Sofía Toro, en el Foro Mujeres Referentes
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Sofía Toro, la campeona olímpica que ahora quiere enganchar a Galicia al deporte: "Mi vida cambió mucho tras la medalla de oro"
La exmedaliista olímpica de vela en los Juegos de Londres 2012 pone en valor el trabajo constante de los deportistas que, como ella, alcanzaron la cima. Hoy, 14 años después, destaca que "lo importante no son los resultados, sino disfrutar del camino en el deporte". Un deporte, la vela, a la que llegó por herencia familia y que espera dejar también a su hijo
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Londres 2012, un lugar y un año que quedará siempre en la memoría de Sofía Toro. Con tan solo 21 años, esta coruñesa hizo historia al ganar el oro olímpico en vela, en la clase Elliott 6m (match race por equipos), junto a Támara Echegoyen y Ángela Pumariega.
Fue, además, el primer oro olímpico de una deportista coruñesa y la primera medalla de oro del deporte gallego femenino en unos Juegos Olímpicos. Así que ese oro sin duda marcó un antes y un después no solo en la carrera deportiva de Sofía, sino en el deporte de A Coruña y Galicia.
Hoy, 14 años después de ese oro, Sofía Toro es ya es un nombre propio del deporte gallego y una figura en la que muchas jóvenes se pueden ver reflejadas.
Su amor por la vela le vino de famili y esa mimsa herencia es la espera poder dejarle a su hijo. Charlamos con esta medallista olímpica, quien ama el deporte. Un amor que, ahora, desde su faceta como gerente en el Cluster gallego del Deportes, quiere trasladar a los gallegos. El deporte es salud.
¿Qué te viene a la mente cuando piensas en aquella medalla olímpica de Londres 2012?
Cada vez que me acuerdo, se me ilumina la cara y noto una emoción muy bonita, que es recordar a todos mis familiares que estaban allí, al equipo y todo lo contenta que se puso la gente y cómo lo celebramos todos allí.
Han pasado ya varios años, ¿cómo dirías que aquella experiencia marcó tu vida tanto dentro como fuera del deporte?
La verdad es que mi vida cambió mucho a partir de ahí. Yo, cuando fui a los Juegos, era bastante joven, tenía 21 años. Cuando me preparaba para los Juegos Olímpicos pensaba que participar ya era algo muy grande. Incluso antes hay pasos que ya sientes como muy importantes: primero formar parte del equipo olímpico, luego lograr la clasificación. Ahí piensas: “Conozco a muy poca gente a mi alrededor que lo haya hecho”.
Piensas que es algo muy especial, tu familia lo vive con muchísima emoción y sientes que todo eso va a quedar para siempre. Y luego, cuando fuimos a los Juegos y nos salió tan bien y ganamos, ahí sí que fue un vuelco enorme, porque de repente ya no solo eres olímpica, eres campeona olímpica, y al principio ni siquiera sabes cómo decirlo, no te lo crees.
La verdad es que, en el mundo del deporte, mi situación fue un poco atípica. Uno podría pensar que, a partir de ahí, todo son facilidades si sigues compitiendo, como era mi caso, que sí quería seguir. Pero no fue así, porque mi categoría dejó de ser olímpica. Entonces tuve que empezar de cero en otra clase, lo que supuso unos años de mucho aprendizaje, con un equipo nuevo, un barco nuevo y casi sin apoyos.
Yo siempre me imaginaba que un campeón olímpico, después de ser campeón olímpico, iba a tener la vida resuelta, al menos para seguir compitiendo unos años más, por lo menos hasta los siguientes Juegos. Y yo pude seguir compitiendo más tiempo, pero a base de currármelo mucho, de seguir intentando buscar apoyos y trabajando muchísimo.
Y de ese escenario de una dificultad, digamos, añadida, ¿qué momentos o personas fueron claves para ayudarte a seguir luchando?
Sí, desde luego. La primera, mi familia y mi entorno más cercano, que siempre me apoyaron, que me animaron a seguir y siempre me dieron todas las facilidades para seguir. Y luego, en el camino de la vida deportiva te vas encontrando con compañeros, con entrenadores, con gente que te marca y hay veces que parece una tontería, pero alguien te animó a participar en esa regata y ahí conseguiste algo, ¿sabes?
