Diego de la Torre, uno de los alumnos que cursará el grado en Efectos Visuales, pionero en España.

Diego de la Torre, uno de los alumnos que cursará el grado en Efectos Visuales, pionero en España. Cedida

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Diego de la Torre estudiará una carrera con un 95 % de empleo pionera en España: su sueño tras la EBAU

El alumno será uno de los primeros del país en cursar el grado en Efectos Visuales. La industria tiene un valor de mercado de 9.950 millones en 2023.

12 junio, 2023 02:10

Diego de la Torre está a las puertas de cumplir su sueño. Tras muchos años estudiando la Primaria, la E.S.O. y el Bachillerato, ya ha llegado el momento de iniciar la universidad. Eso sí, como miles de alumnos de toda España, este joven madrileño afincado desde los dos años en Gijón (Asturias) primero deberá superar la EBAU para poder acceder a su grado universitario. Una carrera que, de hecho, no existía en España hasta el nuevo año académico, el curso 2023/2024, y que goza de un 95 % de empleabilidad.

Esto es algo que han sabido ver los profesionales del Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital (U-tad), ya que han creado el primer grado universitario oficial en España en Efectos Visuales, la carrera en la que ya se ha matriculado Diego. “Nosotros somos un centro especializado en diseño de videojuegos, de software, de animación, etc., y vimos que en el campo de los efectos visuales –comúnmente abreviados como los VFX– hay mucha demanda de profesionales en el mercado. Por ello, hace un tiempo pensamos en la creación de este grado, que ha nacido por la necesidad de la industria”, explica a EL ESPAÑOL Gonzalo Martín (Ávila, 1979), coordinador de esta nueva carrera.

Esta “necesidad”, de hecho, no es una invención del comunicador audiovisual, que ya lleva 12 años trabajando como docente en la U-tad, sino que los datos lo confirman. Según un reciente estudio de la consultora PWC, un profesional en efectos visuales tiene un 95 % de empleabilidad sin olvidar que este sector tiene una tasa de crecimiento anual del 10,4 %, y un valor de mercado de 9.950 millones de dólares en 2023. “Si el alumno tiene actitud, sale con trabajo. La idea es que todas puedan salir colocados, pero, como en todo, hay que tener actitud”, comenta Martín.

Gonzalo Martín, coordinador académico del Grado en Efectos Visuales de la U-tad.

Gonzalo Martín, coordinador académico del Grado en Efectos Visuales de la U-tad. Cedida

El mercado demanda profesionales, por lo que Diego está dispuesto a darlo todo. Y más después del giro radical que hubo en su vida hace menos de un año. “En realidad yo he estado estudiando el Bachillerato de Ciencias de la Salud en el IES Montevil, en Gijón, porque quería ser enfermero. Pero el verano pasado me dio por hacer un curso de 3D por mi cuenta y luego seguí haciendo tutoriales en YouTube. He estado aprendiendo por mi cuenta, pero me he dado cuenta de que hacer efectos visuales para películas o series me encanta”, describe el joven, tan sólo un día antes de iniciar su EBAU, la cual en Asturias comenzó el pasado martes.

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Desde niño, una pasión

Diego de la Torre (Madrid, 2005), de hecho, se puso a hacer un examen de conciencia y se dio cuenta de que, desde muy pequeño, las películas y sus efectos le habían maravillado, así que, ¿por qué no dedicarse a ello? “Recuerdo perfectamente como, con nueve años, fui al cine y me enganché a los efectos visuales de The Amazing Spiderman 2. Recuerdo que me gustó muchísimo la parte visual a pesar de ser un niño. Creo que ahí pudo nacer mi interés por la industria de los VTX”, explica el joven en conversación telefónica con este diario. Consecuentemente, el grado que iniciará le puede ir como anillo al dedo, según lo que ha explicado a este diario el coordinador Gonzalo Martín.

Pregunta.– Gonzalo, ¿en qué consiste el grado universitario en Efectos Visuales de la U-tad?

Respuesta.– Este grado va orientado a gente que le gusta el cine y, sobre todo, la parte más espectacular. No tanto la de dirección. Sirve para ayudar a crear toda la parte narrativa. Hoy en día, si trabajas en VFX, trabajas en la industria en el aspecto visual. También, tiene una parte artística para quienes les ha gustado películas como las de Star Wars o de Marvel, porque son películas muy visuales.

