A Gata Tola se despide de Santiago tras 25 años.
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A Gata Tola se despide de Santiago tras 25 años: "Hay gente que empezó a leer cómics aquí"
En el número 9 de Romero Donallo, Santiago se puso al frente de una de las librerías más emblemáticas y referentes de cómics de la ciudad. Su pasión se convirtió en su profesión, y sus recomendaciones le abrieron la puerta a muchos lectores al mundo de la banda diseñada
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Gotham City, Tatooine, Metrópolis, Madripoor, han sido muchos los sitios que se han visitado a través de los cómics. Gracias a ellos, también se han conocido a personajes como Superman, Batman, Tintín o Astérix y Obélix que forman parte de la vida de muchas personas. Para muchos compostelanos, gran culpa la tiene Santiago Navia que, gracias a su librería A Gata Tola, le ha abierto las puertas al mundo de los cómics a un sinfín de personas.
Sin embargo, la historia, e historia, de esta mítica y referente librería de Romero Donallo llega a su fin tras 25 años. "Las ventas no acompañaban y nos pasaron otras circunstancias. Estábamos ya acabando el alquiler del local y dije si no me está compensando no quería volver a renovar para, a los pocos meses, dejarlo, entonces tomamos la decisión ahora”, explica Santiago sobre este final.
A Santiago, "de siempre", le apasionaron los cómics. Estudió Geografía e Historia, especializándose en Historia del Arte, e incluso ahí buscó una manera de unir su pasión con sus estudios. "Quería hacer un estudio sobre la relación entre el cómic y el cine a principios, cuando nacieron, desde 1900 hasta 1930, me parecía muy interesante", señala el dueño de la librería.
No recuerda el primer cómic que leyó, "eso es imposible", pero sí "del primer cómic que me hizo ir a un quiosco todos los días". Recuerda Santiago los 'Retapados', un formato antiguo que unía varios cómics pequeños a un precio reducido, compró uno de Conan el Bárbaro, "del 21 al 25 y tenía uno de los momentos más impactantes". "Lo leí y quedé asombrado. Desde aquella iba todos los días al quiosco, aparte la historia había quedado como cortada, entonces, a ver cómo continuaba", rememora.
Interior de A Gata Tola
De igual modo, también recuerda que en una pastelería vendían "solo sorpresas", entre los que se encontraba un cómic. "Había un cómic que fue muy famoso en los 50 que se llamaba El Cachorro y comprábamos todos los niños. Leías uno y todos los cómics tenían un "continuará". Entonces ibas y preguntabas: ¿a ti cuál te tocó? Querías saber cómo acababa la historia, aunque no acababa nunca", comenta.
Su pasión se convirtió en su profesión y durante 25 años, Santiago atrajo a varias almas lectoras de los cómics con sus recomendaciones, "hay gente que empezó a leer cómics en esta librería y que después continuó durante mucho tiempo leyéndolos, y es algo que a mí me llena de orgullo".
En su local, que empezó vendiendo cómics, también se pueden encontrar figuras poco comunes, algunos tesoros, aunque advierte que "no es un gran negocio". "Primero no se pueden devolver y segundo, por internet. Hay gente en internet que tiene un margen muy pequeño, entonces no te compensa, con que te quede una figura, pierdes venta. Es algo complementario, pero no es algo fundamental, lo fundamental son los cómics", explica.
Sin fecha exacta para su cierre aún, "querríamos deshacernos de una parte importante" comenta Santiago sobre la mercancía que tienen en el local, las muestras de cariño no tardaron en llegar cuando anunció en redes sociales que "la aventura llega a su fin".
Santiago confiesa que no se lo esperaba, "y gente realmente a la que aprecio". "Hay gente a la que lo noto que ya formábamos parte de su vida, como ellos formaban parte de la nuestra. Trabajaba aquí de lunes a sábado, entonces mi vida es esto", aunque revela que "también necesito un poco de descanso".