Gerardo Fernández, de la misma edad que Leonor, toca en la banda que pone música a los Premios Princesa de Asturias.

Gerardo Fernández, de la misma edad que Leonor, toca en la banda que pone música a los Premios Princesa de Asturias. Carmen Suárez

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Gerardo, el gaitero de la edad de Leonor: el benjamín de la banda de los Princesa de Asturias

De la misma edad que la princesa, el joven toca en la Banda de Gaitas Vetusta que acompaña a los reyes desde su fundación. 

Oviedo

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De mayor, quiere ser periodista. De pequeño, le gustaba Leonor. Quizás se marque un Letizia a la inversa. Gerardo Fernández nació el mismo año que la princesa de Asturias: 2005. Ahora, los destinos de ambos se cruzan y mientras la princesa Leonor se enfrenta a su puesta de largo, estrenándose como protagonista de los Premios Princesa de Asturias, Gerardo toca en la Banda de Gaitas Vetusta que pondrá música a todo esto. La primera vez, ya se sabe, que si los nervios, que si se está haciendo bien, que si duele… ¿Un consejo para Leonor? “Que no se ponga nerviosa, que se imagine en el salón de su casa. Yo lo hice la primera vez que toqué la gaita para los reyes y fue bien”, dice Gerardo.

Este jueves, la niña sobre la que en un futuro caerá la corona, llegaba a la plaza de Alfonso II el Casto de Oviedo. Avanzaba junto a su madre, la reina Letizia, a pie, entre la multitud, haciéndose selfies y saludando con una institucionalidad que no es habitual en una niña de 13 años. Por otro lado, Felipe VI y la infanta Sofía hacían lo mismo para entrar en el primer acto de la jornada: una misa en la catedral de Oviedo. No faltaban las fans de la realeza, las señoronas cuyo oficio es gritar “¡Felipe, guapo!, ¡Leonor, guapa!”. Todo para arropar a una niña que este viernes dará su primer discurso en la vida, el primero de muchos.

Mientras Leonor saluda, Gerardo emboca la gaita en una esquina de la plaza. Desde ahí casi no la puede ver. Pero se siente. Los gritos y el agitar de banderas de Asturias y España avisa de que ya han llegado. Durante estos días tan intensos para la princesa, Gerardo seguirá sus pasos desde la palestra, tocando este jueves en la recepción y tocando este viernes en el bistec, en el plato fuerte, cuando tenga lugar la ceremonia de entrega de Premios en el Teatro Campoamor de la ciudad asturiana.

La Familia Real, a su llegada a la catedral de Oviedo.

La Familia Real, a su llegada a la catedral de Oviedo. Carmen Suárez

“¿Que si está preparada? Yo creo que nos podemos hacer la pregunta ahora, cuando tenga 14, 15 o 16 años. Da igual”, explica Gerardo. “Al final, todo es empezar, como con la gaita. Supongo que este año no lo hará perfecto. Ojalá sí, pero supongo que no. Pero, a base de que vaya viniendo a Oviedo lo irá haciendo mejor. Es como la gaita, cuantas más horas de ensayo, mejor. Al final, lo acabará haciendo perfecto”, añade.

Con la gaita desde los tres años

Gerardo atiende a EL ESPAÑOL en uno de los escasos momentos de descanso que permitirá el frenesí de los Premios. Estará en todo. La Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo -el primer equipo, el de los gaiteros mayores de edad- y la Banda de Gaitas Vetusta -la cantera, con los menores, donde está Gerardo- llevan poniendo música a los Premios desde que se crearon en 1992, la primera formación, y en 1999, la segunda. Ya son una institución per se asociada a los festejos.

“Para mí, la gaita es mi vida”, cuenta el joven. “Me lo llevan inculcando desde pequeño. Mi padre es el director de la banda y desde siempre he estado escuchando gaita y folclore”, añade. Su progenitor es José Manuel Fernández Guti. En esas, este joven se colgó el instrumento por primera vez cuando tenía tres años, cuando era todavía más guaje, como dicen por aquí. Empezó con solfeo, lo básico, y participando en algún desfile casi de figurante, de manera oficiosa. Con siete años ya hizo la prueba y entró de manera definitiva.

Gerardo lleva tocando la gaita desde los tres años. Entró en la banda con siete.

Gerardo lleva tocando la gaita desde los tres años. Entró en la banda con siete. Carmen Suárez

“Siempre he sabido lo que era porque, antes, escuchaba a mi padre tocar e iba a verle. Me he comido muchos conciertos. Aunque la verdad es que, al principio, no me llamaba mucho”, cuenta Gerardo sentado en un portal de la plaza. “Mi padre no me podía dar clases porque, con la confianza, no le hacía ni caso. Pero a raíz de que me insistiera me gustó y ahí ya fue todo”, añade.

-¿Con lo de que tu padre es el director de la banda, gozas de privilegios?

-Para nada. Mi madre también tocaba el tambor en la banda y mi padre la echó porque no hacía caso. Yo he hecho la prueba igual que el resto. Cuando entré, lo hice raspado, en uno de los últimos puestos. Aunque ya estaba dentro, al año siguiente la volví a repetir para quedar el primero y saber que me merecía estar en la banda.

