Imagen de Marathon Inferior vestida de naranja.
El gran fichaje del Dépor
El expresidente del Deportivo, Augusto César Lendoiro, reflexiona sobre los últimos temas de actualidad del club
Mi felicitación al presidente Escotet, por ese cierre de mercado. Sin duda ha sido el mejor desde hace muchos años, y, por lo tanto, si cuando las cosas están mal hechas las críticas se dirigen al máximo dirigente, cuando se hacen bien los aplausos deben ir en la misma dirección.
El balance que ofrece el Deportivo parece muy positivo.
Entre las diez llegadas ha adquirido la propiedad de futbolistas como Aubameyang, Leo Román y Adama Traoré, y ha logrado las cesiones de Casadó, Giménez y Angeliño. Si a todas las incorporaciones, le sumamos que mantenemos a Yeremay, Mella, Soriano y demás titulares del ascenso, estaremos de acuerdo en que el nivel de la plantilla ha mejorado mucho.
A la vista de que el Dépor se ha convertido en uno de los grandes animadores del mercado, la afición está ilusionada con que aspiremos a algo más que mantener la categoría. Será muy interesante conocer los datos de LaLiga sobre nuestro límite salarial. A ojo diría que se debe encontrar entre los diez que encabezan esa clasificación virtual. Una posición que acerca el club a Europa, gracias al incremento de los derechos televisivos, a la ampliación de capital, al préstamo del fondo CVC y a la situación económica de la entidad.
El resultado de las incorporaciones se verá en su momento. Estoy seguro que muchas se confirmarán como grandes refuerzos, pero, a pesar de la trascendencia de estas llegadas para el futuro del club, ninguna de ellas será el gran "fichaje".
El gran "fichaje" no estaba entre los que llegaban o no se iban
El refuerzo que va a consolidar al Deportivo en la élite del fútbol español, llegó dos días antes del final del mercado. El gran "fichaje" no era ni uno de los que llegaban, ni uno de los que no se iban. El mejor refuerzo que podía fichar el Dépor, lo "fichó". Se trataba de cerrar el acuerdo con los que nunca fallan, con los que están siempre, con el ALMA DE RIAZOR.
El abrazo con los colectivos de General, si es sincero, no sólo dará muchos puntos —que no es poco—, sino que transmitirá la unión real de todo el deportivismo. Algo que no se puede perder nunca.
Lo decían a gritos las imágenes del siempre discreto Antonio Hidalgo. Estaba como loco. Él sí sabía lo que representaba para el equipo la comunión de la grada con el césped. Por eso celebraba, fuera de sí, el primer gol al Valencia. Parecía como si acabase de ganar un título, cuando la realidad era que se jugaba ¡el minuto 12! del encuentro de la tercera jornada de Liga. Sus carreras por la banda y sus espectaculares saltos festejando con la tribuna, reducían a juegos de niños las correrías del profe de Castrofeito.
Vuelve el amor entre la propiedad y el sentimiento
Y es que todos nos emocionamos en el minuto 12. Tengo que reconocer que nunca había presenciado —por televisión te ponía los pelos de punta— una reacción tan espectacular. Era como si la afición pretendiese recuperar el tiempo perdido ante el Elche.
El minuto 12 fue mágico. La grada de General volvió a ser el "Alma de Riazor", cosa normal, pero, al mismo tiempo, se produjo el milagro de que fue seguida por todo el estadio. Incluso se sumaba a la fiesta la siempre silenciosa tribuna.
Todos los asistentes de pie, como si de 30.000 ultras se tratase, lanzaron el córner contra el Valencia. El resto lo hizo el perfecto engranaje de la afición y el equipo, y hasta Tárrega, con su gol, se quiso sumar al éxtasis de los deportivistas.
Estábamos ante la versión épica, y más pasional, del "olvidemos nuestro enfado y volvamos al amor", de la Marie Laforet de mi juventud.
Esperemos que no se vuelva a producir un choque del tren de la propiedad y del tren del sentimiento blanquiazul, porque se ha estado muy cerca de provocar el fatal descarrilamiento del deportivismo. Miremos con ilusión al futuro y convirtamos, entre todos, esos trenes de cercanías en uno de alta velocidad que nos lleve de nuevo a Europa.