Adrián Ocaña García, este viernes, posando con su patinete eléctrico en la puerta de su casa en Belicena, junto a una imagen de 2022, hospitalizado tras ser atropellado por un coche.

Adrián Ocaña García, este viernes, posando con su patinete eléctrico en la puerta de su casa en Belicena, junto a una imagen de 2022, hospitalizado tras ser atropellado por un coche. Cedida

Reportajes

El sueño roto de Adrián Ocaña, atropellado en su patinete cuatro días antes de opositar al Ejército

En nuestro país existen 1,3 millones de patinetes eléctricos y la cifra de accidentes con heridos, en vías urbanas, se ha incrementado un 315% de 2020 a 2022: el único trienio analizado por la Dirección General de Tráfico. 

26 febrero, 2024 01:47

Adrián llevaba dos años machacándose para superar las pruebas de acceso al Ejército de Tierra: cada día hincaba los codos cuatro horas, después salía a correr una hora y media, luego hacía treinta minutos de bicicleta y acababa su 'maratón' diario haciendo pesas en el gimnasio. "Desde el colegio, mi sueño era ser militar, pero me atropellaron cuatro días antes de examinarme cuando circulaba con mi patín eléctrico", se lamenta Adrián Ocaña García, un veinteañero afincado en Belicena: una pedanía con 4.000 vecinos, perteneciente al municipio granadino de Vegas del Genil.

Aquel terrible lunes 21 de febrero de 2022, el pobre Adrián pasó a engrosar una estadística de la Dirección General de Tráfico que no ha parado de crecer en el único trienio analizado: el número de conductores o pasajeros de vehículos de movilidad personal (VMP) que acaban hospitalizados, por sufrir algún accidente dentro de una vía urbana.

"Me quería hacer con una plaza en infantería ligera para estar en un grupo de acción rápida de los Zapadores de Zaragoza, porque quería ir a algún país de Oriente Medio para prestar ayuda humanitaria a la población y llevar suministros", según prosigue explicando Adrián (Granada, 2003). "Me pasé ocho meses en una silla de ruedas porque me operaron dos veces tras el accidente. La vida me ha cambiado mucho a raíz del atropello", tal y como sentencia sin paños calientes este joven, de 21 años.

Tanto es así que mantiene aparcado el sueño de ingresar en el Ejército, debido a que dos años después sigue sin recuperarse de las secuelas físicas que sufrió en el atropello, a bordo de un patín eléctrico. "El Ford me golpeó en el lado izquierdo de mi cuerpo: me partió la tibia y el peroné, me rompió la clavícula en tres partes y en el ojo me pusieron cinco puntos porque me lo rajó de la ceja al lagrimal", detalla Adrián, para el que no ha terminado el calvario con el bisturí, ya que tendrá que pasar por tercera vez por la mesa de operaciones, por una placa de hierro que tiene en su brazo. 

Adrián tuvo que ser operado dos veces tras su atropello en 2022 cuando montaba un patinete eléctrico

El patinete eléctrico fue un regalo del tío de Adrián tras cumplir 19 años. "Cuando me atropellaron solo llevaba una semana utilizando el patín", según recuerda este joven, sobre aquel flamante modelo Xiaomi. "Lo veía como una bicicleta que no tenía peligro, pero parece ser que sí lo tiene".

Y no habla en vano Adrián, ya que desde que la Dirección General de Tráfico comenzó en 2020 a contabilizar los accidentes dentro de vías urbanas, protagonizados por vehículos de movilidad personal (VMP) que se saldan con conductores y pasajeros hospitalizados, esa estadística ha crecido la friolera de un 315%De los 93 heridos contabilizados en 2020, se pasó a 164 en 2021, y a 293 en 2022: el último año del que existen cifras en la DGT

El atropello de Adrián se produjo pasadas las siete de la mañana de un lunes 21 de febrero de 2022, cuando este joven circulaba con un patín con la velocidad limitada a 25 kilómetros por hora, como marca la ley. Su modelo Xiaomi estaba equipado con luz delantera, tipo LED, otra trasera de color rojo y reflectantes. Adrián iba por el Camino de Santa Fe, por una recta con visibilidad, iluminada con farolas, con un carril habilitado para cada sentido de circulación, y con señales verticales que advierten de la presencia de badenes, así como de que la velocidad está limitada a 20 kilómetros por hora a lo largo de toda la travesía porque es una zona residencial.

