Diana Quer desapareció en la noche del 22 de agosto de 2016.

Diana Quer desapareció en la noche del 22 de agosto de 2016.

Reportajes

El juez cierra el sumario del caso Diana Quer al no encontrar indicios contra nadie

El juez Félix Isaac Alonso ha trasladado la noticia a Juan Carlos Quer y Diana López-Pinel: "No existen motivos suficientes" para atribuir ningún delito a persona alguna.

19 abril, 2017 13:56
Gonzalo Araluce María Peral

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El juez que ha investigado la desaparición de Diana Quer, ocurrida el pasado 22 de agosto, ha archivado de forma provisional las diligencias reconociendo que "no existen motivos suficientes" para atribuir ningún delito a persona alguna, aun cuando existen indicios de que la desaparición no fue voluntaria.

En una resolución dictada este miércoles, el juez Félix Isaac Alonso levanta el secreto que ha pesado sobre la investigación desde su inicio y subraya que las pesquisas policiales prosiguen, por lo que el proceso judicial será reabierto si aparecen nuevos indicios.

"En el momento actual", explica el instructor, "se han practicado las diligencias pertinentes para la averiguación del hecho y, si bien existen indicios de la desaparición no voluntaria de Diana, pudiendo haber tenido lugar otros ilícitos graves frente a ella, no existen motivos suficientes para acusar a determinada o determinadas personas como autores, cómplices o encubridores de los mismos".

La resolución insisten en que "no existen indicios para dirigir las actuaciones frente a persona alguna determinada" y señala que se han "descartado" los indicios que han ido apareciendo sobre personas "policialmente sospechosas".

La ausencia de indicios es tal que el juez ni siquiera considera procedente tomar declaración como testigos a las personas que han declarado ante la Guardia Civil. Pero deja la puerta abierta dado que "no estando completa la investigación, podría producirse una vulneración de derechos [de los sospechosos] en caso de variar su condición y resultar finalmente investigados".

"Se encuentran abiertas varias líneas de investigación policial", señala el juez, pero "en ninguna de ellas consta en el momento actual la existencia de indicios superiores a las meras sospechas frente a personas determinadas".

El estado de las pesquisas

Hoy día no hay flecos, detalles, que inculpen a ningún sospechoso por la desaparición de Diana Quer. Tampoco hay pistas que descarten por completo ninguna hipótesis: la desaparición voluntaria, un secuestro, un crimen. En definitiva, los investigadores tienen en sus manos todas las cartas de la baraja y no pueden apostar por ninguna de las vías a estudiar. Eso determina el informe que los agentes han trasladado al juzgado y que han empujado al juez Alonso a optar por el archivo.

Diana López-Pinel, madre de la joven, sólo pedía una cosa al llegar este miércoles, 19 de abril, a los tribunales de Ribeira: “Lo único que quiero es que no se levante el secreto de sumario”, ha señalado en medio de un aluvión de periodistas. Allí se ha visto frente a frente con Juan Carlos Quer, padre de Diana, con quien ya mantenía un trato distante antes de que estallase el casi. Los investigadores han puesto sobre el tapete esta relación tensa en tanto en cuanto pudiera influir en la desaparición.

Las pistas

Los agentes al frente de las pesquisas, tanto de la Policía judicial como de la Guardia Civil, han buscado a Diana Quer por tierra, mar y aire. También varias dotaciones del Ejército que cubrían la zona para protegerla de incendios se ofrecieron para rastrear las áreas que conocían con tanto detalle.

Desde el primer momento se consideró la desaparición de Diana como de alto riesgo. Por eso se ha rastreado cada metro del camino que recorrió la joven en A Pobra do Caramiñal la noche en la que desapareció, en plenas fiestas patronales. También montes cercanos y la localidad de Taragoña, a la que -según las señales captadas por las antenas de telefonía móvil- llegó pasadas las tres de la madrugada.

Pero ni siquiera esa pista, la de las señales del teléfono, conducen a una hipótesis razonable. Es posible que sólo el terminal de la joven -y no ella- llegase hasta este punto concreto. Los investigadores confiaban en el hallazgo del teléfono, un iPhone 6, para encontrar más datos sobre la desaparición. Esta esperanza, no obstante, se vio truncada al poco tiempo: el 26 de octubre, dos meses después de perder el rastro de Diana, un mariscador encontró el aparato en una ría. No fue posible rescatar información relevante que sirviera para esclarecer los últimos pasos que dio la joven.

En diferentes compases de la investigación se ha puesto el foco sobre algunos sospechosos. En un primer momento se interrogó a los feriantes que habían acudido a A Pobra con motivo de las fiestas patronales: varias jóvenes habían denunciado haber sido increpadas por uno de ellos. Tras interrogar al individuo, enseguida se descartó su vinculación con los hechos.

Después se centraron los esfuerzos en el conductor de un Audi A3 en el que se podía haber subido la joven aquella noche. En los días previos se había visto a Diana Quer y a su hermana Valeria a bordo de un vehículo de estas características y, en el transcurso de las investigaciones, los agentes no encontraban a su propietario. Tras encontrarlo y tomarle declaración, también se descartó su implicación.

Por eso los investigadores han trabajado con “millones de datos”, según han explicado a EL ESPAÑOL fuentes próximas al caso. Por un lado, las de las matrículas de los coches captadas por las cámaras de seguridad que salpican el tramo de carretera comprendido entre A Pobra do Caramiñal y Taragoña. Igualmente han estudiado los movimientos de las personas con antecedentes en la zona con la esperanza de encontrar algún indicio sostenible. Todo ha sido en vano.

Las versiones de los padres

El padre de Diana, Juan Carlos Quer, pidió hace una semana -el 12 de abril, coincidiendo con el día en el que la joven cumpliría 19 años- la colaboración ciudadana: “Cualquier detalle puede ser relevante”, apuntó en una entrevista en Antena 3. Y añadió: “Es un calvario sobrellevar esto cada día”.

Su madre, por el contrario, cree que la joven ha podido ser secuestrada y que puede encontrarse en un país extranjero. Esa hipótesis le ha llevado a pedir al juez que no levante el secreto de sumario.