Isabel Díaz Ayuso y una aficionada, en la final de la Supercopa de España.

Isabel Díaz Ayuso y una aficionada, en la final de la Supercopa de España. Reuters/EFE

Reportajes

Díaz Ayuso, reina del feminismo por una noche: todo lo que enseñó estando prohibido en Arabia Saudí

La presidenta de Madrid apareció en la final de la Supercopa de España celebrada en Yeda sin velo y con las mangas recogidas. 

Noticias relacionadas

Quién lo iba a decir. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha visto convertida en una suerte de icono del feminismo de la noche a la mañana. Su aparición en la final de la Supercopa de España, que se ha celebrado este domingo en la ciudad saudí de Yeda, la ha venido a elevar a ese altar por lo que ha simbolizado su vestimenta: Ayuso ha ido vestida ante las autoridades de uno de los países más machistas del mundo como se habría vestido un domingo cualquiera de primavera, sin velo y remangada. Ni rastro de las imposiciones de la sharia que rige el país. Con ello ha parecido diluir la imagen poco feminista que había dado en otros momentos como cuando no secundó la huelga del 8-M o cuando dijo que estaba a favor de “romper con la dictadura de las feministas radicales”.

En la noche de este domingo, cuando por fin acababa un partido entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid seco en goles, las autoridades presentes en Yeda accedían al campo del Estadio King Abdullad para otorgar las medallas y trofeo a los ganadores, los merengues. Y ahí, entre los mandamases, todos hombres, aparecieron Díaz Ayuso y sus ropas y conseguían algo muy valioso para cualquier lucha, la visibilidad mediática de una situación para pujar por su normalidad. Sin ser la más atrevida ni pionera en esta lucha, conseguía algo más efectista que muchas otras acciones con más ruido y menos resultados.

La presidenta de la Comunidad de Madrid lució un vestido largo con motivos florales y unos tacones con los que se le podía ver los tobillos. El último botón del vestido sin abrochar hasta el cuello, las mangas ligeramente recogidas y, lo más relevante de todo, no llevó velo. Fue la mujer menos tapada de las pocas que pisaron el campo, la mayoría de ellas ataviadas con el niqab, que cubre toda la cara menos los ojos, o el velo tradicional. Incluso iba menos tapada que las autoridades masculinas saudíes que se colocaron a su izquierda y derecha, quienes vestían el traje tradicional de gala que incluye un pañuelo que cubre la cabeza, aunque no la cara.

Isabel Díaz Ayuso, durante la entrega de los trofeos en la final de la Supercopa de España.

Isabel Díaz Ayuso, durante la entrega de los trofeos en la final de la Supercopa de España. EFE

Desde el pasado mes de septiembre, las mujeres extranjeras que visitan Arabia Saudí ya no tienen la obligación de taparse la cabeza con un velo. Este ligero avance no ha sido extendido a las mujeres saudíes, que siguen viviendo en un país gobernado por una monarquía absoluta, que desprecia los derechos humanos y que está regido bajo el fundamentalismo religioso. Aunque las libertades de las mujeres han ido ganando cancha poco a poco en el país, todavía se trata de uno de los países más machistas del mundo.

Por ello, la fotografía que protagonizó Díaz Ayuso es de un simbolismo mayúsculo. Situada en la plana mayor, era la única mujer entre las autoridades. Ahí se encontraban los presidentes del Real Madrid y Atlético de Madrid, Florentino Pérez y Enrique Cerezo, dos representantes de la monarquía saudí y el presidente de la Federación de Fútbol, Luis Rubiales. Ayuso estaba en el centro de todos ellos, era la a la que más se veía. Fue más lejos incluso y le dio una palmada en la espalda al saudí que se encontraba a su derecha, que no tuvo más remedio que saludarla.

Aplauso de PP y Ciudadanos

Su aparición y sus formas han sido rápidamente aplaudidas por muchos, aunque con la politización que siempre ha acompañado a los pronunciamientos sobre feminismo. Varios de sus compañeros del Partido Popular y de uno de sus socios en el Gobierno de la comunidad, Ciudadanos, han publicado mensajes en Twitter para mostrar su apoyo. Por desgracia, algunos han caído en la trampa que muchas veces antes ha explorado la izquierda arrogándose el título de feminismo más valioso que el del adversario.

