Carlos, junto a dos de sus hijos, en Riazor.

Carlos, junto a dos de sus hijos, en Riazor.

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Una fábrica de deportivistas en familia: "Mis hijos son deportivistas desde antes de cumplir un mes"

Carlos Pereira, socio del Dépor, relata cómo transmitió su pasión por el Deportivo a sus tres hijos: "No conocen otro equipo, son del Dépor desde que nacieron"

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Carlos Pereira es socio del Deportivo y forma parte de esa generación de aficionados que ha convertido el sentimiento blanquiazul no solo en una afición personal, sino en una herencia familiar. Su historia es la de un deportivismo vivido en casa, en la grada y transmitido de padres a hijos desde el primer día.

Carlos es padre de tres hijos: unos mellizos de 17 años y un menor de 13. "Tengo dos hijos mellizos, Javi y Marcos, y uno más pequeño, Carlos. Ahora tienen 17 años los mayores y 13 el pequeño", detalla. En su caso, la conexión con el Deportivo llegó en un contexto especialmente propicio para la afición. "La verdad es que fue fácil porque ellos nacieron en 2008 y todavía estábamos en Primera, aún viviendo aquella etapa", recuerda.

Desde muy pequeños, asegura, el vínculo con el estadio de Riazor fue prácticamente natural. "Tengo fotos de ellos muy pequeñitos en Riazor, cuando aún dejaban entrar con niños para hacerse fotos con los jugadores. Uno estaba en el colo de Laure y el otro en el de Sergio. También fueron al centro del campo", explica. Aquellas imágenes, reconoce, forman parte del álbum familiar y del inicio de una relación inseparable con el club.

El deportivismo, en su caso, también se construyó en familia. "Su madre, Bea, es casi tan deportivista como yo o incluso más. Lo vivimos todo juntos", señala. Aquella etapa incluyó numerosas visitas al estadio y una convivencia constante con el club incluso en los momentos más complicados.

El descenso a Segunda

Uno de los recuerdos que más marca su relato es el del descenso a Segunda División. "Nosotros estábamos en Eurodisney los cuatro y ese día nos pusimos las camisetas del Dépor por el parque. Pero no pudo ser", relata. A partir de ese momento, la familia decidió mantener intacto su vínculo con el equipo. "Lo que hicimos fue acordar seguir igual, tanto la madre como yo. Ella también es socia, evidentemente", añade.

Carlos con sus dos hijos en Eurodisney.

Carlos con sus dos hijos en Eurodisney.

Con el paso de los años, la tradición se consolidó todavía más con el nacimiento del hijo pequeño. "Carlos nació en 2012 y desde muy pequeñito ya era del Dépor. No tenía ni un mes cuando ya estaba en el campo y se hizo su primera foto con los jugadores en el centro del campo", explica. Aquella imagen, recuerda, es especialmente simbólica para la familia.

"Le llamaba la atención a todos lo pequeñín que era, no tenía ni un mes siquiera", añade. A partir de ahí, el vínculo con el club fue inmediato. "Yo no sé si la madre y yo en aquella alegría del Dépor contra el Celta nos pasamos un poco celebrándolo, pero lo que está claro es que desde ese momento ya era deportivista nato", comenta entre risas.

No tienen segundo equipo

Carlos subraya que sus hijos han crecido sin dudas sobre su identidad futbolística. "Desde el principio no hay duda: son del Dépor, no tienen segundo equipo", afirma con contundencia. Incluso recuerda anécdotas de infancia en las que otros intentaban influir en sus preferencias. "Había quien les intentaba chantajear para que dijeran otro equipo, pero ellos siempre se mantenían firmes. Podían decir Barça para coger un bombón, pero después decían Dépor", explica.

Hoy en día, la relación con el club sigue siendo muy activa. "Sigo yendo con ellos prácticamente todos los fines de semana. Vamos los tres juntos a Riazor siempre que podemos", cuenta. En ocasiones, cuando no puede acompañarlos, asegura que encuentran la forma de seguir al equipo. "Si no voy yo, sé que ellos se escapan y ven el partido desde la grada de Blues", señala.

La afición también ha traspasado fronteras. "Siempre que podemos hacemos alguna escapada fuera. El año pasado estuvimos en Oviedo y este año en León. No es fácil por tiempo, pero intentamos no fallar", comenta.

Los hijos de Carlos antes de un partido del Dépor.

Los hijos de Carlos antes de un partido del Dépor.

Unos valores de padres a hijos

Más allá de los resultados deportivos, Carlos destaca el valor emocional de esta transmisión generacional. "Hoy los chavales viven el fútbol con más sufrimiento. Nosotros éramos felices de otra manera, con otra mirada, pero ellos lo viven todo con mucha intensidad", reflexiona.

En ese sentido, reconoce que le ilusiona especialmente el momento actual del equipo. "Ojalá el Dépor vuelva a Primera. Sería maravilloso para ellos, porque aunque han vivido cosas buenas eran muy pequeños y no se dan cuenta de lo que significa para la ciudad", señala.

"Verlos celebrarlo sería la bomba, sinceramente. Y ver cómo lo viven ahora, con lo que sufren cada partido, es algo que me emociona mucho", concluye Carlos, en un testimonio que resume cómo el deportivismo, en muchas familias de A Coruña, no se explica: se hereda y se vive cada día.