El vapor Valbanera y publicidad de su naviera. https://es.wikipedia.org

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Historias de la Historia

El milagro que salvó a cientos de gallegos del barco que se tragó el Caribe: el Valbanera

Nunca se sabrá el misterio de por qué tantos gallegos bajaron en Santiago de Cuba cuando tenían billete hasta La Habana

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Cuando pensamos en tragedias marítimas, la mente se nos va inevitablemente a una gélida noche de abril de 1912 en la que el Titanic, la máquina más “perfecta” jamás construida por el hombre, sucumbió ante un iceberg en el Atlántico Norte llevándose consigo el orgullo de la ingeniería británica. Aquel desastre ha llenado miles de páginas de libros y metros de películas, pero muy pocos recuerdan que, apenas siete años después, la marina española sufrió una catástrofe que, aunque menos cinematográfica, encierra un misterio mucho más perturbador y oscuro que el del gigante británico. Mientras que del Titanic sabemos exactamente dónde, cómo, por qué se hundió e incluso hemos recuperado objetos y cuerpos, existe otro naufragio de nuestra historia en el que un transatlántico entero desapareció de la faz de la tierra sin dejar ni un solo cadáver, ni un mensaje de socorro, ni una explicación lógica. Pero quizá lo más sorprendente es el inexplicable "milagro" que permitió que cientos de gallegos que iban a bordo burlaran a la muerte en el último minuto. Esta es la historia del Valbanera, el vapor que zarpó cargado de sueños y que acabó convirtiéndose en el mayor enigma naval de nuestro tiempo.

El RMS Titanic partiendo del puerto de Southampton, 10 de abril de 1912. https://es.wikipedia.org

El RMS Titanic partiendo del puerto de Southampton, 10 de abril de 1912. https://es.wikipedia.org

En 1919, España era un país que trataba de reponerse de las consecuencias económicas de la mal llamada gripe española y de la Primera Guerra Mundial. En aquel momento de incertidumbre y pobreza extrema, los puertos de A Coruña y Vigo se convirtieron en válvulas de escape de la pobreza para la sociedad gallega.

A través de estos puertos, miles de jóvenes, empujados por la falta de futuro en las aldeas del interior, se agolpaban en los muelles con sus maletas y sus ojos llenos de miedo, dispuestos a cruzar el océano para "hacer las Américas". Aquellos valientes no buscaban gloria ni aventura, tan solo un plato de comida y la posibilidad de enviar algo de dinero a sus familias.

Familias gallegas despidiendo a sus emigrantes. https://esgalicia.gal

Familias gallegas despidiendo a sus emigrantes. https://esgalicia.gal

La encargada de transportar estos sueños era la naviera Pinillos, Izquierdo y Cía., una compañía gaditana que, junto con la poderosa Trasatlántica, se repartía el inmenso y lucrativo negocio de la emigración española. Sus barcos eran auténticos tanques del océano, naves robustas y funcionales que no estaban diseñadas para el lujo, sino para la resistencia y la capacidad de carga.

El Valbanera era uno de sus buques insignia, un vapor moderno de 120 metros de eslora botado en 1906, que ya había realizado numerosos viajes conectando los puertos del Mediterráneo y el Cantábrico con las Antillas. Bajo el mando del capitán Ramón Martín Cordero, un experimentado marino gaditano de 34 años con una hoja de servicios intachable, el barco inspiraba confianza y seguridad a quienes subían por sus pasarelas.

El vapor Valbanera en 1915. https://es.wikipedia.org

El vapor Valbanera en 1915. https://es.wikipedia.org

La travesía que marcaría el fin de este barco y su naviera comenzó en agosto de 1919, zarpando de Barcelona y haciendo escalas en Málaga y Cádiz antes de llegar al norte. Fue en los puertos gallegos donde el buque llenó sus bodegas de esperanza, embarcando a cientos de trabajadores, labradores y familias enteras que veían en Cuba la tierra prometida.

La última parada en suelo nacional tuvo lugar en Santa Cruz de La Palma, donde se unió al pasaje un enorme contingente de emigrantes canarios, hermanando así en el destino a los dos pueblos más viajeros y sufridores de la península. Eran más de 1.200 almas.

Puerto de Santa Cruz de La Palma. https://es.wikipedia.org

Puerto de Santa Cruz de La Palma. https://es.wikipedia.org

El viaje a través del Atlántico transcurrió con la normalidad rutinaria de estas travesías. Nada hacía presagiar la tragedia que se avecinaba, ni siquiera cuando el barco atracó en el puerto de San Juan de Puerto Rico para dejar carga y pasaje.

Sin embargo, al llegar a Santiago de Cuba el 5 de septiembre, la penúltima escala antes del destino final en La Habana, ocurrió algo extraordinario que todavía hoy desafía toda lógica racional. Fue el inicio del llamado "milagro gallego", un fenómeno de intuición colectiva que salvaría la vida de cientos de personas.