- ¿Usted recuerda cómo fue su atropello?

- Adrián Ocaña García: Acababa de dejar a mi hermano en la parada de autobús para que se fuera al instituto. Esa parada está a unos quince minutos andando desde mi casa y le llevaba cada mañana hasta allí. Iba por la carretera cuando sufrí el atropello a unos cien metros de llegar al punto donde empieza el carril bici, después de dejar a mi hermano en la parada.

Yo iba circulando por la parte interior de mi carril y entonces, vi la luz de un coche que venía muy rápido de frente. Creo que era un Ford y de repente, se metió en sentido contrario hacia una bocacalle de Belicena. No pude reaccionar porque giró en un segundo y sin poner el intermitente. Salí volando tras el atropello. Estuve cuarenta minutos inconsciente y al despertar, tenía a una vecina a mi lado. Me dijo que salió corriendo de su casa porque escuchó un ruido tan fuerte como un disparo.

Adrián, sobre el asfalto tras sufrir el atropello, junto a una reconstrucción en Google Maps de la trayectoria de ambos vehículos.

Adrián, sobre el asfalto tras sufrir el atropello, junto a una reconstrucción en Google Maps de la trayectoria de ambos vehículos. Cedida

Cada palabra del relato de Adrián está apoyada por imágenes que aporta a EL ESPAÑOL. "El conductor tenía que haber parado antes de girar hacia su izquierda porque mi niño tenía preferencia y el golpe lo lanzó varios metros", tal y como denuncia su madre, Janet García.

"Mi hijo terminó tirado sobre la señal de Stop que hay pintada en el asfalto porque ese conductor giró hacia su izquierda, pisando una línea continúa, algo que está prohibido, y dio la curva por la isleta del Stop, en vez de esperar a rebasar la línea discontinua para meterse por su carril de circulación", según sostiene Janet. "Todo esto lo digo, porque cuando yo llegué a la zona del atropello, el conductor tenía su coche sobre la línea amarilla que hay junto a la acera y la señal pintada del Stop".

La familia ha presentado una demanda civil contra el conductor del coche por causar el atropello en una supuesta maniobra antirreglamentaria. "Además, la ITV la llevaba caducada 3 meses y 11 días", apunta Janet. Pero el dinero de una posible indemnización no cambia las consecuencias que ha sufrido este veinteañero. "Mi hijo llegó a decir que no quería vivir porque no podía ser militar", cuenta apenada su madre.

De hecho, Antonio, el hermano pequeño de Adrián, también quería ingresar en el Ejército de Tierra y su jura de bandera en Cáceres fue un día agridulce para la familia: "Mi hijo mayor estaba en la grada y no paraba de decir que ese conductor le había arruinado la vida".

El adolescente se hundió porque no podía quitarse de la cabeza que aquel atropello le impidió examinarse el viernes 25 de febrero de 2022, mientras que su hermano, Antonio, terminó ingresando en los Cazadores de Montaña en Pamplona. "Los dos queríamos ser militares: entrenábamos juntos cuando yo tenía 19 años y él 17 años", recuerda Adrián, con un tono que denota la impotencia que todavía siente en la actualidad.

Adrián junto a su hermano pequeño Antonio en su jura en el Ejército de Tierra en Cáceres.

Adrián junto a su hermano pequeño Antonio en su jura en el Ejército de Tierra en Cáceres. Cedida

- ¿Qué es lo más duro de su proceso de recuperación?

- Adrián Ocaña García: El cirujano que me operó, me dijo que para hacerme las lesiones que tenía el conductor iría circulando a 90 kilómetros por hora por una zona que está limitada a 20 kilómetros. En la primera operación, permanecí once horas en el quirófano para que me arreglasen la pierna, y en la segunda, me sacaron hueso de la cadera para injertarlo en mi clavícula. También me pusieron placas y ocho tornillos.

Lo más duro de este proceso es ver que un día estás andando y al siguiente no puedes casi moverte: te duele todo. Pasé de 75 kilos a pesar 90 porque no podía entrenar. Estaba deprimido. Me costaba la vida llegar al baño porque solo podía usar una muleta por la lesión de la clavícula. Ahora mismo, puedo moverme mejor, pero todavía me duele la pierna izquierda cuando me pongo a correr; con el brazo izquierdo no puedo levantar mucho peso, y tengo parestesia en el tobillo: me duele hasta cuando me pongo unos calcetines.

