Ana José Varela

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Ana José Varela, primera mujer directora financiera de la OCDE: "Galicia sigue siendo mi referencia y mi raíz"

La directiva, que nació en el municipio lucense de Bóveda, considera que "venir de una pequeña localidad no tiene por qué reducir las ambiciones" y ve que todavía quedan "barreras invisibles" para lograr la igualdad real entre hombres y mujeres en los puestos de dirección

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Ana José Varela González (Lugo) ha construido una de las carreras internacionales más brillantes de la gestión financiera española. Primera mujer en ocupar la Dirección Financiera de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), su trayectoria la ha llevado a desempeñar puestos de máxima responsabilidad en sectores como la consultoría, la banca, los seguros, la tecnología, la biomedicina y los organismos multilaterales.

Ese recorrido de excelencia le ha valido el Premio Internacional de la XXXV edición de los galardones de FEDEPE (Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias), un reconocimiento que distingue no solo su liderazgo, sino también su capacidad para abrir camino a otras mujeres.

¿Qué significa recibir este Premio Internacional FEDEPE después de una trayectoria tan vinculada a organismos y empresas globales?

Me siento muy honrada, emocionada, agradecida y feliz. Los premios siempre hacen ilusión y éste es para mí muy especial. Primero, porque es un premio que se viene otorgando desde hace más de 35 años y que han recibido personalidades a las que he admirado en mi carrera. Además es un honor compartir el premio con personalidades tan destacadas, como las que me acompañaron . Para mí, la ilusión y el agradecimiento son enormes.

El jurado destaca tu capacidad para abrir camino a otras mujeres. ¿Es esa una de las facetas de las que se siente más orgullosa?

Creo en el valor de la generosidad, especialmente en un entorno profesional, porque nadie avanza completamente solo. Todos nos beneficiamos, de una forma u otra, de personas que nos orientaron, nos abrieron puertas o nos ayudaron a entender mejor el camino.

Por eso, en la medida de mis posibilidades, trato de ser generosa con las generaciones más jóvenes, y muy particularmente con las mujeres. Si mi experiencia puede servir para acompañar, aconsejar o facilitar oportunidades, para mí eso tiene mucho sentido y además resulta muy gratificante.

Este premio se suma a la reciente distinción como Embajadora Honoraria de la Marca España. Una gran responsabilidad.

Sí, es una gran responsabilidad. Cuando recibes una distinción de este tipo, eres muy consciente de que tu actuación ya no te representa solo a ti. En cierta manera, también representas a otros colectivos: a las mujeres que han abierto camino y a las que vienen detrás, a los profesionales españoles que desarrollan su carrera fuera de España, y, por supuesto, a un colectivo de tanto prestigio como el de los Embajadores Honorarios de la Marca España.

Por eso lo vivo con mucho orgullo, pero también con mucha responsabilidad. Supone intentar estar a la altura de lo que esa distinción representa: una imagen de España basada en el talento, el compromiso, la excelencia y la capacidad de aportar valor en el ámbito internacional.

Naciste en Bóveda, en Lugo. ¿Qué huella han dejado tus orígenes gallegos en su forma de entender el trabajo y el liderazgo?

La forma que cada persona tiene de entender el trabajo y el liderazgo es, al final, el resultado de muchas cosas: las experiencias vividas, los ejemplos recibidos, el entorno en el que uno crece y, por supuesto, también las características personales.

Dicho esto, sí creo que hay algunos rasgos que podría definir como muy gallegos y que han influido en mi manera de trabajar: la ética del esfuerzo, la prudencia, la discreción, la constancia y el pragmatismo. También esa cierta ambigüedad estratégica, muy gallega, que a veces permite no cerrar puertas demasiado pronto y mantener las opciones abiertas.

Son cualidades que en el ámbito internacional son enormemente valiosas. En entornos complejos, donde hay que escuchar mucho, construir consensos y avanzar con sensibilidad política, la prudencia, la constancia y el pragmatismo son herramientas de liderazgo muy útiles.

Después de tantos años fuera, ¿ mantienes viva tu conexión con Galicia?

