Las hermanas Carolina y Goretti Carrillo, y la empleada Alejandra

Las hermanas Carolina y Goretti Carrillo, y la empleada Alejandra Quincemil

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El llamativo comunicado de una tienda de A Coruña: "Aquí seguimos, sin un CEO en yate tostándose al sol"

Las hermanas Goretti y Carolina Carrillo han querido celebrar su 33 aniversario en la calle Real reivindicando el comercio local, aunque sin dejar de agradecer a aquellas personas que han formado parte de su historia. A pesar de todo confiesan algo que es difícil escuchar hoy en día: "Nos encanta venir a trabajar"

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"Luna Lunera es pequeño comercio del de verdad: en el que te atienden, envuelven con cariño y te sonríen, aunque sepamos que luego lo buscarás en Internet". En Luna Lunera, ubicado en el número 65 de la calle Real, han querido hacer algo especial por sus 33 años de historia, pero no sin antes recordar el motivo por el que han llegado hasta ahí.

"Gracias por venir andando, en bus o esquivando obras. Por preferir tocar, oler y ver las cosas antes que añadirlas al carrito digital que no pesa nada", han querido agradecer a todos aquellos que han preferido comprar en el comercio local en lugar de hacerlo en grandes multinacionales: "Sin ti, Luna Lunera no sería una tienda: sería solo un local vacío".

Pero llegar hasta aquí no ha sido trabajo fácil. Primero fue la madre de Goretti y Carolina Carrillo la que puso la primera piedra, o, mejor dicho, el primer chupete. Fue Goretti la que decidió abrir, un 22 de diciembre, a dos días de las Navidades, una tienda dirigida a los más pequeños. Carritos de bebé, cunas, baberos, juguetes y mucha, pero mucha, ropa. Todo tamaño mini.

Entrar en Luna Lunera siempre fue alegría. Tanto para la madre como para la hija. "Trabajar con niños siempre es felicidad", cuenta Carolina. "Es el momento más feliz en la vida de una madre, y eso se contagia", añade Goretti, la hermana.

Ya desde niñas mamaron la tienda junto a su madre. Pero esta no fue la primera opción de las hermanas. Goretti estudió Química. Al no salirle trabajo, decidió tomarse un año sabático, pero ahí intervino la madre. Desde entonces, se quedó en la tienda. Y Carolina, que había estudiado Comercio y Marketing, se incorporó cuando su abuela enfermó y su madre le pidió ayuda. "Fue el buen destino", confiesa.

Ambas están contentas de haber tomado este camino. "Somos afortunadas", coinciden. Empezaron en Riego de Agua, después se cambiaron al 66 de la calle Real, y desde hace cuatro años están en el 65. Contentas, tomaron el relevo cuando su madre se jubiló y desde entonces han vestido y acunado a cientos de miles de niños coruñeses.

Por eso, a unos cuantos meses todavía de cumplir los 33 años de historia, han querido reivindicar lo bueno de comprar en el comercio local. Por su madre, pero también por ellas. "Hemos trabajado, y mucho", cuentan. Se han adaptado a los tiempos de ahora, creándose redes sociales, así como página web. Pero vamos, "si no dependiéramos de eso, no viviríamos". Si de algo pueden presumir es de su trato a los clientes.

"Nos encanta nuestro trabajo"

"Aquí te vamos a tratar como nos gustaría que nos trataran a nosotras si vamos a algún lado... Es todo muy personal. Aquí nos gusta saludar por el nombre a la gente", explican. Porque, aunque para la mayoría de las madres se trate del mejor momento de sus vidas, según confiesan las hermanas, "la maternidad es muy compleja".

Ellas ayudan en todo este proceso. Y todo ello no sería posible sin Alejandra, que acompaña a las hermanas en el día a día como apoyo en su negocio: "Hay empresas que nos dan un presupuesto y nosotras les montamos una cesta y nos molestamos en que sea especial".

Todo ello ha quedado reflejado en la entrada del negocio. Ocupando toda la puerta de entrada, las hermanas han querido contar, con un poco de humor, lo que es un comercio pequeño: "Hemos sobrevivido a varias crisis, a la moda del 'lo quiero hoy y lo quiero ya', y a clientes que dicen: 'solo miro', mientras huyen lentamente hacia la puerta".

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Pero, a pesar de todo: "Aquí seguimos". "Sin drones entregando paquetes, sin algoritmos vigilando tus movimientos, sin un CEO en yate tostándose al sol", afirman con ironía.

Mucha gente las ha elegido y es por ello que han querido dar las gracias: "Si llegamos a los 34... será porque aún prefieres un lugar donde las historias no se descargan, se viven; y donde cada compra no es un número, sino un momento compartido".

Hoy en día no se escucha mucho, pero si algo quieren dejar claro es que gracias a toda la gente que las ha visitado se han dado cuenta de que "nos encanta nuestro trabajo".