María José Grandío, rodeada de artículos que vende en su ferretería de O Castrillón.
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María José Grandío, una de las pocas ferreteras que resisten: "La gente joven no quiere esto. Prefiere tener un salario seguro"
Con casi medio siglo de vida, la única ferretería que queda en el barrio de O Castrillón de A Coruña mantiene la cercanía en el trato como principio para satisfacer las necesidades "del día a día" en el hogar
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El negocio de barrio en A Coruña, una mercería, una zapatería o una ferretería tradicionales que se mantienen abiertas desde hace décadas, presenta ciertas coincidencias. Una de ellas es su origen relacionado con la emigración, el nacimiento con el regreso a Galicia desde Europa o Sudamérica. Asentada después en una zona concreta, esa tienda se consolida y perdura. O resiste.
De Bélgica volvieron a España en los años setenta José Grandío, de Begonte, y Josefa Montecelos, de Friol, los padres de María José Grandío, propietaria de la ferretería Grandío, en la calle Castrillón del barrio del mismo nombre. Su familia la inauguró en 1977, en un bajo de la acera de enfrente, y ella, que había estudiado Empresariales, empezó a trabajar en 1995.
"Si preguntas, en este barrio hay mucha gente de Terra Chá y otras zonas de Lugo, como Monforte. En la ciudad se construía mucho y en zonas rurales había menos empleo, por eso vinieron a las ciudades. Aquí en O Castrillón había poca cosa, esto era un monte", repasa la dueña. Su padre empezó a instalar parqué en una empresa y se decidió a abrir su propio negocio.
Interior de la ferretería Grandío.
Al principio se llamaba Decoraciones Grandío y entre sus productos tenía suelos plásticos, papeles pintados, cortinas a medida que hacía Josefa. José se encargaba de algunas reformas en los hogares y la madre atendía el mostrador. Su hija jugaba en la tienda que años después sería suya.
La oferta menguante de los barrios
Entra un cliente, se lleva un par de piezas que en total no cuestan más de dos euros. "Al fin las encuentro, no las hay por otra parte en esta zona. ¿Ya no se dedica la gente a hacer manualidades?", se pregunta al marcharse.
Productos que vende Grandío.
"En este barrio hay carpinteros y fontaneros que hacen trabajos. También hay gente que tiene una casa en la aldea y compra cosas que necesita para hacer allí arreglos", responde María.
Grandío no abarca tanto como otras ferreterías de A Coruña, almacenes amplios con todo tipo de utensilios para obras y arreglos, para el hogar. El dueño de Alicante se jubiló en agosto pasado y cerró el negocio. El de María es el único de su clase que queda, el que resistirá.
"La gente joven no quiere dedicarse a estos negocios, prefiere tener un salario seguro todos los meses y no preocuparse las inversiones que aquí hacen falta", asume María José Grandío. "En los barrios quedamos menos comercios, por eso hay menos oferta".
Exterior de la ferretería Grandío, en la calle Castrillón, de A Coruña.
En Grandío, salvo menaje, aún queda variedad de pinturas o pegamentos que comprar. Bombillas, brochas, cordones, tijeras, pilas, tornillería... "lo que hace falta en el día a día, lo básico para casa".
Su propietaria ahí seguirá para atender: "Yo es que nací aquí, conozco a la gente del barrio. Me gustaba el trabajo cuando empecé y me sigue gustando, la atención al público, el trato cercano". La clave permanente del comercio de proximidad.