Maximiliano Domínguez en A Coruña.

Maximiliano Domínguez en A Coruña. Cedida

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Maximiliano Domínguez regresó a Galicia, desde donde emigró su familia: "Quería reencontrarme con mis raíces"

El uruguayo reside desde hace un par de años en A Coruña, donde ya planea su futuro

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Aunque Maximiliano Domínguez nació en Montevideo, Uruguay, desde que era pequeño Galicia estuvo muy presente en su vida. Su abuelo emigró desde el pueblo de Chenlo, en O Porriño, a este país del sur de América en los años 20 del siglo pasado. Unos años después, tras él fueron también su abuela, su padre y su tío, que acabaron haciendo su vida y formando sus familias en Uruguay.

Hace un par de años, Maximiliano, que ahora tiene 34, tomó la decisión de regresar a la tierra de donde procede parte de su familia.

"Tenía ganas de venirme a vivir a Galicia para reencontrarme con las raíces de mi familia. Siempre estaba dudando pero se presentó esta oportunidad y me anoté", comenta al teléfono.

Maximiliano vino gracias a una beca que le permitió cursar un máster de psicología aplicada en la Universidade da Coruña. Él es uno de los casi 50.000 gallegos que regresaron aquí entre 2018 y 2024 y, como él, de las cerca de 529.000 personas gallegas que residen en el exterior, el 73% ha nacido en el extranjero.

Pese a haber nacido en Uruguay, Maximiliano cuenta con la doble nacionalidad y, en España, está inscrito en Pontevedra, cerca del pueblo de su familia, a donde no dudó en acudir una vez estuvo instalado en tierras gallegas.

Pasado y futuro gallego

"No me quedaba familia aquí, solo una tía lejana a la que vi. Pero sí queda la casa", explica, recordando la primera vez que visitó Chenlo. "Fue muy muy lindo. Primero fui solo y fue muy gratificante. Empecé a caminar y a pensar "yo vengo de acá" y a reconocer cosas que se me hacían familiares. Fui en verano y había bastante gente y muchos se acordaban de mi familia y me contaron cuentos, aunque uno nunca sabe si es verdad o no", cuenta entre risas.

Maximiliano aprovechó para visitar el cementerio, donde vio muchas tumbas con el apellido de su familia: Domínguez. "A uno se le pone la piel de gallina, pero esa parte es muy linda", añade.

En una segunda ocasión, este gallego-uruguayo viajó a Chenlo en compañía de su padre. "Él vivió un tiempo ahí. Si bien era pequeño, se acordaba de algunas cosas y mi tío que también vivió ahí nos contó historias sobre algunos lugares", explica.

Entre las historias que fueron pasando de generación en generación en la familia están los recuerdos del ganado y de los cultivos y también cómo "había que ir hasta Porriño muchas veces a conseguir las cosas e iban caminando, aunque yo el recorrido lo hice en auto", cuenta.

Ante unos ojos soy inmigrante, pero como retornado tuve un montón de facilidades frente a otras realidades que son más duras y distintas

Maximiliano Domínguez, gallego retornado de Uruguay

Pero no solo las historias se fueron transmitiendo en la familia de Maximiliano. "La comida y las tradiciones también estuvieron presentes. Yo no conocí a mi abuelo, pero mi padre me hablaba de su panadería y cómo el pan era algo central en la casa. También me contaba de las pandereteiras y de cómo mataban a los chanchos para hacer chorizo y las carnes. Siempre estaba muy muy presente y es algo que me quedó en la cabeza".

Por eso, cuando vio la oportunidad de mudarse a Galicia, no dudó.

Ahora, sus planes de futuro pasan por quedarse aquí. "Ahí capaz vino lo difícil", reconoce respecto a la decisión. "Hasta ahora fue todo muy lindo. Ante unos ojos soy inmigrante, pero como retornado tuve un montón de facilidades frente a otras realidades que son más duras y distintas. Uno siempre tiene que rendir, pero el retorno fue fácil", explica señalando las herramientas que pone a su disposición la Xunta de Galicia y que "siempre te hacen dudar un poco menos".

Así, pese a las dificultades que son frecuentes a la hora de buscar trabajo, Maximiliano tiene claro que se quedará en A Coruña, de la que destaca la calidad de vida y también el sistema sanitario: "Tuve unos inconvenientes y me han atendido espectacular en el CHUAC. Eso también son cosas que pesan. Uruguay es un país maravilloso con muchísimas oportunidades, pero cuando uno viene aquí a veces se encuentra otras cosas que también hacen la calidad de vida, que es fundamental".

Además, "aquí el salario te rinde. Aunque ganes poco, con ajustes se puede vivir", añade, antes de citar otras ventajas como la animada vida en los bares o el precio en los restaurantes.

"Algo que tiene lindo Galicia es que, si bien no tiene grandes ciudades, eso también da cierta calidez. Estuve en otros lados de España en los que no viviría ni loco. Para mí Galicia tiene ese plus de gente y de ciudades pequeñas que te hacen sentir bien recibido", destaca.

Nuevas amistades

Aparte de los gallegos, Maximiliano también cuenta con una red de apoyo de otras personas que, como él, decidieron reencontrarse con sus raíces gallegas y mudarse aquí.

A través de la delegación de la Xunta de Uruguay y grupos como la Asociación Jóvenes Emigrantes en Galicia (AJERGA) desde el primer momento ha estado en contacto con otras personas en su misma situación tanto de Uruguay como de otras partes de Latinoamérica con los que "ya tenés un primer contacto y se genera esa cercanía. Ahora incluso somos un grupo de amigos y amigas que nos hemos quedado y estamos en contacto".

La migración no te cambia la vida de un día para otro, hay que pelearla

Maximiliano Domínguez, gallego retornado de Uruguay

La AJERGA, que para Maximiliano cumple un "rol fundamental", organiza de manera habitual actividades culturales y viajes para conocer de primera mano la tradición y la cultura gallega y su gastronomía.

También sirve de red de apoyo para los gallegos retornados, con quien Maximiliano colabora haciendo uso de sus conocimientos como psicólogo.

"Yo trabajo en la acogida emocional. Muchas veces uno viene con la idea de que emigrar va a ser todo fantástico y maravilloso y no es tan así, así que echo una mano en el área de psicología para hacer esto lo más ameno que se pueda", explica.

Tras haber vivido esta experiencia en primera persona, el uruguayo tiene varios consejos: "Yo creo que siempre está bueno que se animen a venir y a vivir la experiencia, siempre con objetivos cortos para decidir si quedarse o no. Hay que tener en cuenta el clima, recordar que la lluvia es solo un momento, y tener gente con la que relacionarse".

Por este motivo, remarca que "es una experiencia y no hay nada que perder. Si uno viene y se arrepiente y quiere volver, queda la anécdota. Y si uno viene y conoce un estilo nuevo de vida y un lugar maravilloso para vivir, como me pasó a mí, que vengan para acá".

Maximiliano también recuerda que "la migración no te cambia la vida de un día para otro, hay que pelearla". Por eso, él la seguirá peleando para vivir en la tierra de la que un día tuvo que emigrar su propia familia.