A pesar de que la inmensa mayoría de los pasajeros tenía billete pagado hasta La Habana, situada en el otro extremo de la isla, una multitud decidió desembarcar allí mismo, en Santiago. Las cifras oficiales hablan de 742 personas que bajaron del barco en ese puerto, perdiendo voluntariamente el dinero del resto del trayecto y enfrentándose a la incertidumbre de llegar a su destino por tierra.

Puerto de Santiago de Cuba. https://es.wikipedia.org

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Nunca se ha podido explicar con certeza qué motivó esta “deserción masiva”. Algunos hablan de un cansancio extremo tras semanas de navegación, otros de la impaciencia por pisar tierra firme, pero las leyendas orales que han sobrevivido en las familias gallegas hablan de una "mala espina", una sensación opresiva que recorrió las cubiertas y empujó a muchos a coger sus baúles y huir del mar.

Este desembarco masivo provocó un caos logístico en el puerto de Santiago, con los oficiales de aduanas desbordados intentando registrar a cientos de inmigrantes imprevistos. Entre el tumulto y la confusión, las listas de pasajeros no se actualizaron correctamente, lo que sembraría el pánico días después en España al no saberse quién estaba a bordo y quién en tierra.

Aduana de Santiago de Cuba. https://es.wikipedia.org

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Con el barco mucho más ligero, pero todavía con 88 tripulantes a bordo y 400 pasajeros, la gran mayoría canarios que decidieron continuar, el Valbanera levó anclas. Lo que la tripulación ignoraba era que, en las cálidas aguas del Golfo, se estaba gestando un monstruo meteorológico de proporciones bíblicas.

Porque un huracán de una violencia inusitada se desplazaba rápidamente hacia la costa norte de Cuba, coincidiendo con el rumbo del vapor español. Durante tres días, el Valbanera navegó contra un mar que se iba enfureciendo por momentos, con olas y vientos que barrían la cubierta.

Al anochecer del 9 de septiembre, los vigías del Castillo del Morro, la fortaleza que guarda la entrada a la bahía de La Habana, avistaron unas luces en el horizonte. Era el Valbanera, que pedía desesperadamente práctico para entrar en puerto mediante señales luminosas, luchando por mantenerse a flote en medio del infierno.

Entrada al puerto de La Habana y castillo del Morro. https://es.wikipedia.org

Entrada al puerto de La Habana y castillo del Morro. https://es.wikipedia.org

Pero la entrada al puerto de La Habana es un canal estrecho flanqueado por rocas y, con aquel estado de la mar, intentar cruzarlo era una maniobra suicida que ponía en riesgo al barco y al puerto. Así que, desde la torre de señales, se le comunicó la imposibilidad de asistirle y se le ordenó, siguiendo los protocolos marítimos de la época, que se mantuviera en mar abierto capeando el temporal hasta que amainara.

El capitán Martín Cordero, disciplinado y responsable, confirmó la recepción de la orden y viró su nave hacia el norte, alejándose de la costa para buscar seguridad en la inmensidad del océano. Esa fue la última vez que el ojo humano vio al Valbanera.

El capitán Ramón Martín Cordero. https://www.youtube.com/@HISTORIASDELMARYLOSBARCOSELVID

El capitán Ramón Martín Cordero. https://www.youtube.com/@HISTORIASDELMARYLOSBARCOSELVID

Durante los siguientes días, mientras el huracán arrasaba Florida y Cuba, en los muelles de La Habana reinó una tensa calma cargada de presagios funestos. Los familiares esperaban bajo la lluvia, preguntando a los estibadores y a las autoridades portuarias por el barco español que debía haber llegado hacía días.

Se especuló con todo tipo de teorías. Que el barco había buscado refugio en algún puerto del Golfo de México, que estaba a la deriva con la radio averiada o que había encallado en algún cayo, pero a medida que pasaban las horas y el telégrafo seguía sin recibir noticias, la esperanza se fue transformando en angustia.

Finalmente, el 19 de septiembre, un cazasubmarinos de la Marina de los Estados Unidos, el USS SC-203, avistó algo extraño en una zona conocida como Half Moon Shoal, en una zona de arenas movedizas llamada The Quicksands, cercana a Rebecca Shoal. Se trataba de un área de aguas traicioneras y poco profundas cerca de los Cayos de Florida, un cementerio de barcos temido por todos los navegantes de la zona.

Cazasubmarinos clase SC1, idéntico al que localizó al Valbanera. https://es.wikipedia.org

Cazasubmarinos clase SC1, idéntico al que localizó al Valbanera. https://es.wikipedia.org

Lo que encontraron los buzos de la armada norteamericana cuando descendieron a las profundidades heló la sangre de todos los presentes y dio origen a la leyenda. El Valbanera no estaba destrozado contra las rocas ni partido en dos, sino que reposaba casi intacto sobre la arena, escorado sobre un costado.

Sin embargo, lo verdaderamente aterrador era el silencio. Las escotillas estaban cerradas, los botes salvavidas permanecían en sus pescantes y no había señales de vida, pero tampoco de muerte.