"Es un orgullo"

A pesar de la ocasión, este jueves ha sido un día como otro cualquiera para el joven. Se ha levantado, ha ido al colegio y luego a casa a enfundarse el traje tradicional. Después, ya ha sonado la música que seguirá sonando hasta el sábado. Pero este viernes tendrá que perder clase, desde las 7.00 de la mañana tiene que estar en el Teatro Campoamor para el ensayo general. Ahí, van ellos y los figurantes que hacen de los invitados y la familia real. Se grabará en vídeo y las imágenes se enseñarán a los protagonistas para que sepan dónde colocarse cada uno. Aunque tenga que hacer pellas, para Gerardo no supone ningún problema. Sus profesores y, por supuesto, sus padres le apoyan y facilitan todo.

En este paralelismo cuasi mágico entre Gerardo y la princesa Leonor, ella también tendrá que faltar a clase. Ya inicia un camino que no tiene marcha atrás, cruza el Rubicón, como quien dice. “Está tranquila. Con ganas, mucha ilusión y no muy nerviosa”, decía la reina Letizia el pasado 12 de octubre sobre cómo afrontaba la situación Leonor. Sin embargo, cabe preguntarse sobre la idoneidad de que una niña tan joven se someta a tanta presión. Lo mismo pasa con Gerardo. Aquí, todos se sacrifican por la causa.

La Real Banda Ciudad de Oviedo lleva poniendo música a los Premios desde 1999.

La Real Banda Ciudad de Oviedo lleva poniendo música a los Premios desde 1999. Carmen Suárez

“En los primeros Princesa estuve ensayando muchísimo, porque no me quería equivocar. Fue con siete años y eran ocho horas a la semana”, relata Gerardo. “Ahora se ha tranquilizado un poco, le echo tres o cuatro horas a la semana. Pero me da tiempo para hacer fútbol y tenis además de la gaita”, cuenta.

Y este viernes es el día más complicado, para ambos. Leonor tendrá que dar su primer discurso. Aunque Cataluña esté ardiendo, las elecciones estén a la vuelta de la esquina y la situación política esté como esté, se prevé que pronuncie unas palabras escuetas y asépticas. Gerardo, por su parte, tendrá que poner la música mientras compite con el ruido de la manifestación republicana que siempre se celebra. “Eso te desconcentra más”, explica. “Descoloca, pero bueno, está bien”.

“Pero la verdad es que es un orgullo. Yo estoy a favor de la monarquía y me parece muy guay verles en persona. Además, estoy acostumbrado a ver a mi padre hablar con ellos cuando vienen y me gusta mucho. Y en esta ocasión es que es un día histórico”, apuntala.

Sin embargo, cuando al joven se le pregunta si se ve dedicándose al instrumento, echa balones fuera y dice que en el periodismo ve más oportunidades. Pobre iluso. “De la gaita se vive mal. No tienes tantas oportunidades. Es una profesión en la que tienes que estudiar mucho y es muy difícil hacerte un hueco”, dice Gerardo. “Mi padre, por ejemplo, tuvo mucha suerte. Necesitas un golpe de suerte para ello”.

La primera división

Mientras tanto, el sueño de Gerardo sigue siendo entrar en la primera división, en la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo. Ellos llevan acompañando a la Familia Real desde que se fundó en 1992. Llegaron incluso a tocar en la boda de los actuales reyes. Para ello, José Manuel Fernández Guti, padre de Gerardo y director de la orquesta, compuso la famosa Marcha de mayo.

“Para estar ahí necesitas mucha disponibilidad”, explica Olaya Cueva Álvarez, una miembro de la Ciudad de Oviedo tras pasar por Vetusta. “Es como si fuera un trabajo. Yo antes tocaba también la flauta travesera y lo tuve que dejar para dedicarme exclusivamente a esto”, añade.

Gerardo junto a su padre, José Manuel Fernández Guti, director de la banda.

Gerardo junto a su padre, José Manuel Fernández Guti, director de la banda. Carmen Suárez

Al año, la banda de mayores da alrededor de 120 conciertos. Y no se ciñen sólo a España. Sus 56 miembros han pasado por México, por Estados Unidos, Rumanía y Australia. “A Bucarest fuimos cuando la declararon capital europea, en 2014, y nosotros representábamos a España. Eso sí que fue increíble”, cuenta.

A pesar de ello, como bien apunta Gerardo, no da para vivir. Olaya compagina sus estudios de magisterio a distancia con su su trabajo de profesora en dos colegios y clases particulares. Todo ello para acabar tres días a la semana a partir de las 20.00, pensado especialmente para la gente que trabaja. No en vano han colaborado con Victor Manuel y el gaitero Hevia. Sin embargo, a pesar de todo el trasiego en el que se meten, el momento más especial de todo el año es el que están viviendo ahora, en los Premios. Pero cuando los reyes se vayan, la música seguirá sonando en Oviedo.