“Esta noche Díaz Ayuso ha hecho más por los derechos y libertades de las mujeres que el feminismo de las bonitas y de los bonitos. Enorme”, ha publicado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, haciendo referencia a la expresión de la socialista Carmen Calvo. También Teodoro García Egea, secretario general del PP, ha dicho que Ayuso “traería más libertad a Madrid, pero ha demostrado que la lleva ahí donde esté presente”. Y el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Alfonso Serrano, ha lanzado un recado: “El sectarismo de la izquierda y de su manera de entender el feminismo les impide valorar el gran gesto de Díaz Ayuso”.

Los elogios también han encontrado su sitio en las filas naranjas de la Comunidad de Madrid. “Bien hecho Isabel Díaz Ayuso”, ha publicado el vicepresidente de la comunidad, Ignacio Aguado, de Ciudadanos. Según ha dicho, el Gobierno regional “es el gobierno de la libertad, aquí y en cualquier rincón del mundo”. “Melena al viento, brazos al aire y compartiendo protagonismo en el medio de campo. Miles de mujeres obligadas a llevar velo, y miles de hombres que las obligan a cubrirse, viéndolo. Buen trabajo, Díaz Ayuso”, ha remarcado la consejera de Cultura, Marta Rivera.

Sin embargo, entre los políticos de izquierdas no han cundido los elogios. Algunos de ellos le han recordado a Ayuso que es socia en Madrid de Vox, el partido que más ataca los avances que se han hecho en España en materia de lucha contra la violencia de género. Especialmente duro ha sido el portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián. “Los derechos y libertades de las mujeres se defienden dejando de recortar ayudas contra la violencia machista junto a vuestros socios fascistas de Vox y no yendo al palco VIP de un partido de fútbol rodeada de tiranos y sátrapas”, ha publicado el líder catalán.

“No necesito ser feminista”

Pero Díaz Ayuso no ha sido la primera mujer en aparecer así en Arabia Saudí ni la más revolucionaria de todas. Ese premio al impacto de los símbolos se lo llevó en 2017 la entonces secretaria de Estado de Comercio, María Luisa Poncela, en una visita cuando acompañó a Felipe VI a Riad, a una reunión con el rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdelaziz.

Poncela acudió a aquella reunión sin velo, sí, pero además con una falda con la que se le veían las piernas, desde el talón hasta la parte superior de la rodilla. Cuando lo hizo seguía el ejemplo de Michelle Obama, que no se cubrió con un velo, y tampoco lo hizo la entonces ministra de Defensa alemana Ursula Von der Leyen en diciembre de 2016. El gesto de ellas, aunque similar, tenía un valor añadido: lo hicieron así antes de que no llevar velo fuera ilegal en Arabia Saudí. También ha optado por esta fórmula la Reina Emérita Sofía y, recientemente, la hija del presidente de Estados Unidos, Ivanka Trump.

Isabel Díaz Ayuso entre las autoridades de la final de la Supercopa de España

Isabel Díaz Ayuso entre las autoridades de la final de la Supercopa de España EFE

Ahora, lo que cabría preguntarle a Díaz Ayuso es que si aceptaría convertirse en un símbolo del feminismo. En la hemeroteca queda constancia de que nunca se ha definido como feminista y ha considerado que el concepto ha sido utilizado como arma arrojadiza por la izquierda. El mayor ejemplo de ello tuvo lugar en marzo del año pasado, cuando no acudió a la manifestación feminista que se celebró el día 8 y a la que sí acudieron otros actores políticos como Ciudadanos.

"Las mujeres hemos pasado de lo que nos decían los maridos a lo que nos dicta la izquierda", dijo para defenderse por su ausencia, y añadió que en España “nunca fue obligatorio ir a una manifestación”. También fueron polémicas sus declaraciones cuando se estaba acercando a Vox para tener la Presidencia de Madrid, a principios de 2019. “Estoy a favor de romper con la dictadura de las feministas radicales” y “para ser mujer no tengo que ser feminista”, fueron dos de sus citas más sonadas.

De hecho, tras su viaje a Arabia Saudí, Ayuso ha evitado entrar de lleno en convertirse en adalid del feminismo. “Lo que sí que quiero reivindicar, más que la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad, lo que es más importante. Porque no se trata de que los hombres pongan un listón y nosotras tengamos que estar en ese listón y compararnos; lo importante es que las personas vivan con absoluta libertad y que hombres y mujeres vivamos de la misma manera”, ha explicado tras su aparición.