Iullia y su hija Oleksandra en su taller de costura en la calle Socorro de A Coruña

Iullia y su hija Oleksandra en su taller de costura en la calle Socorro de A Coruña

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Iuliia, la madre coraje que huyó de la guerra de Ucrania a A Coruña con sus siete hijas: "Nos dieron tres minutos para dejar nuestra casa"

Salió del país con lo puesto, pero acompañada de sus ocho hijos y tres nietos. Se pensaba que sería solo durante una temporada, pero a los dos años de guerra vio que nada iba a mejor y decidió montar su propio negocio en la ciudad que los acogió

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En marzo de 2022, Iuliia Demchenko tuvo que tomar la decisión más importante de su vida. Al principio no pensaban en salir de Ucrania. Nadie imaginaba que la guerra se alargaría ni que llegaría a ser tan dura. Pero, a medida que pasaban las semanas y la ocupación avanzaba, la situación se volvía cada vez más difícil. Fue entonces cuando tomaron la decisión de marcharse.

No había tiempo para dudas. "Nos dieron tres minutos para recogerlo todo y salir de casa", recuerda. Ni maletas, ni nada. Solo la documentación necesaria para poder cruzar la frontera. "En ese momento no piensas en lo material, solo en la vida de tus hijas".

Fuera les esperaba un autobús. Subieron como pudieron: sus ocho hijos —siete chicas y un chico— y sus tres nietos. "Lo peor fue pasar por delante de los soldados rusos con las metralletas. Yo solo pensaba en los niños y en que en cualquier momento podían abrir fuego", cuenta. Pero no podían quedarse. Tenía que ser ese día. Habían acordado una jornada de pausa en medio del caos para que la gente pudiera escapar.

Pero ni siquiera eso garantizaba nada. Varios autobuses salían hacia zonas más seguras, y desde allí cada familia decidía a dónde ir. Ellas iban en los primeros. Los últimos no tuvieron la misma suerte: "No todos llegaron... Podíamos haber sido nosotras".

De ese viaje recuerda, como si fuera ayer, el momento en el que pasaron por delante de la ventana de su casa: "Sentí un dolor muy profundo por si esa sería la última vez que pasaría por ahí".

En ese momento, Iuliia sacó toda su valentía. "Solo pensaba en mis hijos y en huir de ahí", añade, tratando de encontrar las palabras en un idioma que aún le cuesta. Cuando llegaron a Polonia, un amigo que vivía en A Coruña les recomendó venirse. Y eso hicieron.

Cuatro años después, todavía cuesta mirar atrás y ver todo lo que han vivido. "Pensamos que iba a ser algo temporal, que nos íbamos a quedar un mes o dos. Nadie viene con la idea de quedarse, todos queremos volver a nuestras casas, pero fueron pasando los meses y la guerra seguía", señala, en compañía de sus hijas Oleksandra y Anna.

Mientras tanto, la vida se ha ido abriendo paso.

Montaron su propio negocio de la nada

Iuliia nunca ha sabido estar quieta. En Ucrania era costurera. Aquí empezó de nuevo, aunque primero en un taller ajeno. "Mi idioma no es muy bueno, pero tengo mis manos", ríe. Y con eso le bastó.

A los 55 años, y después de toda una vida cosiendo, tomó otra decisión importante: montar su propio taller. Lo hizo en la calle Socorro de A Coruña. Esta vez sin prisas. "Veíamos que la guerra no terminaba y decidimos quedarnos".

Iullia y su hija Oleksandra en su taller de costura en la calle Socorro de A Coruña

Iullia y su hija Oleksandra en su taller de costura en la calle Socorro de A Coruña

Desde hace dos años trabaja allí con su hija Oleksandra. Otra de sus siete hijas también es costurera, "pero tiene hijos pequeños y ahora les está dedicando todo su tiempo a ellos". También está muy orgullosa porque otra va a montar un estudio de fotografía en el centro de A Coruña. Se le iluminan los ojos cuando habla de ellas. Todas han ido rehaciendo su vida con lo que han podido.

"Julia" para las clientas

Quieren agradecer a la ONG Ecos do Sur por ayudarlas en todos sus trámites como autónomas. Cuando llegaron aquí no tenían ni idea de cómo funcionaba todo. Fueron ellos quienes las aconsejaron en cada paso. También pertenecen a la asociación Aga-Ucraina, con sede en A Coruña. "No queremos que la gente se olvide de que todavía seguimos en guerra y que los que están allí necesitan ayuda", recuerdan las hijas.

Pero, además, agradecen mucho a sus clientas el apoyo y el trato recibido. "El idioma me ha costado mucho, pero ellas siempre me han tratado de ayudar y me han ido enseñando", ríe. Además de arreglos, Iuliia, o como la llaman las clientas, "Julia", también hace ropa desde cero. Es lo que verdaderamente le apasiona: desde las prendas más simples hasta trajes y vestidos de novia o de invitada.

De hecho, hace poco contactaron con ellas para confeccionar el vestuario de una serie que se ha rodado en A Coruña. Por el momento no pueden desvelar de cuál se trata, pero para ellas es un orgullo.

Iuliia vive contenta, aunque con la mirada puesta en dos lugares a la vez. Ha conseguido estabilidad, ha levantado un negocio y ha visto cómo sus hijas salen adelante. Pero Ucrania sigue muy presente.

Mientras tanto, sigue cosiendo cada día. Porque, aunque no sabe cuándo acabará la guerra, sí tiene claro algo: pase lo que pase, su familia ya ha aprendido a empezar de nuevo.