Un mes antes del siniestro vial, Adrián posaba ilusionado junto a unos camiones del Ejército de Tierra, y era capaz de practicar deportes extremos como el aquatreking: adentrándose por cañones peligrosos, atravesando cascadas y descendiendo por las rocas. Ahora trabaja duro para recuperar su movilidad y su condición física, mientras cursa estudios de técnico de carpintería y el mueble en el Instituto Virgen de las Nieves. 

"Hace falta concienciar a los conductores porque adelantan a los usuarios de patinetes eléctricos pegándose muchísimo a ellos y creo que debería de haber campañas específicas, como se hace para evitar accidentes con los ciclistas", reflexiona este veinteañero. "La Dirección General de Tráfico tiene que regular más los patines porque no son juguetes".

- ¿Por qué opina ahora que los patines son peligrosos?

- El mismo día que ingresé en el Hospital San Cecilio de Granada, mi madre me contó que unas horas más tarde también llegaron a urgencias otros dos chavales que habían sufrido un accidente con un patinete eléctrico. Los dos murieron: uno iba con la cabeza reventada y el otro con el esternón. Así que he tenido suerte dentro de lo malo porque yo estoy vivo.

Las radiografías de Adrián con la clavícula rota por tres sitios y la fractura en la tibia y el peroné.

Las radiografías de Adrián con la clavícula rota por tres sitios y la fractura en la tibia y el peroné. Cedida

El abogado experto en seguridad vial, Joaquín Perales, con despacho en Granada, apuntala la reflexión que realiza su cliente Adrián Ocaña: "Falta regulación de la DGT para los vehículos de movilidad personal (VMP), entre ellos, los patinetes eléctricos, ante las elevadas tasas de siniestralidad que presentan". Prueba de ello es que ha crecido un 362% la cifra de heridos no hospitalizados en accidentes con conductores o pasajeros de VMP, durante el trienio analizado por la Dirección General del Tráfico. En 2020, hubo 1.097 lesionados, en 2021, se registraron 2.062, y en 2022, un total de 4.003.

Al analizar el tipo de vía, se pone de manifiesto que el grueso de la tasa de accidentes se concentra en el trazado urbano, con 6.979 heridos, frente a los 183 lesionados en vías interurbanas, a pesar de está prohibido circular con patinetes por autovías, carreteras nacionales, túneles... Este problema de siniestralidad afecta a todo el país: un estudio de la Red de Ciudades por la Bicicleta, revela que en España existen 1,3 millones de patinetes eléctricos y sus usuarios no son solo ciudadanos de a pie, también hay empleados de empresas de mensajería, de reparto de comida o profesionales de otros sectores que apuestan por una movilidad no contaminante.

Esa cifra de VMP crece a diario porque en portales como Wallapop se puede comprar un patín de segunda mano por 70 euros. Cada día, en pueblos y ciudades, se producen situaciones de riesgo donde unas veces los culpables son los dueños de un vehículo de movilidad personal (VMP), y otras, los conductores de coches, motos… Tales situaciones van desde alternar el manejo del móvil con la conducción de un patinete o llevar a un pasajero, pese a estar prohibido; adelantar a un VMP sin dejar una distancia de seguridad, lo que desestabiliza el patín cuyo 'chasis' es su propio piloto...

También influyen otros factores como exceder la velocidad máxima permitida. Eso ocurrió en septiembre de 2023, cuando un hombre, de 40 años, murió en un accidente en la calle Aconcagua de Granada. La Policía Local analizó el patín y comprobó que su ficha técnica indicaba que podía alcanzar los 120 kilómetros por hora porque tenía dos motores de 3.500 vatios. El fallecido perdió el control del vehículo de movilidad personal al tomar una curva y no llevaba casco: el impacto fue mortal. Este hombre es una de las 25 víctimas mortales que la DGT ha contabilizado desde que en 2020 comenzó a analizar la siniestralidad de estos vehículos.