Faro de Rebecca Shoal. https://www.floridamemory.com

Faro de Rebecca Shoal. https://www.floridamemory.com

Los informes oficiales de la Marina y de las expediciones posteriores confirmaron el dato más perturbador de toda la historia naval española: no se encontró ni un solo cuerpo. Las 488 personas que iban a bordo se habían volatilizado, desaparecidas como si una mano gigante las hubiera arrancado del interior del acero.

No había cadáveres flotando en las inmediaciones, no había restos humanos atrapados en los camarotes, nada, absolutamente nada, solo un casco vacío meciéndose en la corriente. Las teorías sobre lo ocurrido se multiplicaron, desde que las fuertes corrientes del Golfo arrastraron los cuerpos mar adentro hasta que fueron devorados por la fauna marina o tragados por las arenas movedizas.

Vapor Valbanera. https://www.todocoleccion.net

Vapor Valbanera. https://www.todocoleccion.net

La noticia de la desaparición y el hallazgo del naufragio vacío cayó como una bomba sobre la sociedad española, pero sobre todo sobre la gallega y canaria.

En las aldeas de Galicia, la confusión informativa fue total durante semanas, pues nadie sabía a ciencia cierta quiénes eran los pasajeros que se habían bajado en Santiago. El pánico se apoderó de cientos de hogares donde las madres no sabían si llorar a un hijo muerto o rezar por un hijo vivo que simplemente no había escrito todavía.

Fue un luto en suspenso, una tortura psicológica que duró meses hasta que empezaron a llegar las primeras cartas desde las plantaciones cubanas.

Representación del naufragio en la revista Nuevo Mundo. https://www.todocoleccion.net

Representación del naufragio en la revista Nuevo Mundo. https://www.todocoleccion.net

Cuando por fin se aclararon las listas, se confirmó la magnitud del "milagro". Cientos de familias gallegas descubrieron con lágrimas en los ojos que sus seres queridos estaban vivos. Aquellos "impacientes" que habían decidido abandonar el barco en Santiago de Cuba habían salvado su vida por una cuestión de horas, burlando a un destino fatal.

Sin embargo, la alegría en muchas casas se mezcló con el dolor y la culpa del superviviente, pues no todos tuvieron la misma suerte y el mar se cobró su tributo. Aunque la tragedia golpeó numéricamente con mucha más saña a las Islas Canarias, que perdieron a más de 400 hijos, Galicia también lloró a tripulantes y pasajeros que siguieron el viaje.

El naufragio del Valbanera supuso el golpe de gracia para la Naviera Pinillos, que ya venía tocada tras la pérdida del Príncipe de Asturias tres años antes en Brasil con más de 400 muertos. Incapaz de soportar el estigma de ser una compañía "maldita" y el peso financiero de perder a sus dos mejores buques, la histórica empresa gaditana acabó desapareciendo.

Vapor Príncipe de Asturias. https://es.wikipedia.org

Vapor Príncipe de Asturias. https://es.wikipedia.org

Mientras tanto, en el Caribe, el pecio del Valbanera siguió siendo visible durante años cuando bajaba la marea. Se dice que Ernest Hemingway, gran conocedor de aquellas aguas, sentía una fascinación morbosa por la historia del barco español que guardaba sus secretos bajo la arena.

Hoy en día, las arenas movedizas de Rebecca Shoal han terminado de engullir por completo los restos del transatlántico, borrando cualquier vestigio físico de la tragedia. Ya no queda nada que se pueda ver o tocar, salvo una anotación de peligro en las cartas náuticas modernas que marca el lugar del descanso eterno de casi 500 almas.

Carta náutica de 1055 con la zona del pecio marcada. https://fcit.usf.edu/

Carta náutica de 1055 con la zona del pecio marcada. https://fcit.usf.edu/

Aquellos 742 pasajeros que se bajaron en Santiago de Cuba no sabían que estaban tomando la decisión más importante de sus vidas, comprando su futuro al precio de un billete perdido. Sus descendientes, muchos de los cuales viven hoy en Galicia o retornaron años después, son la prueba viviente de que a veces el destino nos da una segunda oportunidad.

Hay quien dice que aquel día, el océano decidió perdonar a cientos de gallegos, dejándolos en tierra justo antes de abrir sus fauces.

Vapor Valbanera. https://www.todocoleccion.net

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Iván Fernández Amil escribe cada semana Historias de la Historia en Quincemil. Consigue sus libros en https://www.ivanfernandezamil.com/libros

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Referencias:

es.wikipedia.org

elespanol.com/quincemil

lavozdegalicia.es

elpais.com

laopinioncoruna.es

abc.es

elcorreogallego.es

farodevigo.es

diariodeferrol.com

laregion.es

atlantico.net

vidamaritima.com

naufragios.es

todoababor.es

emigracion.xunta.gal

nationalgeographic.com.es

historiadegalicia.gal