Mich Martial y Laura Bergantiños en Riberita, con parte de la obra de Martial
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El arte sale de las galerías y llega a la hostelería de A Coruña: "Amplía mucho más el abanico"
Mich Martial y Laura Bergantiños inauguran este sábado sus muestras en Riberita y Barito dentro de CAbe, una propuesta que acerca el arte contemporáneo a espacios de hostelería
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Una comida, una copa o un café pueden convertirse también en una oportunidad para descubrir el trabajo de artistas locales. CAbe lleva este fin de semana el arte contemporáneo a dos locales de hostelería de la calle Padre Feijoo, en A Coruña, con sendas exposiciones de Mich Martial y Laura Bergantiños. Las dos muestras se inaugurarán este sábado 19 de septiembre, a las 13:30 horas.
A pocos metros de distancia, pero con lenguajes artísticos muy diferentes, Riberita acoge la obra de Mich Martial, mientras que Barito hace lo propio con Laura Bergantiños. Dos propuestas que comparten precisamente uno de los objetivos de esta iniciativa: sacar el arte de sus espacios más tradicionales y acercarlo a personas que quizá no entrarían habitualmente en una galería.
"No hace falta entender de arte. Te gusta, no te gusta, te transmite, no te transmite; con eso llega", resume Martial. Una idea que comparte Bergantiños, para quien disponer de este tipo de espacios permite "abrirlo y multiplicarlo".
Seis obras creadas para CAbe
Nacido en Ponferrada en 1990 y afincado en A Coruña, Mich Martial comenzó a pintar durante los diez años que vivió en Inglaterra, donde llegó a exponer en ciudades como Londres y Liverpool. Tras regresar a España estableció su estudio en A Coruña, una ciudad que también se cuela en las seis piezas de gran formato que presenta ahora en Riberita.
La exposición lleva por título Costumbrismo y las seis obras han sido creadas específicamente para CAbe. "Se podrá encontrar mucho color, mucha textura y mucha figuración; desfiguración, en este caso, que es como lo llamo yo", explica.
Su trabajo parte precisamente de alterar las formas perfectas y llevarlas hacia un terreno más libre e imperfecto, con influencias que llegan incluso de la pintura rupestre. En esta ocasión, además, la vida cotidiana de A Coruña está especialmente presente.
"Se respira un poco lo que se ve en la ciudad: paseos en bici, mucho sol, cultura de bar, copas, tragos…", señala el artista. Entre las seis piezas tiene una predilección especial por una protagonizada por una guitarra: "Como buen amante de la música, esa es una pieza importante para mí".
La música es, de hecho, una de sus principales fuentes de inspiración, pero no la única. Martial recoge ideas prácticamente de todo aquello que encuentra a su alrededor: "Lo que veo en la calle, los colores que aparecen, figuras, el mar sobre todo… Me encanta salir a correr y ahí es donde pienso, es mi oficina para pensar", añade.
Una obra que deja espacio a la imaginación
Esa libertad también se traslada a quien observa sus cuadros. Martial evita condicionar demasiado la interpretación de sus piezas y prefiere que cada persona encuentre algo diferente en ellas.
"Lo que pretendo siempre es darle la facilidad al espectador de que imagine algo. Por eso no me gusta titular las obras, te condiciona a pensar en algo determinado", explica. Su objetivo final es sencillo: "Que sienta algo bonito, que disfrute, que sea agradable y que le dé buena onda".
El lugar elegido para exponerlas tampoco es casual. Riberita, de reciente apertura y con una estética de inspiración francesa, ofrece un fondo neutro que contrasta con la intensidad cromática de las obras. "Mi obra tiene mucho color y hace ese impacto que creo que encaja muy bien", apunta.
Pero para Martial lo más interesante de exponer en un establecimiento hostelero es ampliar el público que puede encontrarse con el arte. "Que no sea solo para gente experta", defiende. "Que siga habiendo exposiciones en bares, restaurantes, fundaciones y galerías. Ese paso de abrirlo a un mercado más accesible para todos amplía mucho más el abanico", añade.