"La velocidad de los patines debería estar limitada por ley desde su salida de fábrica, pero el problema es que algunos fabricantes los diseñan para que corran más y eso los convierte en vehículos inestables", alerta Adrián, usuario de un VMP que ha sufrido un atropello. Su abogado, Joaquín Perales, considera que "otra de las cuestiones prioritarias para la Dirección General de Tráfico, debería ser que los usuarios de patinetes eléctricos contasen con un seguro obligatorio porque solo cuesta 30 euros".

Joaquín Perales, abogado especializado en temas de tráfico.

Joaquín Perales, abogado especializado en temas de tráfico.

- ¿Por qué se debería exigir un seguro?

- Joaquín Perales: Le pongo dos ejemplos prácticos. El primero, esta semana me ha llegado al despacho el caso del atropello de un ciclista, a manos del conductor de un patín que tenía 16 años. El ciclista sufre cervicalgia y traumatismo de columna, pero como el conductor del patinete eléctrico es un menor de edad y sus padres se han declarado insolventes: ¿Ahora qué hacemos? El segundo ejemplo, si en un paso de cebra un peatón sufre un atropello, por un usuario de patinete eléctrico sin seguro obligatorio, el consorcio de compensación de seguros no puede responder por las lesiones que sufra porque un patinete no está considerado un vehículo a motor.

En países de la Unión Europea, como Dinamarca, los patinetes eléctricos están equiparados por ley a las bicicletas y se han adoptado medidas contundentes para limitar su uso entre los adolescentes: la edad mínima para utilizarlos son los 15 años y el menor debe ir acompañado por un adulto en otro patín independiente. Nada ver con lo que sucede en nuestro país donde el patín se ve como el típico regalo de comunión.

El letrado Joaquín Perales considera que en España vamos tarde para tomar decisiones que contribuyan a reducir la siniestralidad de los VMP: "Como hemos visto, a nivel estatal todavía están sin regular cuestiones muy importantes como la conveniencia de exigir un seguro obligatorio para la circulación en patinetes eléctricos, la edad mínima exigible para conducirlos o la obligación de llevar casco. Mientras la DGT procede a rellenar estas lagunas, se regulan con ordenanzas municipales".

Un portavoz de la Dirección General de Tráfico admite que "la cifra de accidentes no para de crecer, debido a que cada vez hay más usuarios de vehículos de movilidad personal". Aunque remarca que "se están dando pasos" para atajar esas estadísticas, como elaborar un manual con las características técnicas que deben cumplir los VMP para poder circular; obligar a que dichos vehículos sean certificados por organismos competentes; prohibir su circulación por las aceras o someter a sus conductores a las tasas máximas de alcohol permitidas por la Ley de Seguridad Vial.

Adrián, posando con el patinete eléctrico en el que sufrió el accidente.

Adrián, posando con el patinete eléctrico en el que sufrió el accidente. Cedida

Adrián insiste en que la DGT "debe poner en marcha campañas de concienciación" dirigidas tanto a los usuarios de patinetes eléctricos, sobre las obligaciones que tienen y los riesgos que corren al conducir un VMP, como a los conductores de otro tipo de vehículos a motor, para recordarles que conviven en el trazado urbano con este nuevo modelo de movilidad. Es la conclusión que saca este joven que sufrió un atropello, a falta de que se resuelva su demanda. De momento, el abogado Joaquín Perales avanza que la aseguradora del coche le ha realizado a su cliente varios anticipos a cuenta que suman 7.000 euros, a la espera de que acabe su rehabilitación y "se determine la indemnización total que debe recibir", por las lesiones que sufrió porque "un turismo cortó la trayectoria" del patinete que conducía.

"Ahora son los patinetes, pero dentro de unos años puede ser otro tipo de vehículo y la Dirección General de Tráfico no puede tardar tanto en regularlo", según reflexiona el veinteañero Adrián Ocaña. "Tienen que estudiar las cosas y ver cómo pueden afectar a la seguridad vial".

- ¿Qué le diría usted si pudiese al conductor del coche que le atropelló cuando iba en su patín eléctrico?

- Ese hombre solo se puso en contacto con mi madre para echarme a mí la culpa de lo sucedido, en vez de preguntarle cómo me encontraba en el hospital. Lo único que hizo fue tratar de evadir su responsabilidad. No tuvo ni narices de llamar a la ambulancia cuando me atropelló porque eso lo hizo una vecina. Ni atropellando a un animal te puedes comportar de esa forma: así que le diría que tuvo una falta de humanidad increíble.