que permitirá a Roberto "seguir en el recuerdo de todos mientras la empresa siga viva".

PREGUNTA.– A sus 80 años, ¿se ha planteado la jubilación?

RESPUESTA.– Esa palabra no existe en mi vocabulario. Yo me voy con las botas puestas, como se suele decir.

Tengo un oficio que deseo, que me aporta tanto, en el que me implico con pasión, que me hace sentirme joven, que me obliga cada día a hacer mis cosas, que me hace disfrutar de la vida y me obliga a levantarme temprano con ilusión.

No hay nada que me guste más, sería poco inteligente decir ahora que me voy a jubilar. ¿Para qué? Si no hay nada en mi ambiente ni en mi entorno que me pueda gustar más.

Esto no quiere decir que yo no disfrute de la naturaleza de mi familia, mis amigos, de un buen libro, de un maravilloso viaje, de lo que sea. Pero, si hay algo que realmente me hace sentirme ilusionado en el futuro, es esto.