A veces pasan esas casualidades en el mundo del deporte que muchas veces, por aprovechar oportunidades, consigues. Y yo no sabría decirte a alguien, una persona así especial, no querría… O sea, sí a mi familia y a mi entorno. Pero en el mundo de la vela sí que he tenido amigos y compañeros que me han ayudado a seguir creciendo y eso, al final, es también con lo que te quedas muchas veces, porque muchas veces trabajas con un objetivo y luego, si el objetivo no llega, no te vienes abajo, ¿sabes?
Sin embargo, si vas disfrutando del camino, de los compañeros, de los entrenamientos, los entrenadores y todo, disfrutas más, desde luego.
¿Cómo recuerdas esa decisión de retirarte? ¿Fue una decisión difícil o natural?
A ver, mi caso fue bastante natural. Yo después de los Juegos me pasé a otra categoría, que era el 470, y estuve compitiendo en ella desde 2013 hasta 2019. En 2018 hice mi último Mundial.
En ese momento, estaba navegando con Ángela Pumariega, que había navegado con ella en los Juegos de Londres, y teníamos un equipo bastante fuerte, estábamos dentro del equipo olímpico, estábamos muy bien. Al final de la temporada, Ángela se lesionó, fuimos al Mundial con Ángela lesionada, hicimos lo que pudimos. La situación para el año siguiente iba a convertirse en otra dificultad más. Y en ese momento, la verdad es que ninguna de las dos nos apetecía superar esa barrera.
En ese momento, decidimos que no era el momento de seguir. No formar parte del equipo significa tener que pagarte tú el entrenador, pagarte los desplazamientos a todas las regatas. El Mundial del año siguiente era en Japón, con lo cual iba a ser una inversión muy grande. Los entrenamientos del equipo español iban a pasarse a hacer en Canarias. Nosotras, desplazarnos a Canarias todo el invierno, nos iba a suponer un gasto importante. El deporte de la vela es un deporte caro, ya el material, si no tienes el apoyo de la federación, es muy difícil mantenerte.
Por todo ello, la verdad es que dije: “Igual es el momento de terminar un máster que estaba haciendo, hacer las prácticas y pasar un tiempo, una temporada en casa”. Y a partir de ahí luego me dediqué a buscar trabajo y empecé a trabajar en la UCAM. Y fue bastante natural y lo llevé bastante bien, pero hay otros compañeros que no tienen esa suerte.
Hablando un poco de futuro, hablemos de esas nuevas generaciones de regatistas gallegas. ¿Cómo las ves? ¿Cómo ves el panorama en estos momentos?
Con bastante proyección. Ahora hay muchas más chicas navegando y eso lo veo muy bien.
¿Has notado que el papel de la mujer en el deporte ha cambiado en estos últimos años?
Sí, sin duda. Yo cuando estaba en vela infantil, que es categoría que hay hasta los 15 años, era la única niña del equipo gallego. En mi club sí que había niñas, pero muchas a lo mejor estaban al principio, pero luego, una vez que quieres competir y quieres mejorar, no había tantas, había más bien chicos. Y ahora cada vez hay más chicas. La verdad que sí que se ha notado muchísimo.
¿Cómo descubriste la vela y con qué edad?
Yo descubrí la vela desde muy pequeña porque en mi casa, la familia de mi madre, mi abuelo navegaba cuando era joven. Yo no conocí a mi abuelo, pero sí que me contaron que mi abuelo y mi abuela navegaban juntos y había visto alguna foto. Los hermanos de mi madre, y mi madre incluida, pasaron por la escuela de vela del Náutico de Coruña. Casi todos mis primos en algún momento probaron la vela, pero a ninguno le gustó; algunos tuvieron algo más, pero ninguno se dedicó a competir,
Y mis padres, cuando éramos pequeños, nos apuntaron a muchos deportes y a uno de los que apuntaron primero a mi hermano fue a vela. Le gustó, entonces yo empecé a conocer la vela porque iba a buscar a mi hermano al club a navegar y me subían por ahí a los barcos cuando era muy pequeña, en tierra. Y a mi padre le gustaba mucho navegar también. Ademñas, el hermano más pequeño de mi madre era el que más le gustaba hacer regatas de todos mis tíos. Y ese nos transmitió mucho amor por las regatas.
Hablábamos antes de esas nuevas generaciones. Bueno, tú eres un referente, ¿no?, para esas nuevas generaciones. Supongo que será una gran responsabilidad.
