Francisco Casanova, 'Paco', ha vivido tres años en la calle por culpa de sus adicciones a la droga.

Francisco Casanova, 'Paco', ha vivido tres años en la calle por culpa de sus adicciones a la droga. Badía

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El exmilitar Paco vivió 3 años en la calle por culpa de la heroína y, tras desintoxicarse, busca a su hermana: "Es mi deseo de 2026"

La Fundación Luz Casanova rescató del sinhogarismo a este antiguo Policía Militar de 58 años: "En el Ejército me jubilaron porque contraje el VIH por no ir a buscar una farmacia y no cambiar la aguja de una jeringuilla".

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Francisco cabalgó a lomos de un caballo que lo llevó a vivir en la calle: la heroína. "Contraje VIH por no ir a buscar una farmacia y no cambiar la aguja de una jeringuilla", según confiesa Francisco Casanova Caño, de 58 años, y al que la Fundación Luz Casanova le ha sacado del infierno del sinhogarismo.

"He pasado tres años durmiendo en la plaza Mayor de Madrid, durante meses, pasaba la noche junto a una tienda de abanicos. A partir de las siete de la mañana, la Policía Local o los servicios de limpieza, nos despertaban para echarnos porque empezaban a abrir las cafeterías, los comercios...".

Aunque otras veces se despertaba porque alguien consideraba que era una broma orinarle encima, cuando estaba tumbado en el suelo, sobre cartones y mantas, para que el gélido frío de las noches madrileñas no se lo llevase por delante.

"Si volviera a la calle, sería como morirme", sentencia Francisco (Madrid, 1967) en una entrevista con EL ESPAÑOL, sin paños calientes, y con un doble objetivo. El primero: hacer un llamamiento para encontrar a su hermana, Ana María Casanova Caño, de 54 años, con la que ha perdido el contacto. "Mi deseo para 2026 es encontrar al único familiar que me queda".

El segundo: dar visibilidad a todas las personas condenadas a vivir en la calle, pidiendo limosna para sobrevivir, gente con una historia detrás, hombres y mujeres que no nacieron en un portal y que después de la Navidad seguirán necesitando la ayuda de organizaciones sin ánimo de lucro como la Fundación Luz Casanova -cuyos proyectos precisan de donativos-.

El Informe FOESSA 2025 de Cáritas corrobora que la solidaridad navideña no es suficiente para los 4,3 millones de personas en exclusión social severa que hay en nuestro país, de los que un tercio son menores, a causa de los grandes motores de la exclusión: el empleo precario y la vivienda inaccesible.

Un sintecho duerme en una calle de Santiago de Compostela.

Un sintecho duerme en una calle de Santiago de Compostela. EFE / Xoán Rey

- ¿Cómo perdió el contacto con su hermana?

- Francisco: Me robaron el móvil cuando vivía en la calle y no recuerdo su número de teléfono porque la cabeza la tengo perdida, con problemas de memoria, por toda la droga que antes consumía. Mi hermana se trasladó de Alicante a Barcelona después de divorciarse y mantenía contacto telefónico con ella. Pero perdí su número y toda la agenda de contactos cuando me quitaron el móvil. Desde hace tres años no sé nada de ella.

Tan sencillo y tan trágico a la misma vez. Por ello, Paco pide "colaboración" ciudadana para encontrar alguna pista que le permita recuperar el contacto con su hermana porque no sabe dónde vive Ana en la Ciudad Condal y no tiene fotos para mostrarlas en este reportaje, debido a que le quitaron el móvil cuando era un sintecho.

Cualquier persona que pueda aportar algún dato de interés sobre Ana María Casanova Caño, de 54 años, se puede dirigir a la Fundación Luz Casanova y a la Pensión Abad Arija de Madrid donde Paco comparte habitación con José Luis Dorado, al que llama "cuñado", y con el que le une un vínculo más fuerte que la sangre: haber sufrido las perrerías del sinhogarismo.

- ¿Cómo acabó viviendo en la calle?

- Francisco: Consumía 10 gramos de base al día.

La droga le destrozó la vida a este hombre que ha pasado por el Ejército de Tierra, que ha trabajado en la construcción o como repartidor. "Consumía heroína y cocaína siendo un veinteañero", tal y como resume sobre sus inicios como toxicómano, durante los años ochenta, una época donde abundaban las películas de cine quinqui que retrataba la marginalidad, la delincuencia y la drogadicción de la España de la Transición que Paco vivió en primera persona.

