La boda entre ambos tuvo lugar en el año 2012.

La boda entre ambos tuvo lugar en el año 2012. EL ESPAÑOL

Reportajes Personas desaparecidas

Así rehizo su vida el monstruo del pantano con la colombiana Nancy tras matar a tiros a su mujer

Jordi salió de la cárcel en el año 2009 tras cumplir 12 años por el asesinato de su mujer. Conoció a una mujer con al que se casó en 2012 y su vida volvió, aparentemente, a la normalidad. Ahora es el único sospechoso por el crimen del pantano de Susqueda.

Girona

Jordi Magenti Gamell, detenido este lunes por el asesinato del pantano de Susqueda, salió de la cárcel en el año 2009. Apenas había cumplido 12 de los 15 años de condena que pesaban sobre él tras asesinar a su mujer a tiros en el año 1997, en las calles del centro de Anglès (Girona). En poco tiempo rehizo su vida. Volvió allí a vivir, en el pueblo que había nacido y en el que cometió el crimen. Volvió a la pesca y a la caza, sus dos principales pasatiempos. Volvió a casarse en 2012, esta vez con una mujer colombiana llamada Nancy. Volvía a ser feliz.

Poco más de 20 años después de perpetrar aquel crimen machista, Jordi Magenti volvió a actuar el verano pasado en el pantano de Susqueda. Los Mossos d’Esquadra no tienen “ninguna duda” de que fue él quien acabó con la vida de Paula Mas Pruna y Marc Hernández, los dos jóvenes de 21 y 23 años cuyos cadáveres aparecieron en las aguas del embalse gerundense en agosto de 2017.

El hijo del principal sospechoso también ha sido detenido. Fuentes cercanas a la investigación creen que el joven no habría tenido implicación directa en la muerte de la pareja, pero sí en los hechos posteriores. Es decir, cuando el presunto asesino tuvo que deshacerse de los cadáveres. Magenti llevaba meses en el punto de mira de los investigadores. Su coche, un todoterreno de color blanco, se encontraba en las inmediaciones del pantano el día del crimen. Se trata de una zona que Jordi conoce bien por su afición a la caza y a la pesca.

Marc y Paula no conocían a su presunto asesino

A lo largo de toda la investigación, el punto más oscuro ha sido siempre la ausencia de un móvil del crimen, algo casi siempre esencial en una investigación. Ni Jordi ni su hijo les conocían de nada. No había un solo detalle que les relacionase entre sí. Ni el más mínimo indicio. Con extrema cautela, los Mossos no han desvelado un solo detalle de las razones por las que este hombre es el responsable de la muerte de dos jóvenes con quienes no mantenía relación alguna. Marc y Paula tan solo era una pareja que había ido al lugar a pasar el día surcando en kayak las aguas del embalse. Y entonces algo ocurrió.

Una de las pistas más sólidas de las que tiraron los agentes al encontrar los cadáveres en el agua fueron las balas halladas en sus cuerpos. Con ellas pudieron determinar que el crimen se había perpetrado con una pistola corta, una nueve milímetros Parabellum. El disparo se realizó a una distancia corta, a bocajarro.

Este era uno de los pocos resquicios a los que pudieron aferrarse. Este y los testigos que escucharon los disparos. Tres de las personas interrogadas los escucharon en la misma dirección. De ese modo, los agentes, para poder determinar el lugar exacto en el que se realizaron, se colocaron en los lugares exactos en los que esas personas se encontraban, desde donde decían haber escuchado los disparos. De esa manera pudieron situar el punto más probable como lugar de los hechos: una zona recóndita conocida, un barranco con el nombre de Fuente del Borni. 

Viajes a Colombia, caza y pesca en la selva

-Nancy, ¿sabes una cosa? Te quiero muchísimo, amor mío.

El mensaje, escrito en una pequeña servilleta, pertenece a la Nochebuena del año 2013. Hacía un año que Jordi y Nancy se habían casado y vivían un idilio de paz y tranquilidad. Ella le ve como un hombre íntegro, entero, leal y bueno. Pero apenas sabía una pequeña parte de su pasado.

Jordi pescando en Colombia, en uno de los viajes que hizo al país de su nueva mujer.

Jordi pescando en Colombia, en uno de los viajes que hizo al país de su nueva mujer. EL ESPAÑOL

Jordi rehizo su vida tras la boda con Nancy, una mujer colombiana con la que se instaló en Anglès, el pueblo en el que había asesinado a la que había sido su mujer durante veinte años, desde finales de los setenta hasta el 4 de diciembre de 1997. Escapaba de un oscuro pasado para instalarse de nuevo en su ciudad natal. Hasta ahora, los vecinos no habían tenido queja de él.