Sí, pero tampoco me lo tomo muy así. Yo agradezco, o sea, yo creo que sí, que sobre todo las niñas de mi club y las niñas y los niños de mi club y de Galicia saben, otros ya no lo saben porque ya pasaron unos cuantos años, que somos las únicas campeonas olímpicas gallegas y el resto que conseguimos. Sé que en mi club muchas veces les ponen las regatas de Londres cuando no hay viento o cuando hay viento y no pueden salir. A veces ponen en la tele, en YouTube, la regata y los niños la ven.
Y la verdad es que es muy bonito que otros se fijen en tus éxitos. Luego yo no me siento muy presionada a ser un referente o un ejemplo a seguir. Si ellos pueden ver en mí que con trabajo se pueden conseguir resultados y que pueden salir las cosas, se lo agradezco.
Después de tu experiencia, ¿qué mensaje le darías a esas niñas y niños y jóvenes?
A ver, yo les diría que practicaran el deporte que más les gusta, que hicieran mucho deporte y que intentaran mantener hábitos saludables y práctica de actividad física durante toda su vida. Que luego, si les gusta competir, genial, que se esfuercen, que intenten ser mejores y que, si se combina que te gusta competir, se te da bien y tienes un buen entorno que te ayuda a competir, es posible que consigas grandes éxitos y que, sobre todo, disfruten del camino, que disfrutar del deporte es algo con lo que te quedas al final, no son los resultados, sino la experiencia que te dio disfrutar de la vela o de cualquier deporte que practiques.
Uno es deportista para siempre, quiero decir, ¿qué tipo de deporte o actividad sigues practicando?
Ojalá (risas). Eso de que un deportista para siempre deberíamos aplicarlo. Yo desde el clúster ahora estamos súper enfocados en que todo el mundo practique deporte y que tengas la edad que tengas, sea cual sea tu situación, encuentres un momento en tu rutina para realizar deporte. Y ese es el mensaje que quiero transmitir, desde luego. Pero la realidad es que últimamente he pasado por diferentes épocas, he sido madre hace dos años. Ahora intento hacer algo de gimnasio y mantenerme así un poco en forma, pero sí que tengo que empezar a sacar más tiempo para disfrutar más del deporte, porque la verdad es que me gusta mucho
Hice algunas regatas el año pasado, me lo pasé muy bien y sí que me quiero volver a enganchar. También, antes de ser madre, hacía carreras de estas populares, hice la media maratón de Coruña y estaban los circuitos así de Coruña. Me gustaba mucho. Poco a poco espero volver a mi nivel medio de estado de forma. Y ahora sí que lo que intento es hacer algo de fuerza por lo menos tres días a la semana para, por lo menos por salud, estar más o menos bien.
Precisamente, ahora que eres gerente del clúster del deporte galego, ¿cómo llegas a asumir este cargo y cuál es la misión?
Yo llegué al clúster, estaba trabajando en Murcia, en la Facultad del Deporte, en la UCAM, era profesora del Grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que es lo que era INEF, y estaba allí trabajando a jornada completa, dando muchas clases, muchas asignaturas y la verdad es que estaba completamente instalada. Y un día me llamó la junta directiva que estaba en ese momento y contaron un poco el proyecto. Al principio, la verdad es que no los conocía.
No me contaron mucho por teléfono, pero era cerca de unas vacaciones. Cuando vine a Galicia, ya me reuní con ellos, me contaron más el proyecto y la verdad es que me pareció un proyecto muy interesante para mí. Yo estaba en Murcia muy contenta, pero al final tenía aquí toda mi familia y mi idea era volver, no tenía expectativas de quedarme a vivir en Murcia para siempre. Y entonces me pareció una muy buena oportunidad laboral y decidí venir.
Al principio fue abrumador todo lo que me tuve que enfrentar porque no había dirigido nunca una entidad como esta. Al principio era pequeña, pero hemos ido creciendo y estoy muy contenta con la oportunidad que me dieron y con el trabajo que estamos haciendo. El objetivo del clúster es intentar representar al sector del deporte en Galicia, que hay muchos clústeres a nivel de Galicia y no existía el del deporte. Entonces, intentar que se reconozca más al sector a nivel económico y lo que supone para el PIB de Galicia.
Y luego sí que tenemos también un objetivo social: lograr que dos millones de gallegos practiquen deporte. Y es un objetivo que hemos marcado y que queremos que sea un poco el proyecto de deporte.