En este sentido, el Grado en Efectos Visuales formará tanto a Diego como a sus compañeros “para poder trabajar como artista de efectos visuales en las empresas que generan elementos digitales para su integración con los planos rodados en imagen real. Una industria que ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años y en la que es cada vez más extenso el catálogo de producciones con una alta carga de planos con efectos visuales, ya sea en largometrajes para su estreno en cine, como en series y películas para las plataformas audiovisuales tales como Netflix, Amazon, HBO, Apple TV+, etc.”, reafirman en la U-tad.

Un grupo de alumnos, aprendiendo en la U-tad.

Un grupo de alumnos, aprendiendo en la U-tad. Cedida

Es más, afirma Gonzalo, los españoles están muy bien valorados por las empresas a nivel internacional “porque trabajamos muy bien” y, en algunos casos, “es más barato para la empresa contratar”. Por ello, cientos de películas o series de renombre internacional cuentan con un amplio elenco de españoles en el equipo. “Por ejemplo, para la última película de Avatar han trabajado muchísimos españoles en la parte de efectos visuales”, desvela el profesor.

Otro ejemplo de la necesidad de este tipo expertos es Alba Sánchez-Serrano, quien habló con EL ESPAÑOL hace unas semanas. La española de 27 años afirmaba que ha tenido la oportunidad de diseñar los efectos de superproducciones como Star Wars, la última entrega de Ant-Man and the Wasp: Quantumania, estrenada el pasado 17 de febrero; Chernobyl, por la que ganó un Emmy a mejores efectos visuales; Big little lies, Cristal oscuro, Shadow and bone o The last Kingdom, entre otras. Y, de hecho, la profesional ha llegado a percibir unos 40.000 euros brutos anuales.

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Lo que hace falta para cursarlo

Diego de la Torre, por todo ello, ha decidido apostar por esta carrera de presente y de futuro. Cursar este grado por 10.660 euros al año –sin contar con el plan de becas de las U-tad–, de esta forma, le abrirá la posibilidad de aspirar a cumplir su sueño. Este medio le ha propuesto hacer un ejercicio de imaginación, que diga en qué sitio le gustaría acabar tras acabar la EBAU durante este mes de junio.

P.– Es evidente que la vida da muchas vueltas, pero, ¿dónde te gustaría trabajar?

R.– Para mí, sería un sueño poder realizar los efectos visuales para cualquier película de Marvel. Trabajar en películas de tal calibre sería increíble.

Los alumnos de la U-tad en una clase.

Los alumnos de la U-tad en una clase. Cedida

Pese a todo, antes de llegar hasta allí, Diego de la Torre deberá pasar varios procesos. Para empezar, superar la EBAU que lleva “bien” y, para continuar, iniciar su grado. Para acceder a él, el joven sólo necesitará obtener al menos un 5 en la Selectividad, ya que la U-tad se trata de un centro universitario privado. Y, en este caso, da igual de qué Bachillerato proceda el alumno, porque durante el primer año se dan “asignaturas de fundamentos” que preparan al profesional de cara a los siguientes años. “Eso sí, los que hayan hecho Bachillerato de ciencias, al principio puede que tengan mayor facilidad que los de artes, por ejemplo, porque daremos asignaturas de programación o principios de física, pero es algo que cualquier persona puede estudiar y superar”, puntualiza Gonzalo Martín.

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No obstante, el coordinador del grado sí que manda un aviso a navegantes para todos los estudiantes que en el presente o en el futuro se quieran dedicar a los efectos visuales: “A la persona le ha de gustar usar el ordenador. Al final del todo, es nuestra herramienta principal y hay que aprender a entender tu máquina. Si es así, adelante, porque además en un sector que ha crecido muchísimo y se puede encontrar trabajo en cualquier parte del mundo”. De hecho, la industria de los efectos visuales (VFX) facturará este año más de 25.000 millones de euros a nivel global, algo que empuja tanto a Diego de la Torre como a otros estudiantes a sumarse a ella.