Medio siglo sirviendo la tapa más famosa de Santiago: "Bares como estos quedan muy pocos"
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Medio siglo sirviendo la tapa más famosa de Santiago: "Bares como estos quedan muy pocos"
Dany cogió el traspaso del bar Trafalgar en 2003, después de que se jubilaran sus dueños. En 2014 adquirió el local de al lado, La Cueva, y en ambos sirve "la tapa más famosa de Santiago": los Tigres Rabiosos, una receta tan emblemática como secreta que prepara el dueño todas las mañanas, llegando a utilizar 40 kilos de mejillones al día
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Hay bares que se convierten en emblemas y tapas que se convierten en tradición en las ciudades. Es el caso del bar Trafalgar y su más que famoso e inconfundible plato de Tigres Rabiosos, mejillones con salsa picante. Tan famosa es la especialidad de la casa que muchos suelen quedar en "Los Tigres".
Dany Cosme de Sousa es ahora quien dirige el local y que en el año 2014 cogió las riendas también del bar de al lado, La Cueva, para seguir con la tradición de esta tapa que lleva en la ciudad más de 50 años.
Dany llegó al local en el 2003 desde su Venezuela natal, siendo la emigración gallega de principios del siglo XX la conexión entre este venezolano y Santiago de Compostela. Su suegro, Antonio Mallón Otero, desde el puerto de A Coruña puso rumbo a Venezuela en el año 60, donde lo estaba esperando su padre.
Al llegar a la ciudad herculina, en la carretera pinchó una rueda y perdió el barco, mientras su madre buscaba soluciones para ir hasta Vigo y coger desde ahí el barco que le llevara hasta Venezuela, el fotógrafo Alberto Martí retrató a Antonio y a su hermano esperando esa solución. Ambos hermanos son protagonistas de una fotografía icónica que simboliza el drama de la emigración gallega durante esos años y que ahora está colgada en la pared del Trafalgar, casi al lado de la máquina de música que sigue en el local desde su nacimiento.
Fotografía de Alberto Martí de Antonio y su hermano
Dany se casó con la hija de Antonio y en 2002 vinieron de vacaciones a Santiago y tuvieron la primera toma de contacto con los propietarios del Trafalgar: los primos de la mujer de Antonio. Un año más tarde, en 2003, Dany y Antonio cogieron las riendas del local debido a la jubilación de sus propietarios y con él, la receta de los Tigres Rabiosos.
Dany, comercial en Venezuela, tenía escasa formación en la hostelería, afirma que le "costó mucho", pero "me ayudó muchísimo la hija de los primos, estuvo aquí como tres meses ayudándome a enseñarme todo". Ahora, lo único que echa de menos es "el clima sobre todo, es lo único que me ha costado adaptarme a esta ciudad".
Una receta tan emblemática como secreta
"La dueña creó esa receta y la ajustó, le puso unos ingredientes a mayores" relata Dany sobre la famosa receta de la salsa de los Tigres Rabiosos. "Cuando vine de vacaciones, sin saber que el bar iba a ser mío, mi suegro decía: 'el Tigre es la mejor tapa que hay en Santiago'. Yo tenía que venir todos los días a comerme mi tigre, me encantaba", ahora es él quien la prepara, una receta y unos ingredientes que, a día de hoy, son totalmente secretos.
"La receta es lo importante de este negocio" relata el dueño del local, el mismo encargado de hacer el plato todos los días, "si tengo un viaje le pido a mi suegro un favor un día, pero realmente soy yo quien la elabora".
Todos los días, por la mañana antes de que entren los clientes, Dany prepara esta salsa que acompaña a los mejillones, tal es el secretismo que el dueño revela que, de hacerla por la tarde, "le digo a la cocinera que salga a tomar un café y yo la preparo".
Para quien no le guste el picante puede elegir empanada, o el pulpo, las navajas, las croquetas o hasta tequeños, "vendemos de todo, pero nuestro principal, antes de pedirte la bebida, ya te piden el pincho del tigre".
Comenta Dany que en verano, normalmente a diario, suelen usar "sobre cuarenta kilos de mejillones al día", lo que se traduce en ocho sacos de cinco kilos. "Ha cambiado mucho esto", cuenta el propietario de ambos locales que pasaron de trabajar "mucho más" con estudiantes y poco con turistas, "solo había en julio y agosto" a trabajar "cada vez menos" con estudiantes y "durante todo el año" a peregrinos y turistas". "El peregrino que viene por tres o cuatro días, los cuatro días viene al bar", cuenta Dany.
Con más de cincuenta años de historia, en este local se juntan peregrinos, turistas, vecinos de todas las edades, "veo hasta niños pequeños comiendo tigres"y "los señores jubilados" que van todos los días "con su vino y su tapa de mejillón" para continuar el legado de comerse la tapa más famosa de Santiago.
"Bares como estos quedan muy pocos en Santiago", comenta el propietario que, aunque aún no sabe qué pasará con la famosa y secreta receta de los locales, también sigue el legado en unos locales en los que apenas ha cambiado tras medio siglo de historia.