Jorge y Cristian, dueños de O Xardin de Anceis

Jorge y Cristian, dueños de O Xardin de Anceis Jesús Sánchez

Ofrecido por:

GastroCoruña

El restaurante cerca de A Coruña que conquista por su lubina, sus arroces y su original visión de la cocina gallega

O Xardín de Anceis es un restaurante de Cambre donde la cocina gallega tradicional se reinterpreta con un toque contemporáneo, apostando por el producto, los arroces de la casa, el pescado fresco y los postres caseros

Más sobre GastroCoruña: El secreto de la tortilla del Café-Bar Manila, en A Coruña: "10 o 12 huevos, 1 kilo de patatas y medio chorizo"

Publicada
Actualizada

La historia de O Xardín de Anceis comienza hace unos siete años. Jorge, uno de los socios y chef del restaurante, pasaba con frecuencia por la carretera que conecta Cambre con Carral camino de la fábrica que su hermano tenía en esta última localidad. En uno de esos trayectos se fijó por primera vez en la bonita casa de piedra que hoy ocupa el restaurante. Entonces ya funcionaba como negocio de hostelería y, tras pasar muchas veces por delante, un día decidió parar a comer.

De aquella comida salió con una idea: algún día ese lugar sería suyo. Y así terminó sucediendo. Años después, al volver a hacer el mismo recorrido, encontró el local cerrado y un cartel de “se vende”. No lo dudó: se lanzó a por él. Así nació O Xardín de Anceis.

En esta aventura le acompaña su amigo Cristian, el otro socio y jefe de sala. Ambos se conocieron en la Escuela de Hostelería de Santiago. A diferencia de Jorge, que antes de abrir O Xardín no tenía vínculo con el sector, Cristian procede de una familia de hosteleros. “Yo prácticamente me he criado en esto, en el local que tiene mi familia en Vilalba (Lugo). Es algo que he mamado desde niño”, explica.

Cocina de producto, con una base tradicional, pero con una perspectiva de vanguardia

En O Xardín de Anceis hay un protagonista indiscutible: el producto, algo que Cristian y Jorge repiten con insistencia. “Aquí hacemos pocas florituras; el producto es el que manda”. Y razón no les falta. Pero también conviene añadir un matiz: en este restaurante hay una dosis de vanguardia que no es tan habitual en muchos locales de cocina tradicional de la zona.

Aunque la base sea claramente clásica, en los platos se percibe la mirada contemporánea de Jorge. Aparece, por ejemplo, en unas croquetas que respetan el sabor de siempre, pero incorporan guiños personales como las de “mejillón rabioso”, o en el calamar de potera: elaborado de forma tradicional, pero rebozado con una mezcla de harina de trigo y garbanzo y acompañado de chips de patata de Coristanco y un alioli de kimchi. Tradición, sí, pero entendida desde una mirada más actual.

Uno de los grandes protagonistas de O Xardín de Anceis son los arroces. El más conocido es el meloso con carrillera, todo un clásico de la casa, pero en esta ocasión nos decantamos por el arroz negro con sepia, que resulta igualmente convincente. Se sirve acompañado de pulpo y llega a la mesa en su punto: suelto, sabroso y con un equilibrio de sabor muy bien afinado.

Arroz negro

Arroz negro Jesús Sánchez

Aunque en la carta hay varios cortes de carne muy interesantes para los más carnívoros, nos decidimos por una lubina fresca. Jorge la prepara a la bilbaína y la sirve con verduras de la huerta. El producto, efectivamente, es espectacular y el chef consigue acompañarlo con elementos que potencian y acompañan al pescado sin eclipsarlo lo más mínimo. Un plato redondo.

En el apartado dulce, todos los postres son caseros. Entre los clásicos no faltan la tarta de queso o el coulant de chocolate. Y para quienes prefieran algo diferente, aparecen propuestas como las fresas confitadas con amaretto y espuma de yogur griego o el ‘’Café O Xardín’, con base de galleta empapada en café y crema de orujo.

O Xardín de Anceis es un restaurante pensado para celebrar y darse un homenaje a través de una reinterpretación muy personal de la cocina clásica gallega. Un apunte más: en verano disponen de una terraza donde organizan bodas, bautizos y todo tipo de eventos y que, según nos cuenta Cristian, “la gente se pelea por reservar”.