Alba Lestón, propietaria de La Era Jamonería

Alba Lestón, propietaria de La Era Jamonería Quincemil

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La jamonería de A Coruña que nació por casualidad y ya suma 15 años entre ibéricos

El establecimiento de Ronda de Outeiro mantiene una clientela fiel y algunas tradiciones como servir dos pinchos con cada consumición

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"Si entras a una jamonería y hay dos jamones colgados, no es una jamonería". Es una de esas frases que Alba Lestón lleva años escuchando de su padre y que, de alguna manera, resume la filosofía de La Era Jamonería. Basta entrar en el número 164 de la Ronda de Outeiro, en A Coruña, para entenderla: los jamones y el producto ocupan un lugar protagonista en un negocio familiar que este 2026 cumple 15 años.

Su historia, sin embargo, comenzó casi por casualidad. La hostelería ya estaba muy presente en la familia -los abuelos de Alba se dedicaban al sector y su madre tuvo durante 22 años una tienda de alimentación muy próxima al Burger King de la Ronda de Outeiro-, pero nadie había planeado inicialmente abrir esta jamonería.

El padre de Alba, comercial durante toda su vida, trabajaba entonces con maquinaria para hostelería después de haber estado vinculado a la venta de alimentación y embutidos. Una de sus operaciones fue precisamente para el establecimiento que ocupaba este local. El negocio no salió adelante y fue entonces cuando el propietario le planteó una alternativa: "¿Por qué no lo coges tú, que sabes de embutidos?". Aceptó y en 2011 comenzó una historia que continúa década y media después.

"Fue un poco una oportunidad", recuerda Alba. El proyecto creció y, hace unos seis años, la familia decidió abrir una segunda jamonería en Arteixo.

El chicharrón, uno de los grandes protagonistas

Quince años después, los ibéricos continúan siendo uno de los pilares del establecimiento, aunque la oferta se ha ampliado con piadinas, tostas, ensaladas, tablas, raciones combinadas, quesos, patés y foie, bocadillos fríos y calientes y diferentes especialidades de la tierra.

La propuesta se completa con una selección de vinos de distintas denominaciones, desde Rioja y Ribera del Duero hasta Mencía, Ribeiro o Albariño.

Las tablas y los ibéricos tienen una importante salida, pero si Alba tiene que destacar uno de los productos que más triunfan entre la clientela, aparece rápidamente el chicharrón.

"Hay un combinado por excelencia, que es el de chicharrón. Los chicharrones los vendemos muchísimo", cuenta. Se sirven en diferentes formatos, desde las tostas y las piadinas hasta los combinados.

La Era abre de martes a domingo, de 10:30 a 00:00 horas, con horario continuo y sin cerrar la cocina durante la jornada. Entre semana, la actividad aumenta especialmente desde la tarde y durante la noche, mientras que los fines de semana el movimiento se mantiene durante buena parte del día.

Dos pinchos con cada consumición

Otra de las costumbres que se mantiene desde hace años está directamente relacionada con los pinchos. En La Era no sirven uno con cada bebida, sino dos por consumición. "Además ponemos dos pinchos por consumición y luego, por las tardes, están pasando pinchos, unas croquetas, una tosta caliente, cosas así", explica Alba.

Durante el invierno se suma otro clásico: los callos de los domingos. Hasta ahora esta propuesta se realizaba en el establecimiento de A Coruña, aunque este invierno tienen previsto comenzar a ofrecerla también en la jamonería de Arteixo.

Una clientela de años y trabajadores como de la familia

El producto explica una parte de la trayectoria del negocio, pero Alba considera que detrás de estos 15 años existe una combinación de factores. "Yo creo que es un poco el conjunto de ambiente, producto y servicio", señala.

Parte del público lleva años acudiendo al establecimiento y esa continuidad ha terminado generando una pequeña comunidad alrededor del local. Los clientes se conocen entre ellos y también conocen a un equipo en el que algunos trabajadores acumulan más de una década.

El encargado, José, lleva alrededor de 13 años, mientras que Chus suma aproximadamente una década. "Los empleados son como de la familia", asegura Alba, que destaca la confianza que existe con un equipo capaz de mantener el funcionamiento diario del establecimiento.

Ese carácter familiar también está presente en la gestión. Alba ha ido tomando cada vez más responsabilidades, mientras su madre continúa vinculada al establecimiento de Arteixo y su padre mantiene un papel importante en las compras y la relación con los proveedores después de toda una vida trabajando como comercial.

Un relevo generacional sin perder la esencia

La Era se encuentra ahora en un momento diferente al de aquel 2011. Quince años después de la apertura, la familia afronta progresivamente un cambio generacional y Alba quiere aportar su propia visión al negocio.

No siempre resulta sencillo combinar una forma de trabajar construida durante años con las nuevas necesidades de la hostelería. "Hace 15 años era totalmente diferente, tanto para los trabajadores como para el público. Hay un cambio muy grande y creo que seguimos en ese cambio", reflexiona.

Alba se está formando, entre otros ámbitos, en el mundo del vino con la intención de incorporar novedades y actualizar progresivamente el proyecto. "Quiero darle un aire nuevo, sin perder la esencia", concluye.