Por supuesto. Galicia sigue siendo mi referencia y mi raíz: allí están mi familia, mis amigos de siempre y una parte esencial de mi vida. Vuelvo siempre que puedo, en Navidad, en verano (qué mejor lugar para el verano que las Rías o la sombra de un castaño?) y cada seis u ocho semanas. Sigo la actualidad de España y Galicia diariamente y también mantengo una conexión activa colaborando con universidades, centros de formación y entidades como el Foro Económico de Galicia o Executivas de Galicia. Me siento gallega y ejerzo de gallega, incluso desde la distancia.

Cuando vuelves a Galicia, ¿qué es lo primero que haces o a qué lugares te gusta regresar?

Lo primero es siempre la familia. Antes que cualquier lugar o plan, lo más importante para mí es ver a mi madre. Después, me gusta volver a Lugo, reencontrarme con amigos de toda la vida y recuperar esa sensación de cercanía que solo se tiene con las personas y los lugares que forman parte de la propia historia.

No tengo un circuito fijo: a veces basta con pasear por lugares conocidos, conversar sin prisa o acercarme a la costa y sentir el mar cerca. Son gestos sencillos, pero para mí tienen un enorme valor emocional.

Si pudieras darle un consejo a una joven de una pequeña localidad gallega que sueña con una carrera internacional, ¿cuál sería?

Aunque dar consejos siempre me parece osado, quizá le diría que no se ponga límites demasiado pronto. Venir de una pequeña localidad no tiene por qué reducir las ambiciones ni las posibilidades. Hoy el mundo es mucho más fácil de abordar desde cualquier sitio: la información circula muy rápidamente, el conocimiento está mucho más accesible y todos tenemos, si sabemos aprovecharlo, más oportunidades para aprender, conectar y entender otras realidades.

Por eso creo que lo importante es prepararse bien para que, cuando surjan las circunstancias adecuadas, una pueda reconocerlas y aprovecharlas. Leer, alimentar una curiosidad intelectual sana, aprender de profesores y compañeros, viajar cuando sea posible, participar en intercambios, conferencias y conversaciones que abran la mirada: todo eso ayuda a entender mejor el mundo y a adaptarse a contextos distintos.

Al mismo tiempo, en un mundo en el que hay una competencia constante y feroz por nuestra atención, les diría que sean muy cuidadosas con aquello a lo que deciden dedicar tiempo y energía. La atención es uno de los recursos más valiosos para construir una trayectoria sólida. Y, junto a ello, actuar siempre en conciencia, con ética, y cultivar un interés genuino y desinteresado por los demás. Esa combinación de ambición, preparación, criterio y valores puede abrir muchos caminos.

"Intento concentrarme en lo importante: ejercer la función con rigor, tomar buenas decisiones, consolidar equipos sólidos y demostrar, con hechos, la contribución al trabajo de la organización"

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¿Qué sentiste al convertirte en la primera mujer directora financiera de la OCDE?

Me enteré de que era la primera mujer en la Dirección Financiera de la OCDE de casualidad en una comida al poco de llegar. Lo asumí con naturalidad, pero también con mucha responsabilidad y entusiasmo. Ser la primera mujer directora financiera de la OCDE es, evidentemente, algo significativo, pero para mí lo esencial siempre ha sido hacer bien mi trabajo, estar a la altura de la confianza recibida y contribuir al buen funcionamiento de la Organización. Intento concentrarme en lo importante: ejercer la función con rigor, tomar buenas decisiones, consolidar equipos sólidos y demostrar, con hechos, la contribución al trabajo de la organización.

¿Has sentido en algún momento el peso de ser la primera en ocupar determinados cargos?

Es cierto que en muchas ocasiones he sido la primera mujer y la persona más joven, aunque esto último cada vez me sucede menos. Y afronto mi trabajo con responsabilidad y mucha ilusión poniendo todo mi esfuerzo en hacer las cosas bien y lograr que los equipos funcionen. Es verdad que, cuando eres la primera o la única mujer en un determinado cargo, tu trabajo puede generar más atención y tener más repercusión. Al mismo tiempo, también sueles estar sometida a un escrutinio más detallado. Ello implica una mayor responsabilidad y ser consciente de ello obliga a esforzarse más.