"Durante cinco años fui Policía Militar en el Cuartel de la Rubia en Valladolid y en el Acuartelamiento de San Quintín en Madrid hasta que me jubilaron por tener Sida: lo contraje por consumir heroína". Ahí se acabó la carrera del sargento Casanova. "Me quedó una pensión de 715 euros". El caballo también "arruinó" su matrimonio con una mujer marroquí.

"Duramos cuatro años casados". De modo que regresó a casa de su madre, Oliva, y se metió en un centro de desintoxicación. "Mi madre tenía un cáncer terminal de colon y la estuve cuidando". 

Paco, junto a su cuñado José Luis Dorado, en la habitación que comparten en la Pensión Abad Arija de Madrid.

Paco, junto a su "cuñado" José Luis Dorado, en la habitación que comparten en la Pensión Abad Arija de Madrid. Cedida

El reencuentro acabó con un final funesto para su madre y Francisco relata que la situación no mejoró en casa porque su hermano, Juan Antonio, tenía un tumor cerebral. "Yo cuidaba de mi hermano, pero no podía soportar todos los gastos con una pensión de 715 euros: comida, luz, agua, derramas de la comunidad...". "Terminé vendiendo el piso".

- ¿Qué hizo tras vender la casa de su madre?

- Francisco: El piso lo vendí por 120.000 euros y repartí el dinero con mis hermanos. Cada uno tocábamos a 40.000 euros. Mi hermano Juan Antonio se instaló en una vivienda, pagando muchos meses por adelantado para pasar allí su enfermedad, mi hermana se quedó su parte en Alicante y yo me instalé en el piso de un toxicómano en Villaverde Alto porque al final, la cabra tira al monte.

Tanto es así que se fundió 40.000 euros en su regreso a la mala vida, consumiendo basucos a diario: una mezcla de pasta base de cocaína con otras drogas, para evadirse de la muerte de su madre a base de destruir su cerebro. "En 2022 murió de cáncer mi hermano". "Después de su entierro perdí el contacto con mi hermana, Ana, porque me robaron el móvil".

La vida de Francisco terminó por tocar fondo cuando pasó la primera noche de muchas al raso, con cartones como colchón, dependiendo de la caridad de los demás para comer y dando la puntilla a una salud ya castigada por las drogas porque se bebía un cartón de vino peleón, para paliar el frío y el hambre.

"Soy seropositivo: me salió un problema cardíaco, un enfisema pulmonar y piedras en el riñón". Por suerte, en su camino se cruzó la Fundación Luz Casanova: nacida de la Obra Social de las Apostólicas del Corazón de Jesús.

"En la fundación me daban de comer, me podía asear...", según enumera Paco, como le llama con cariño su compañero de habitación en la Pensión Abad Arija de Madrid: su "cuñado" José Luis. En Luz Casanova, este exmilitar recuperaba la dignidad que la calle le roba a diario a 33.758 personas en nuestro país, las cuales tienen que recurrir a centros de atención gestionados por alguna ONG -según un estudio del INE-.

Una actividad de la Fundación Luz Casanova.

Una actividad de la Fundación Luz Casanova.

La Fundación Luz Casanova lleva el nombre de la aristócrata que en 1924 fundó la Congregación Damas Apostólicas Sagrado Corazón de Jesús, para atender a los más necesitados de Madrid.

Tal legado se mantiene intacto, centrando su labor en la atención a mujeres víctimas de violencia de género y en luchar por la inclusión social de personas en situación de sinhogarismo a los que atienden a diario, en un centro de día, ofreciendo desayunos, comidas, servicio de lavandería, duchas, un ropero de emergencia o atención psicológica. 

"La fundación me sacó de la calle, me buscó la habitación de la pensión que comparto con mi 'cuñado' José Luis que también era un sintecho", insiste Paco, "agradecido" por la ayuda recibida. "Llevo años sin tocar la droga". De hecho, este exmilitar se ha convertido en voluntario de Luz Casanova: "Me dedico a repartir comida, entrego productos de primera necesidad en los pisos de personas con movilidad reducida...". 

- ¿Qué le pide al nuevo año 2026?

- Francisco: Recuperar el contacto con mi hermana Ana porque no tengo más familia. Es mi deseo de 2026. En la calle me lo robaron todo. Hasta en siete ocasiones me quitaron el teléfono; no tengo ni una foto de mis padres, ni de mis hermanos, ni mi cartilla de Policía Militar. Lo perdí todo, todo, todo...