José Luis Souza y Javier Rubio a ambos lados de una máquina de impresión tipográfica Minerva de la marca Heidelberg.

José Luis Souza y Javier Rubio a ambos lados de una máquina de impresión tipográfica Minerva de la marca Heidelberg. Quincemil

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La imprenta del Orzán, en A Coruña, resiste "a pie de calle": "Más que artistas, somos artesanos"

Javier Rubio y José Luis Souza son los dos trabajadores, y socios, de la imprenta Virtudes, fundada en 1972. Facturas, albaranes, cartas de hostelería, sobres y tarjetas figuran entre los servicios más demandados de un negocio "de los que cojean pero van tirando"

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Más de una vez los medios han repasado en reportajes, con motivo del Día de los Trabajadores o no, aquellos oficios o empleos cuya supervivencia peligra: herreros, mecanógrafos, proyeccionistas, sombrereros, quiosqueros, pastores... Los operarios de imprenta caben en esta categoría. Los que trabajan en Virtudes, en A Coruña, aparecieron hace años en el artículo de un suplemento dominical dedicado a oficios en peligro de extinción.

"Se puede decir que seguimos en la misma condición, en el grupo de trabajos que cojean pero van tirando y resisten", reconoce José Luis Souza. Desde 1997 está en Virtudes, en el 18 de la calle Cordelería, donde su padre le "metió el gusanillo de la imprenta". Más veterano, desde 1986 allí, es Javier Rubio. Llegó a haber diez empleados, hoy solo siguen ellos dos.

La imprenta había nacido años antes, en 1972, en un bajo de la calle Orzán. Se llamaba Imprenta Nueva y cuando su jefe fue Luis García Valiño la renombró con los apellidos de sus hijas, García Virtudes, del que el segundo se mantiene. Desde su jubilación en 1997, Rubio y Souza son dos de sus seis socios, los únicos que trabajan.

Moldes tipográficos para máquinas mecánicas.

Moldes tipográficos para máquinas mecánicas. Quincemil

Al entrar en Virtudes se tiene la sensación de acceder a un refugio ajeno al ruido exterior o a la sofisticación tecnológica. Su propio ruido es el de las máquinas tipográficas, como una Minerva de la casa alemana Heidelberg que funciona desde los años sesenta. El viejo suelo no se ha cambiado, la música de fondo sale de una radio mientras la única impresora digital escupe miles de folios con sellos para farmacias.

Antiguos moldes tipográficos grandes para imprimir.

Antiguos moldes tipográficos grandes para imprimir. Quincemil

Javier y José Luis abren cajones que muestran moldes antiguos y caracteres con distinta tipografía y tamaño y superficies de impresión. Explican con detalle cómo se diseñan los artículos que se les demandan, su proceso de elaboración según matices y peticiones específicas hasta que salen impresos en máquina offset o digital: facturas, albaranes, cartas de restaurantes, tarjetería y papelería corporativa, sobres, talonarios, almanaques.

Menos demanda de impresión

Artesanía y arte confluyen en la impresión. "El artista es el diseñador que nos trae el trabajo que desea. Más que de artistas, lo nuestro es trabajo artesanal", dice Rubio. "Aunque pueda parecer un trabajo muy monótono, cada encargo es diferente, en forma, estilo, colores... Eso lo hace distinto. Luego ves el resultado en la calle o en un local y te gusta que haya salido de aquí", añade Souza.

"La gente se sorprende al ver una impresión nuestra en un lugar conocido", comentan los socios trabajadores de Virtudes, que admiten que la clientela "va y viene". "Más que perderla, ahora los clientes necesitan menos cosas impresas. En los restaurantes no hay cartas, se miran en el móvil con un código QR, el email acabó con el papel, los sobres y las circulares, las tarjetas las puedes diseñar e imprimir en casa".

Bajo de la imprenta Virtudes en la calle Cordelería de A Coruña.

Bajo de la imprenta Virtudes en la calle Cordelería de A Coruña. Quincemil

En Virtudes no se hacen encuadernaciones, y libros y revistas solo se imprimen de forma ocasional. "Somos imprenta a pie de calle, por espíritu y limitaciones", coinciden sus trabajadores en su acogedor bajo, mientras aluden a las grandes naves con enormes máquinas y servicios para trabajos a gran escala.

La vieja Minerva de Heidelberg se activa para mostrar cómo imprime un logo sobre una cartulina blanca. "Estas máquinas tipográficas van desapareciendo, pero funcionan muy bien: lo mecánico mejor que lo electrónico".