¿Alguna vez sentiste el síndrome del impostor o pensaste que no estabas preparada para un reto?

Creo que toda persona sensata y responsable siente dudas en algún momento. Cuando cambias de trabajo, de entorno o de nivel de responsabilidad, es normal preguntarse —y a mí también me ha ocurrido— si cuentas con toda la experiencia necesaria desde el primer día.

En mi caso, lo que mejor me ha funcionado es apoyarme en los expertos del equipo, dedicar tiempo a profundizar en los temas clave y buscar feedback desde el principio. Con los años he aprendido que la duda inicial no significa necesariamente que no estés preparada; muchas veces indica simplemente que el reto es exigente y que lo estás tomando con la seriedad que merece.

Y, en general, estar dispuesta a aprender rápido, escuchar bien y rodearte de personas competentes puede ser más valioso que pretender saberlo todo de antemano.

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¿Qué barreras invisibles siguen encontrando las mujeres en los espacios de decisión internacional?

Creo que como dice, persisten algunas barreras invisibles pero muy reales. La OCDE insiste en que, más allá de las reglas formales, persisten normas sociales, estereotipos y sesgos implícitos que siguen condicionando quién accede —y cómo— a los espacios de decisión.

Esto se traduce muchas veces en dinámicas muy sutiles: redes informales de poder en las que las mujeres están menos presentes y por tanto ven reducido su acceso a oportunidades estratégicas.

A eso se añade que las desigualdades fuera del trabajo —como el desequilibrio respecto a las responsabilidades familiares— siguen influyendo en trayectorias profesionales.

A mi modo de ver el reto hoy es cambiar las reglas no escritas que siguen marcando quién tiene realmente voz en la toma de decisiones.

"Aunque las barreras formales han disminuido, siguen existiendo algunos sesgos implícitos y normas sociales que hacen que, en muchos casos, las mujeres tengan que demostrar más para ser consideradas igual de competentes"

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¿Crees que las mujeres siguen teniendo que demostrar más que los hombres para llegar a determinados puestos?

Se ha avanzado mucho pero aún persisten retos. Aunque las barreras formales han disminuido, siguen existiendo algunos sesgos implícitos y normas sociales que hacen que, en muchos casos, las mujeres tengan que demostrar más para ser consideradas igual de competentes.

En la práctica, esto se traduce en trayectorias más exigentes: más pruebas, menos margen de error, más escrutinio, y, a menudo, menos acceso, como decía, a redes informales dentro de las organizaciones.

Creo que hemos progresado mucho, quizás en muchos casos el reto sea consolidar los avances.

¿Qué medidas son todavía necesarias para alcanzar una igualdad real en los puestos de dirección?

Creo que hemos avanzado, aunque, como decía quedan retos. En mi experiencia, una vez abierta la puerta es necesario asegurarse de que todos puedan recorrer todo el camino hacia la dirección en igualdad de condiciones. Eso puede pasar por cambios más profundos: una mejor conciliación, una distribución más equilibrada de las responsabilidades familiares o culturas organizativas más inclusivas.

En el fondo, la igualdad en la dirección no es solo una cuestión de justicia, es una cuestión de aprovechar todo el talento disponible. Y ahí todavía tenemos margen de mejora

¿Has tenido referentes femeninos que hayan influido especialmente en su trayectoria? ¿Cuál?

Para mí han sido muy importantes mi familia (particularmente mis padres y mi hermana) maestros y profesores. Su guía, ejemplo y aliento han sido determinantes. Y también personas, (tanto hombres como mujeres), con las que he coincidido y que en el momento clave han tenido la palabra justa para orientar decisiones, animarme o simplemente aconsejarme. Más que un (o una) referente especifico, creo que ha habido personas que se han cruzado en mi vida en diferentes momentos y que me han servido de inspiración en aspectos concretos que, en la medida de mis posibilidades, he tratado de replicar.