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Los enigmas del chalet de Iglesias: del dueño que diseñó la bellota a la mansión PlayBoy de Torbe

La tranquilidad que hasta ahora convertía a La Navata en un destino ideal para quienes aspiraban a una vida calmada, rodeada de naturaleza, se ha visto interrumpida desde que el huracán Iglesias-Montero tocó tierra en el municipio madrileño de Galapagar. Porque al chalet, al polémico chalet, no paran de salirle antiguos inquilinos.

El último en subirse al carro ha sido Ignacio Allende, Torbe, que aseguraba haber estado a punto de comprar la vivienda para intentar convertirla en una “mansión PlayBoy”. Preguntado a este respecto por EL ESPAÑOL, el actor porno y imputado por presuntos delitos de abusos sexuales de menores, difusión de pornografía infantil y por trata de seres humanos se mantiene en lo publicado. “Sucedería hará unos 7 años, según dice recordar Torbe”, precisan fuentes de su entorno.

Sin embargo, la versión mantenida por el productor porno contrasta poderosamente con la que aportan los vecinos del inmueble. El verdadero propietario del nuevo hogar de los líderes de Podemos construyó a su gusto el chalet sobre plano hace más de una década. Las peculiaridades de la finca, con una decoración muy personal, piscina natural, casa de invitados e incluso huerto fueron fruto de las decisiones de sus antiguos dueños. Un matrimonio sin hijos, pero con perros. Él, de profesión: diseñador de interiores.

Irene Montero y Pablo Iglesias explican la compra de su chalet valorado en 660.000 euros

Cambiaron Galapagar por la Costa del Sol

Fue el antiguo propietario quien decoró el inmueble, incluso diseñó la tinaja con forma de bellota que acoge el cuarto de baño exterior y que tanto llamó la atención cuando se publicaron las imágenes de la casa. Este matrimonio vivió en La Navata hasta hace un par de años, cuando al diseñador se le diagnosticó una enfermedad, y decidieron mudarse a la Costa del Sol. Era su vivienda habitual hasta ese momento.

El hecho de que los vecinos relaten que los antiguos propietarios vivieron de manera constante en el chalet más famoso de España choca con la versión otorgada por Torbe. El también condenado por corrupción de menores afirma que estaba en venta y que, precisamente, la cercanía de esta propiedad con las colindantes les hizo no llevar a cabo la operación.

Los vecinos también afirman que Pablo Iglesias ya estuvo sondeando la zona de La Navata hace un par de años, pero que finalmente decidió no mudarse allí al no llegar a un acuerdo por otra propiedad, distinta a la que ha adquirido dos años después.

Sin embargo, este matrimonio no fue el único inquilino de la vivienda hasta que la compraron Iglesias y Montero. El chalet fue el nido de creación de dos empresas: la ‘start-up’ tecnológica Eventium -"Viví como alquilado allí durante un año, de 2016 a 2017, justo cuando creé, en solitario, mi empresa. Por eso puse la sede social en esa dirección. Pero vamos, te aseguro, y lo quiero dejar muy claro, que no conozco de nada ni me he cruzado nunca con Pablo Iglesias ni con Irene Montero", contó su dueño a El Confidencial-  y la empresa Jotache-Prolab.

Sea como fuere, el chalet de Galapagar, que ya se encuentra en remodelación y que se sitúa en una parcela recóndita, lejos del poco barullo que se puede formar en La Navata, se localiza en un entorno privilegiado. Está a escasos metros del Parque Natural de la Cuenca Alta del Guadarrama. Verde, verde y más verde. El campo que los políticos ansiaban.