Con Nancy volvió a una aparente normalidad. Volvió a cazar y pescar truchas, siluros y toda clase de animales en los ríos. Volvió a hacerse con una escopeta de caza y a echarse al monte a practicar su principal afición. Volvió a recoger setas en las montañas de Girona. Volvió a enamorarse.

Nancy y Jordi viajaron juntos a Colombia, el país natal de ella. Allí conoció a su familia. Como él, Nancy tenía dos hijos de un matrimonio anterior. Todo parecía perfecto para formar una nueva familia. Se casaron en el año 2012. Desde entonces vivían juntos en Anglès. Él cuidaba de uno de sus tíos.

No parece que Nancy tuviera idea alguna de lo que ocurrió en el pantano de Susqueda el pasado mes de agosto. De lo que presuntamente hizo su nuevo marido. Tampoco parece que supiera lo que realmente ocurrió hace 20 años, cuando Jordi acabó con la vida de su anterior mujer a tiros por la espalda. Las siguientes líneas son la reconstrucción de aquellos hechos a través de la sentencia del caso, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

El primer crimen de Jordi

Jordi, durante el juicio por el asesinato de su primera mujer.

Jordi, durante el juicio por el asesinato de su primera mujer.

María José García Fernández, Josefa, acaba de cumplir 35 años. Don las 16.15 horas del 4 de diciembre del año 1997 y acaba de bajarse de la parada del autobús en el centro de Anglès, Girona. La mujer se dirige hacia su casa. Esos son sus últimos instantes con vida. Alguien a quien, por desgracia, conoce demasiado bien la observa escondido entre los coches aparcados delante de la casa.

Jordi llega al menos una hora antes al lugar de los hechos para prepararlo todo. Sale del trabajo antes de lo normal, diciendo que no se encuentra bien. Coge el coche y se dirige hacia la casa de sus padres. Allí se hace con su escopeta de caza. Se lleva también tres cartuchos de perdigones. Dos de ellos poseen la munición que los cazadores utilizan habitualmente para tumbar de un disparo a un jabalí. Están pensadas para ello. Ya armado, se dirige a la casa de Josefa, Pepi para los amigos, y espera.

Pepi vivía con este hombre un auténtico calvario. El maltrato dentro de casa, a nivel físico y también a nivel psicológico, se volvió algo habitual. La mujer le había denunciado en dos ocasiones. No podía seguir viviendo más con él. Finalmente, logró liberarse de su agresor y que la separaran de él. Ocho meses antes del crimen, Josefa pudo respirar un tiempo tranquila tras conseguir que le condenasen por acoso. Se separó de él. Nada le detuvo.

El día del crimen, como decíamos, Jordi, el ahora detenido por los crímenes del pantano de Susqueda, lo prepara todo a conciencia. Mientras espera, Jordi aparca el coche en un lugar más discreto, oculto entre un tractor y una furgoneta, dos vehículos de grandes dimensiones. Todo ello con la intención de evitar que Pepi pudiera advertir su presencia.

Marc y Paula son los jóvenes asesinados en el pantano de Susqueda.

Marc y Paula son los jóvenes asesinados en el pantano de Susqueda.

A la hora ya señalada, cuatro y cuarto de la tarde, Pepi se baja del autobús. Jordi la ve y se baja del coche con la escopeta cargada. La llama por su nombre. Apenas se gira la mujer, el asesino efectúa uno de los disparos. La potencia del proyectil (diseñado para la caza mayor) hace que ella saliera despedida, y cayese al suelo con el abdomen reventado. Jordi vuelve a cargar la escopeta y dispara de nuevo. Esta vez, la bala impacta sobre su espalda. La mujer fallece en el acto.

Tras el crimen, en plena calle, a la luz del día y rodeado de testigos, el hombre acude a entregarse a la policía. Allí confiesa el crimen y dice:"La he matado porque la quería y no podía soportar la idea de vivir sin ella".

Todos los hechos que aquí se narran se consideran probados por la sentencia de aquel entonces. La fiscalía pidió para él 20 años de cárcel. Le cayeron 15. Cumplió 12. Decía que estaba rehaciendo su vida, pero sus huellas han vuelto a aparecer en uno de los crímenes más misteriosos de los últimos años: el de Marc y de Paula. El del pantano de Susqueda. 

Jordi, con su actual pareja, ya recién casados.

Jordi, con su actual pareja, ya recién casados.