¿Y cómo avanza?
Ahora mismo, a nivel de Galicia, tenemos un cambio bastante importante con la Xunta, hay un nuevo secretario para Deporte y estamos viendo en qué cosas podemos colaborar. Nosotros sí que creemos que, desde que estamos como clúster, ya solo por el hecho de que haya un clúster, se nota que empieza a haber mucho más movimiento en el sector.
El clúster ha crecido mucho. Ahora somos más de 120 socios, tenemos la Business Factory Sport, que es una aceleradora para crear empresas.
Entiendo que jugará un papel muy importante la colaboración público-privada, ¿no?, para fortalecer precisamente este ecosistema deportivo.
Sí, sin duda. Constantemente estamos en reuniones con diferentes administraciones y, gracias a su apoyo, podemos llevar a cabo muchos proyectos que tenemos en marcha.
Después de haber vivido el deporte desde dentro, o sea, siendo deportista y ahora gestionándolo, ¿qué te motiva?
Me motiva pensar que, gracias a la entidad que ahora dirijo, estamos intentando que más gente en Galicia haga deporte. Eso, sin duda, es un reto importante y creo que lo que podamos aportar a que eso se consiga es algo que me motiva, desde luego. Es uno de los proyectos que me motiva en los que estamos trabajando. También, ahora que te contaba que estamos con la Business Factory, la Business Factory Sport es una aceleradora de empresas que creamos con el IGAPE, que tenemos desde el año pasado, y también es bastante gratificante ver cómo estás ayudando a emprendedores a crear sus proyectos yayudarles a dar esos primeros pasos empresariales, que muchas veces la gente está perdida o no ve por dónde seguir y creo que ahí se está haciendo un gran trabajo también.
Si pudieras volver atrás, ¿hay algo que harías diferente en tu carrera deportiva?
Yo cuando fui a los Juegos de Londres era bastante joven y luego fui ganando experiencia. Entonces, hay veces que tomas decisiones que luego las ves a el largo plazo y dices: “Aquí, si hubiera hecho esto, seguramente me hubiera ido mejor”. Yo, por ejemplo, en 470 navegué con tres tripulantes diferentes: primero con Laura, luego con Nora y al final con Ángela. La verdad es que la transición pensaba que siempre iba a mejor, con lo cual estaba contenta. Fui mejorando con los cambios, entonces bien. Y fui aprendiendo en el camino y no creo que, si hubiera empezado con Ángela desde el principio, hubiéramos durado tantos años navegando, no sé si nos hubiera ido bien desde el principio. Entonces, creo que ese cambio de tripulantes también fue un aprendizaje. A lo mejor me hubiera gustado hacer más regatas de match race una vez terminaron los Juegos Olímpicos, que hicimos el Mundial, pero poco más hicimos. Y, si hubiera sacado un poquito más de tiempo de la vela olímpica, podría haber participado en algún circuito o incluso animarme a llevar yo la caña de los barcos. Y creo que eso podría haber estado bien, pero el circuito olímpico es muy exigente, compaginarlo con otra disciplina es casi imposible. Entonces yo preferí centrarme en lo olímpico, porque para mí los Juegos Olímpicos habían sido muy especiales y me parecía más importante.
Pero, una vez pasado el tiempo, que no conseguí clasificarme a otros Juegos, a lo mejor pienso: “Si me hubiera dedicado a navegar en otra cosa, a lo mejor podía haber ganado más regatas, desde luego”, pero no sé si mantenerme navegando profesionalmente tanto tiempo, eso no lo sé.
Ya para terminar, te introdujiste en el mundo de la vela por herencia familiar. ¿Le vas a inculcar también este amor por la vela a tu hijo?
Sí, la verdad que sí, me gustaría. Me gustaría porque pienso que es un deporte que te abre muchas posibilidades, que es muy bonito de practicar en la naturaleza, que tenemos un entorno maravilloso para practicarlo, que te da mucha autonomía porque, desde muy pequeño, sales solo al mar, tienes que montarte tú el barco. Es un deporte que requiere sacrificio, también de los familiare; ero sí que me gustaría que lo probase. Somos una familia que amamos el deporte. Queremos que pruebe deportes y que él elija cuál le gusta más para practicar y que tenga una educación deportiva muy amplia.