El artista, que tiene su estudio en la avenida de Oza, aplica la misma filosofía a su espacio de trabajo y anima a visitarlo sin sentir la obligación de adquirir una obra. "Tengo las puertas abiertas para quien quiera visitarnos sin compromiso ninguno", afirma.
Laura Bergantiños y Mich Martial en Barito, con parte de la obra de Bergantiños
Laura Bergantiños y los rastros que deja la memoria
Apenas unos pasos separan la propuesta de Martial de la segunda exposición. En Barito, Laura Bergantiños (A Coruña, 1973) presenta Rastros, una muestra vinculada a un proyecto en el que lleva trabajando alrededor de dos años y cuyo punto de partida es la memoria.
"Se llama Rastros porque es lo que queda de la memoria", explica la artista. Las piezas forman parte de un trabajo que aborda cómo conservamos y reconstruimos los recuerdos, y cómo estos pueden transformarse con el paso del tiempo. "La memoria guarda los recuerdos y luego los convierte en imágenes que, aun siendo las mismas, han variado de alguna manera. Mi proceso creativo es un poco lo mismo", señala.
Entre las obras que pueden verse en Barito, Bergantiños destaca especialmente dos de las piezas de mayor tamaño, una negra y otra realizada sobre madera, tanto por su presencia como "por el tiempo que han estado" con ella.
De la explosión de color a la monocromía
Aunque Bergantiños se define como una artista muy colorista, parte de las obras de Rastros se alejan precisamente de ese lenguaje para apostar por la monocromía. Una elección que le permite poner el foco en el propio proceso de creación.
"La contundencia de la monocromía creo que resalta mucho el valor del proceso y de la repetición", explica. Pequeños elementos de papel repetidos una y otra vez terminan generando "formas y paisajes sin haber un trazo, sin haber un dibujo, sin haber una sombra; solo lo que el propio papel crea".
La naturaleza y el paisaje están detrás de buena parte de su trabajo. "Yo siempre digo que solo pinto y hago paisajes. Lo orgánico siempre ha estado ahí", asegura. Incluso en las piezas más oscuras y aparentemente alejadas de ese universo considera que el paisaje termina apareciendo a través de las formas.
Frente a la "buena onda" que Martial busca provocar con sus cuadros, Bergantiños persigue otra sensación: paz. "Me gusta transmitir tranquilidad y serenidad. Me gustaría que una persona se pusiese delante de una obra mía y le diese esa paz", añade.
Primeras veces
Para Bergantiños, la cita de CAbe tiene además un componente especial. "Es la primera vez que expongo en un bar", reconoce. Una experiencia que valora precisamente por la posibilidad de multiplicar los lugares en los que el público puede encontrarse con una obra.
Después de pasar muchos años fuera de A Coruña y retomar posteriormente aquí su trayectoria artística, participar en CAbe supone también una oportunidad para volver a conectar con la escena cultural de la ciudad. "Para mí es muy importante darme a conocer localmente, porque he estado mucho tiempo fuera", explica. También destaca la posibilidad de entrar en contacto con otros creadores y generar comunidad entre ellos.
Su manera de trabajar, mientras tanto, requiere justo lo contrario al bullicio propio de un bar. Bergantiños prefiere crear en silencio y sin música, dedicando una parte importante del proceso simplemente a observar.
"Casi dedico más tiempo a observar la obra y a ver por dónde tiro, y a resolver problemas que me va generando la propia obra para llegar al resultado que quiero", cuenta. Cuando siente que ya domina por completo una técnica, busca un nuevo camino: "Cuando tengo más o menos dominado un proceso, lo abandono y empiezo otra cosa. Porque ya no me surgen esos problemas y se convierte solo en ejecución".
Este sábado, sin embargo, sus piezas abandonarán la tranquilidad del estudio para convivir con el movimiento de la calle Padre Feijoo. Las exposiciones de Mich Martial en Riberita y Laura Bergantiños en Barito se inauguran a las 13:30 horas, convirtiendo durante la jornada este tramo del centro de A Coruña en un pequeño recorrido artístico. Como invita Bergantiños: "Que se den una vuelta por aquí, que hay arte en toda la calle".