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Historias de la Historia

El cura gallego que diseñaba autómatas hace 400 años

La historia de un genio gallego que pasó más de tres siglos en el anonimato hasta que su obra fue descubierta: autómatas diseñados en una parroquia de Ourense.
Autómata.
Autómata.

Los primeros autómatas conocidos los encontramos en la Antigua Grecia. Uno de los más famosos inventores de estas sofisticadas máquinas era Herón de Alejandría, considerado uno de los mayores científicos e inventores del Mundo Antiguo. En el año 2000, la investigadora y Subdirectora de la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Mercedes Cabello, descubría un extraño libro en las entrañas de la colección. Le llamó la atención porque tan solo existía un ejemplar catalogado y, cuando lo abrió, descubrió que era único. Esta joya era la obra que un clérigo adelantado a su tiempo había escrito sobre sus ingeniosos inventos: autómatas. Este libro que había estado perdido durante cuatro siglos era el primero en su género en España y su nombre “Fuerza del ingenio humano…” ya era una declaración de intenciones. Esta es la historia de Domingo Martínez de Presa, el cura gallego que diseñaba autómatas.

Herón de Alejandría

Entre las invenciones más famosas de Herón de Alejandría se encontraba un sistema que hacía sonar unas trompetas cada vez que se abrían las puertas del templo, o una vasija que dejaba fluir agua bendita cuando se le echaba una moneda, quizá la primera máquina de vending de la historia. Siglos después, nuestro protagonista también haría historia con sus ingenios.

Recreación de la máquina expendedora de agua bendita. http://historico.oepm.es/

Domingo fue abad de San Miguel de Feás, en el obispado de Ourense, jurisdicción de Xinzo de Limia, desde 1645, bajo la protección del Conde de Lemos. Ejercería allí su ministerio sacerdotal hasta el año 1655.

Su obra fue editada en 1662 en Madrid por la imprenta José Fernández de Buendía y, como él mismo escribe, se dedicó a construir sus inventos para ejercitar el ingenio utilizando sus conocimientos y huir del ocio vicioso, mientras se encuentra en aquella montaña sin comunicación, es decir para entretenerse. Este libro es el primero publicado en España sobre autómatas.

Portada del libro de Domingo

En él describe los inventos que, en su época, le darían la fama: instrumentos de cuerda que gracias a la fuerza del agua hacían sonar una melodía que podía ser cambiada sustituyendo una sola pieza, varias cajas de música que emitían sonidos gracias al viento (las cuales llevó a la Corte de Madrid) y varios objetos tales como una serpiente que se desenroscaba y deslizaba sola por el suelo, un muñeco que bailaba y un centauro del tamaño de un novillo que se movía y disparaba una ballesta mientras iba tocando un pasacalle…

Recreación de una de las cajas de autómatas de Domingo. http://jesus-manuel.com

El Obispo de Ourense, Fray Alonso de San Vitores, fue testigo del espectáculo y le pareció tan fantástico que solía hablar de los ingenios de Domingo siempre que le surgía la oportunidad. El censor del libro, Fray Gaspar Salgado, también decía que los ingenios se movían sin cosa de arte de magia ni intervención diabólica.

Fray Alonso de San Vitores. https://es.wikipedia.org

Domingo escribió su libro para como justificación de su trabajo y para rehabilitar su nombre y animar a otros a seguir su ejemplo, ya que su ingenio despertó suspicacias y envidias, convirtiéndose en el temor de otros, ya que ni siquiera los ingenieros de la Corte de Felipe IV fueron capaces de replicar el funcionamiento de sus máquinas.

Felipe IV

Como suele ocurrir con los genios fue un incomprendido, y la ignorancia de algunos provocó que fuera denunciado por hechicería ante la Inquisición, aunque no consta que llegaran a actuar con él.

Domingo moría en la parroquia que él mismo había guiado en 1665, y su recuerdo seguiría en el anonimato hasta que su libro extraviado durante siglos fue sacado a la luz y reeditado. Aquí podemos encontrar una copia de su obra.

Así fue como un humilde sacerdote, perdido en un pequeño pueblo de la montaña ourensana, dedicó parte de su vida a construir sofisticados autómatas, adelantándose varios siglos a su época y, además, escribió un libro para contarlo y demostrar a los demás que podía hacerlo. En su obra dedicaba unos versos a la envidia, de la que decía que era el mayor mal de España. Cuanto han cambiado las cosas en cuatro siglos, ¿verdad?

“Si mucho hay descubierto en la naturaleza, aún hay más que descubrir”

Domingo Martínez de Presa
Firma de Domingo. http://jesus-manuel.com

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Iván Fernández Amil. Top Inspira en LinkedIn. Storyteller. Jefe de Compras.

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Referencias:

  • MARTINEZ DE PRESA, D. Fuerza del ingenio humano. Precedido por un estudio histórico-bibliográfico por Mercedes Cabello Martín. Madrid, 2000.
  • es.wikipedia.com
  • lavozdegalicia.es
  • vialethes.es
  • galicia100.consellodacultura.gal
  • jesus-manuel.com
  • xataka.com
  • culturagalega.gal
  • cervantesvirtual.com
  • diariotecnologia.es
  • virtualpro.co
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