De izquierda a derecha: Jorge, Cholo, Luis Paadín y Alejandro
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La primera vinoteca de A Coruña cumple 31 años: "Entonces no había un sitio donde tomarte un buen vino"
Luis Paadín y Antonio 'Cholo' abrieron en 1995 la Taberna O Carro en los alrededores de Riazor. Sin experiencia en hostelería, pero con una pasión por el vino que hoy continúa la segunda generación
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La Taberna O Carro cumple este 10 de julio 31 años sin dejar pasar la Coca-Cola por su puerta. Tal día como hoy, en 1995, Luis Paadín y Antonio, más conocido como Cholo, abrían las puertas de la primera vinoteca de A Coruña, ubicada en la Rúa María Luisa Durán Marquina. No tenían ni idea de hostelería. Ambos venían de otros sectores, pero había algo de lo que sí sabían: de vinos.
Se conocieron en la infancia. "Primero fuimos amigos, luego cuñados y terminamos siendo socios. Y hasta hoy", cuenta Cholo. Aunque ya están jubilados, no es raro encontrarlos en la taberna, acompañados de una botella del mejor vino y rememorando sus años en O Carro. "Éramos unos kamikazes", ríen. Y, aun así, no les podía haber salido mejor.
"Por aquel entonces no había un sitio donde tomarte un buen vino", recuerdan. Crearon una carta con una selección de cerca de 30 referencias cuando lo habitual en aquella época era pedir "un tinto" o "un blanco". Fueron los primeros en traer Paga de Carraovejas a A Coruña. Por tener, tenían hasta una carta de aguas. "La que más se vendía era la de Emalcsa de grifo", ríe Luis mientras lo cuenta.
Durante todos esos años fueron ellos mismos los que viajaban en busca de los mejores vinos. "Ahora son los distribuidores los que vienen a ofrecerte vino. Por aquel entonces éramos nosotros los que íbamos a buscarlo. Nos convertimos en un referente. Los propios vendedores venían aquí a probar las firmas que teníamos", recuerdan.
Hoy es Jorge, el hijo de Cholo, quien continúa al frente del negocio después de que su padre se jubilara hace dos años. Él ya mamó bar desde bien pequeño. Sus primeras horas extra fueron detrás de la barra. Igual que su primo Alejandro, hijo de Luis. Porque, al fin y al cabo, todo se queda en familia. Alejandro, aunque no continuó en la hostelería, permaneció ligado al mundo del vino. Hoy es sumiller y cofundador, junto a Luis, de la Guía de Vinos y Destilados de Galicia.
A regañadientes, entró la cerveza
Juntos vivieron las mejores épocas del Dépor, las del SuperDépor. Solo entonces sucumbieron a la presión de añadir cerveza a la carta, donde se ha quedado desde entonces. "Me acuerdo de un Dépor-Real Madrid en el que hicimos 4.000 euros en una tarde. Y estamos hablando de hace 25 años", recuerdan.
Aunque reconocen que su clientela más fiel sigue siendo la amante del vino, como ellos. "Somos un referente. Nos conoce mucha gente", cuenta Cholo. Y como para no. Ya no solo es el vino, sino también el trato y el picoteo que lo acompaña: torreznos de Soria, una gran variedad de quesos, pulpo con cachelos, cecina, jamón de bellota o chicharrones.
Algunos de los platos de la Taberna O Carro
En cuanto al nombre, O Carro, la madre de Paadín les regaló poco después de la apertura un carro con más de 150 años de historia que hoy preside el negocio junto al resto de elementos históricos que decoran el local. Porque hasta las paredes cuentan una historia aquí. De hecho, este aparece en el catálogo de carros de Galicia.
Son miles las anécdotas que tienen para contar. Las risas traspasan las paredes al recordar aquellos años en los que este par de amigos se unieron para crear algo único en la ciudad. Y, 31 años después, sigue siendo un lugar especial gracias a Jorge, el hijo de Antonio, que ha sabido mantener vivo el negocio y la tradición.