Un pasillo de un supermercado.

Un pasillo de un supermercado. EFE

Reportajes

Si haces la compra online en los cuatro grandes super: las claves para ahorrar dinero y tiempo

  • El canal online de los supermercados tiene una penetración mucho menor que el del sector turístico o textil, pero sigue avanzando.
  • La mayoría de superficies de distribución ya ofrecen la compra de frescos a través de internet.
  • EL ESPAÑOL repasa las páginas webs de los principales supermercados online en nuestro país: Mercadona, Dia, Carrefour y Eroski.

Seis bricks de leche, click. Patatas, tomates y cebollas. Click. Un pack de 12 yogures. Un litro de detergente. Click, click, click.

Que la lista de la compra ya se hace a papel y bolígrafo es una realidad que no sorprenderá a muchos. Sin embargo, hacer la compra de manera online es un mercado emergente en España. El canal online de los supermercados tiene una penetración mucho menor que el del sector turístico o textil, pero sigue avanzando. Aunque las cadenas evitan hacer público cuál es el dato de cada una, según las estimaciones de Kantar Worldpanel, el canal online supone de media un 1,3% del total del gran consumo y un 1,9% del gran consumo sin frescos.

Con la resaca del estreno de la nueva web de Mercadona, que ha variado su modelo y tiene ahora una versión de prueba sólo disponible en ciertas zonas de Valencia, EL ESPAÑOL repasa las páginas webs de los principales supermercados online en nuestro país: Mercadona, Dia, Carrefour y Eroski. ¿En cuál es más fácil comprar? ¿Ofrecen las mismas posibilidades? ¿Hay grandes diferencias de precio?

Más difícil que haya errores

Lo primero que hay que tener en cuenta, tal y como avisa el portavoz de FACUA, Rubén Sánchez, a este periódico es que, en supermercados e hipermercados tradicionales, “es frecuente que, en determinados productos, haya un error al poner el precio, que en la caja cobren un precio distinto al que ponían en el lineal”. Es mucho más improbable que suceda al comprar en la web, por la propia mecánica del sistema —al marcar un producto en la versión online, inmediatamente se incluye en la cesta—, pero no imposible. Así que, lo primero que hay que tener en mente es revisar la lista final antes de pagar. Eso sí, los productos al peso siempre ofrecerán una estimación que puede variar en el momento del pago.

La web de Carrefour.

La web de Carrefour.

Mercadona, en su nueva página, ofrece un supermercado visual en el que es muy sencillo identificar los productos, tanto como si se conoce su oferta habitual como si no. Cada artículo, al pinchar, cuenta con distintas imágenes en las que es fácilmente distinguible el etiquetado o la composición. Es sencilla la compra: ahorras tiempo —sabes qué es exactamente lo que quieres al identificarlo rápido— y no te sientes perdido entre el amplio catálogo de alimentos disponibles. En el caso de Dia, sin embargo, sólo se muestra una única fotografía y se echa de menos el poder obtener más puntos de vista sobre el género que nos disponemos a adquirir. Carrefour, por su parte, presenta imágenes como si fueran composiciones, adornadas con otros productos en las esquinas de la fotografía que confunden al cliente y acaban distrayendo sobre qué es lo que se está comprando realmente.

Pero online, la compra, al final, se agiliza. No se dan rodeos por todo el supermercado buscando en qué pasillo se localiza la fruta, la carne o los cereales. Los buscadores permiten esa rapidez a golpe de teclado y evitan caer en la tentación de comprar productos que no necesitamos, por lo que también se ahorra. Los antojos, como no los tenemos a mano, se neutralizan.

"Agotado temporalmente"

Uno de los grandes inconvenientes de hacer la compra online es que algunos supermercados sustituyen productos sin consultar con el cliente. En webs como la de Mercadona, por ejemplo, no se pregunta al comprador por qué tipo de productos sustituir los deseados en caso de falta de stock. No queda muy claro qué se hará en ese supuesto. Carrefour, en cambio, ofrece distintas opciones: si se prefiere algo de la misma marca o por un mismo producto pero de una firma distinta. También es el único de los consultados que presentaba distintos productos “agotados temporalmente”.

La web de Eroski.

La web de Eroski.

En el caso de la distribuidora francesa, el catálogo abundan marcas y más marcas con diferencias sutiles. Muchas llevan distintos prefijos —“eco” o “bio”, por nombrar algunos— y suelen mostrarse al principio de cada búsqueda. Hay que mirar con atención: este tipo de artículos tienen un precio bastante superior a la marca blanca o menos conocida y hay que bucear y sumergirse en la lista e incluso solicitar cargar una página más, puesto que no salen entre los primeros resultados.

Personalización de los frescos

Una de las grandes reticencias que tenía el comprador medio para no comprar a través de internet era que no se podía acceder a productos frescos. Ya no. Alguno de los supermercados —todos menos Dia, en este caso— ofrecen una amplia selección en su gama de frescos y permiten la personalización al máximo del pedido. Esto es: Eroski, por ejemplo, pregunta el nivel de maduración que el cliente desea para las frutas al peso. Es la única cadena entre las consultadas que lo hace. Además, también pide que se detalle qué tipo de corte se prefiere para el pescado. Limpio o entero, en rodajas o filetes.

Carrefour también cuestiona al comprador sobre las opciones de preparados en el pescado —no así de la carne, que viene establecido y con distintos precios—. Mercadona también lo presenta como distintos ítems en función del corte, tanto en pescados como en carne.

La web de Dia.

La web de Dia.

Si finalmente preferimos comprar productos congelados, desde FACUA también aconsejan mirar con buen ojo el estado de estos artículos al llegar a casa. “Si vemos que algunos congelados están en mal estado, hay que reclamar rápidamente para plantear que se ha producido esa irregularidad a fin de que nos lo sustituyan por otros o nos reintegren el dinero”, indica Rubén Sánchez.

Aunque, quizás, lo más importante para una experiencia óptima sea tener en cuenta que, a golpe de click, se añaden y se quitan los productos a la compra. Con un descuido del ratón, podemos incluir o dejarnos artículos que deseábamos adquirir. Tampoco podemos olvidar que los supermercados nos cobrarán una pequeña comisión por los gastos de envío y preparación. Así, al final, tendremos la compra en casa y sin haber cargado nada de peso.