Pedro en la famosa confitería Gascón de Ferrol

Pedro en la famosa confitería Gascón de Ferrol

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Así es (y así se hace) la Castiñeira, la tarta de Ferrol que se escogió por votación popular

El proceso de creación es largo y laborioso, pero el resultado es una tarta cien por cien artesanal y de muchísima calidad

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En la confitería Gascón, en la Carretera de Castilla de Ferrol, hay varias especialidades: los bombones caseros que elaboran a diario en su obrador, las pastas artesanas de mantequilla, sus croissants y napolitanas de chocolate… pero hay un dulce que eclipsa al resto: la Castiñeira.

Ferrol siempre ha sido una tierra con tradición repostera y sus dulces, un reclamo para locales y turistas. Por eso, en los años noventa, la asociación de pasteleros ferrolanos decidió dar un paso más y organizó un concurso entre las diferentes pastelerías de la zona para escoger, por votación, el dulce que representaría a Ferrol ante el mundo. En las bases de esta convocatoria, a la que se presentaron 32 pastelerías, existían ciertos requisitos, como que tuviese alguna materia prima representativa de la comarca y de Galicia, y que fuese una tarta de viaje, capaz de conservarse varios días, con la idea de que los ferrolanos que vivían fuera pudiesen llevarla consigo y los turistas, regalarla en sus casas.

La ganadora de este dulce concurso fue la confitería Gascón, y a su tarta la llamó "Castiñeira": una tarta de castaña, muy jugosa pese a que, a primera vista, pueda parecer seca, y llena de sabor.

Una tarta de castañas y hojaldre, laboriosa y muy sabrosa

"La tarta lleva mucha elaboración; sin contar con el hojaldre, que también hacemos nosotros, se tarda alrededor de tres horas en hacer cada tarta". Quién nos habla es Pedro, que, junto a su mujer Rosina (la hija del mítico José Rubio Gascón), son la cuarta generación que regenta este icónico negocio ferrolano.

"La confitería la fundó mi bisabuelo en 1904 y pasó por varias localizaciones hasta llegar aquí", nos dice Rosina. Ella y su marido llevan el peso de la tradición con orgullo. Para ellos, la Castiñeira es mucho más que una simple tarta: es un símbolo de Ferrol que implica una gran responsabilidad.

Pedro, que lleva cuarenta años trabajando en la confitería, nos enseña tres moldes que ha preparado para ilustrar visualmente los diferentes pasos que conlleva la receta de la Castiñeira. "Primero forramos los moldes con el hojaldre artesanal, que previamente hemos elaborado. A continuación, añadimos el puré de castañas, de forma que se extienda bien por toda la base, y le incorporamos unos trozos de marrón glacé. Encima, colocamos un bizcocho fino, que también elaboramos, con un almíbar de castaña, y luego el batido de almendra. Lo cocemos en el horno a 180º durante unos 45 minutos".

La Castiñeira

La Castiñeira

Un proceso largo, laborioso y cien por cien artesanal, que da como resultado una tarta de muchísima calidad. Una vez preparada, se pueden diferenciar claramente las distintas capas: el hojaldre, el puré, el marrón glacé, el bizcocho y la almendra. Y, juntas, le aportan al postre un carácter muy especial.

"En temporada alta, en verano o en festivos, podemos vender unas veinte tartas al día, que si multiplicas por un mes son unas cuantas", nos asegura Pedro. Mientras tanto, él sigue elaborando de forma diaria esta mítica tarta de Ferrol, con paciencia y dedicación, y con la convicción de que no solo está haciendo un postre, sino también contribuyendo a mantener y potenciar la tradición repostera de su tierra.