Luis Sánchez y Marcos Ramos, junto al camión de la empresa de traslado de pianos Luis Sánchez.

Luis Sánchez y Marcos Ramos, junto al camión de la empresa de traslado de pianos Luis Sánchez. Quincemil

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Luis Sánchez, el gallego que lleva cuatro décadas transportando pianos: "Cargamos 1.700 al año, este trabajo se disfruta"

La empresa coruñesa Luis Sánchez es la única en la comunidad especializada en el traslado de estos pesados instrumentos, tanto de clientes particulares como de conservatorios, instituciones y establecimientos comerciales

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Luis Sánchez madruga todos los días. A las 5:30 está en pie. Su agenda del miércoles está apretada. A primera hora debe presentarse en el Palacio de la Ópera: cargará un piano de la Orquesta Sinfónica de Galicia y lo descargará en el teatro Rosalía de Castro para un concierto de la Sociedad Filarmónica de A Coruña. Al día siguiente lo recogerá para llevarlo a su lugar de origen.

Este es un encargo más de los muchos, "unos 1.700 al año", que realiza la empresa de transporte Luis Sánchez, la única de Galicia especializada en el traslado de pianos. "Me conozco toda la comunidad. Hay días en que vamos de un lado a otro sin parar", cuenta el propietario. A veces hay que cumplir servicios, pocos, en León, Valladolid u otras provincias.

El piano de cola que el miércoles debe depositarse sobre el escenario del teatro Rosalía cuesta unos 240.000 euros. Luis y uno de sus empleados, Marcos Ramos, lo movilizan sobre un robot con forma de oruga que sale de la camioneta, climatizada a una temperatura adecuada para la conservación del instrumento, entra en el recinto por la parte trasera y llega en un elevador hasta las tablas.

Momento en el que el piano sale sobre un robot de la camioneta de Luis Sánchez junto al teatro Rosalía de A Coruña.

Momento en el que el piano sale sobre un robot de la camioneta de Luis Sánchez junto al teatro Rosalía de A Coruña. Quincemil

Protegido por completo con doble manta y fundas y con cuerdas y cintas, el piano es tratado "con cuidado total". "Ojo con la hebilla del cinturón o del reloj, que no haya ningún roce". Luis y Marcos lo manejan con soltura al sacarlo del vehículo, al colocarlo en el montacargas y después al encajarle las piezas que van en una caja pesada, como las patas y la banqueta que usará el pianista.

El piano montado e instalado sobre el escenario del teatro Rosalía de Castro.

El piano montado e instalado sobre el escenario del teatro Rosalía de Castro. Quincemil

A Luis lo tratan en el Rosalía con familiaridad. El personal de atrezo y escenografía lo conoce desde hace muchos años. "Hoy no me da tiempo a tomar un café, lo dejamos para mañana", promete. El robot vuelve al elevador y a la camioneta, que arranca desde La Marina hacia otro encargo.

Dificultades y esfuerzo

El trabajo de esta mañana ha durado más de dos horas, desde el momento del embalaje en el Palacio de la Ópera hasta dejar el piano descubierto y montado en el teatro Rosalía. Con dos personas y cuatro brazos (y el robot) ha sido suficiente. Otras tareas requieren más esfuerzo y mano de obra, y en Luis Sánchez, además del dueño, trabajan cuatro empleados.

Hay encargos que requieren más tiempo, como trasladar un piano desde una tienda de instrumentos musicales a un domicilio o a un conservatorio. O mover otro piano más pequeño o un piano vertical de la vivienda de una casa vieja con escalera estrecha a otra ubicación. O sacarlo del edificio por una ventana con una grúa pluma.

Es más complicado bajar un piano que subirlo, explica Luis, "porque hay que controlar mejor las escaleras y equilibrar su peso". "Muy pocas veces hemos tenido un percance, con un piano de cola nunca", reconoce. "Tenemos tres seguros contra accidentes".

"Hay que valer y ser cuidadoso"

Luis Sánchez, natural de Melide, tiene 70 años y empezó a transportar pianos hace más de 40 tras dedicarse a las mudanzas de muebles. "En este trabajo hay que tener paciencia y no ponerte nervioso porque a veces hay mudanzas que llevan más tiempo que otras o se complican, y de una hora prevista pasas a tres".

"Son muchas horas y esto es muy esclavo. Ayer estuvimos en Vilagarcía, Pontevedra, Vigo y Ourense. Hoy toca A Coruña y vamos para la Ciudad Vieja y Betanzos. Mañana volveremos aquí", repasa.

El dueño de esta empresa habla con placer sobre su trabajo, aunque un domingo tenga que desplazarse para mover un piano, aunque deba esperar a que por la noche, o ya de madrugada, finalice un concierto. "No todos valen para esto, hay que valer y ser muy cuidadoso. A mí me gustó siempre trabajar y yo disfruto con este trabajo”. "Yo también", asiente Marcos.

"Todos los concellos de Galicia nos conocen, trabajamos para todos", asegura Luis Sánchez. Y los conservatorios. Y las tiendas donde la música, con instrumentos ligeros o pesados, debe ser transportada para que de su interior, en un salón o un teatro, fluya el placer.