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Imagen de la Fan Zone habilitada. Deputación de Lugo.

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¿Por qué en esta localidad de Galicia se ha celebrado el empate entre España y Cabo Verde?

Burela, donde cerca del 5% de la población tiene origen caboverdiano, convierte el 0-0 en un símbolo de convivencia y orgullo colectivo durante el debut mundialista de Cabo Verde

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El municipio de Burela, en plena comarca de A Mariña Lucense, ha vivido el empate entre España y Cabo Verde en el Mundial como un acontecimiento que ha ido mucho más allá del deporte.

En esta localidad pesquera de unos 10.000 habitantes, donde aproximadamente un 5% de la población tiene origen caboverdiano, el encuentro ha sido entendido como un punto de encuentro emocional entre dos identidades que conviven desde hace décadas.

La cita mundialista ha tenido un escenario muy especial en el municipio, con una gran pantalla instalada en la Praza da Mariña dentro de la organización de una Fan Zone y las actividades "De Cabo a Cabo", donde vecinos de distintos orígenes han compartido un mismo espacio de animación.

Lo llamativo no ha sido solo el seguimiento del partido, sino el ambiente de complicidad entre quienes animaban a la selección española y quienes vivían el debut de Cabo Verde como un hito histórico propio. El empate ha sido celebrado como una victoria simbólica en ambos lados de una misma comunidad.

Una relación nacida en los años 60

La relación entre Burela y el país africano se remonta a finales de los años setenta, cuando comenzaron a llegar los primeros migrantes caboverdianos a Galicia tras la independencia del archipiélago. Muchos de ellos se incorporaron al trabajo en el mar y en la industria pesquera, un sector clave en la economía local, y con el tiempo fueron construyendo una red social que hoy forma parte inseparable del municipio. Muchos de ellos tuvieron vinculación con Pescados Rubén.

Esa integración no se ha producido de forma planificada, sino a través del día a día, de la convivencia en el trabajo, en las calles y en la vida familiar.

Esa mezcla se refleja especialmente en el ámbito educativo, donde generaciones de niños gallegos y caboverdianos han crecido juntos en centros como el colegio público Virxe do Carme, conocido popularmente como Os Castros. De esas aulas han surgido vínculos personales que hoy se mantienen en la edad adulta, reforzando una comunidad en la que las raíces se entrelazan sin fricciones. La multiculturalidad en Burela no es un concepto teórico, sino una realidad cotidiana consolidada durante décadas.

Durante el partido, esa identidad compartida se ha hecho visible en cada gesto. Familias divididas en su apoyo, amigos con orígenes distintos sentados uno al lado del otro y una misma sensación de pertenencia han marcado una jornada que muchos han vivido como un reflejo de su propia historia.